Vergüenza y culpabilidad  

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bartleby
(@bartleby)
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15/10/2019 5:58 pm  

Buenas tardes Carlos,

Expongo mi problema:

Hace cuatro años mantuve una relación de pareja con un chico durante un año y medio. Éramos muy jóvenes (23 años), estudiábamos y cada uno vivía con su respectiva familia. Ambos nos enamoramos perdidamente nada más conocernos. Durante ese tiempo de relación lo fue absolutamente todo para mí, todo en mi vida pivotaba en torno a él. Sin embargo, pronto empezaron a sucederse las discusiones hasta llegar al punto de ser constantes y a veces muy violentas. Fundamentalmente era yo, por celos y otras inseguridades, quien las provocaba. La situación no mejoraba -lo cual no quiere decir, evidentemente, que todo fuera malo- hasta que un día me llamó por teléfono y me dejó: no podía más, quería vivir, yo le estaba amargando la existencia…

Comprendí perfectamente su decisión y llevaba, de hecho, varios meses sintiéndola como inminente, pero aun así el derrumbamiento fue absoluto. Inicié inmediatamente un contacto cero estricto y viví un duelo durísimo al que además se sobreañadió el duelo por la muerte de un ser muy querido. Poco a poco reconstruí mi vida, hice nuevas amistades, reforcé las antiguas y -lo más difícil- me perdoné en la medida de lo posible dado que mi obsesión siempre fue que la ruptura no se hubiera dado si mi comportamiento hubiera sido otro.

Tras casi dos años de separación y creyéndome perfectamente recuperada respecto a la ruptura, conocí a otro chico con el que comencé un acercamiento. Era el primero que me interesaba tras mi ex y verdaderamente me apetecía progresar en la relación. Así estábamos, en pleno proceso de tonteo y juego cuando, el día de mi cumpleaños, me llama mi ex. Habían pasado dos años desde la ruptura, me sentía fuerte y sinceramente, pensé que podría controlarlo, así que respondí… y hablamos, hablamos durante horas.

Nos contamos lo que habíamos hecho durante este tiempo, qué tal los estudios, las familias, los viajes… y quedamos.

Yo me encontraba en estado de shock. Nuestra ruptura se dio en un contexto de relación absolutamente enfermiza y destructiva, llena de pasión pero también repleta de violencia. Yo me hubiera ahogado en ella antes que abandonarla, estoy segura, pero él tuvo la fuerza, valentía y sabiduría de salvarse y huir espantado. No puedo ni imaginar la liberación tan grande que hubo de sentir al dejarme. Por todo esto, jamás hubiera pensado que volvería, ¿para qué?

Tras unos días quedando como amigos, acabamos retomando la relación pero en una versión suavizada. Él no quería etiquetar lo nuestro y amenazaba a menudo con dejarme en caso de que nos desviáramos de nuevo por la senda de las discusiones. Asimismo, expresaba de forma reiterativa sus planes de irse pronto a vivir fuera de España. Es decir, no quería comprometerse conmigo y me avisaba continuamente como quien no quería la cosa, de que la puerta de emergencia estaba bien abierta por si tenía que volver a salir corriendo. Yo todas estas precauciones las recogía con rabia porque interpretaba que lo que él pretendía era beneficiarse de aquella parte de mí que le interesaba (sexo, compañía de vez en cuando…) rechazando completamente el resto de mi persona, lo que me ponía en una situación ridícula e indigna. Sin embargo, quería evitar por todos los medios volver a ser conflictiva y tragaba con ello poniendo buena cara -todo lo contrario de lo que hubiera hecho al sentirme amenazada tiempo atrás-. Además, según pasaban los días y yo daba muestras de "haber cambiado" él se encontraba cada vez más a gusto y así lo expresaba.

Desde el punto de vista emocional, mi situación era muy extraña. No terminaba de entender el sentido de esta segunda parte y la asumía como destinada al fracaso. Como comentaba anteriormente, no comprendía los motivos de su vuelta y ello, sumado a su reticencia hacia mí en algunos aspectos, me hacía pensar que su retorno se debía a motivos completamente ajenos al amor y más relacionados con algún aspecto de su vida que pretendía llenar a mi costa. Sin embargo, el magnetismo que nuestra historia pasada me producía, me subyugaba completamente. No podía desembarazarme de él. Sentía que la vida me daba una segunda oportunidad y tenía que intentar aprovecharla. Ya no sentía el amor ni la admiración de antaño -dos años de distancia habían hecho efecto- pero sí una especie de devoción a lo que tuvimos y que me sentía con la responsabilidad de revivir.

Era, por poner un símil, como si mi pareja, trágicamente fallecida, apareciera de nuevo cuando mi vida ya estaba amoldada a otras circunstancias y yo me sintiera en la obligación de reintegrarlo. ¿Qué hacer? ¿Cómo devolver a la tumba a alguien que has querido tanto?

Cuando decidí volver con mi ex dejé al chico que estaba conociendo. Le expliqué la situación y lo comprendió. Sin embargo, cuatro meses más tarde volví a coincidir con él en un cumpleaños de una amiga en común y, estando yo en la situación que os he descrito con mi ex, me enrrollé con él y retomamos el tonteo. Sentía que mi deber conmigo misma era continuar el camino que llevaba antes de que mi ex reapareciera. Me producía absoluto terror perder todas las conquistas que había logrado durante mi duelo y volverme a ver en la casilla de salida pero más sola, más mayor y más desengañada.  Este nuevo chico podría no significar nada en mi vida dos meses más adelante, podría ser un fracaso absoluto, pero al menos sería una nueva vivencia, un progreso, algo nuevo indicativo de que mi vida avanzaba, de que las experiencias se sucedían…

Me estuve debatiendo entre los dos un tiempo. Simultaneé ambas relaciones. Todo me daba miedo: dejar a mi ex me parecía inconcebible pero continuar con él una relación en la que no creía no tenía sentido.

Finalmente me ocurrió algo lamentable, que creo que es propio de las personas cobardes como yo y es que no decidimos nosotros sino que las circunstancias deciden en nuestro lugar: mi ex se enteró de que estaba con otro chico y me dejó. Me mandó un correo electrónico insultándome de todas las maneras imaginables. Me echaba en cara aspectos de nuestra primera relación (mis celos) que correlacionaba con mi comportamiento actual (tú que eras tan celosa y ahora mira quién es la que engaña…). Quedé con él para intentar explicárselo pero fue inútil dado que apenas me dejó hablar y yo tampoco acerté con los argumentos; desde entonces no hemos vuelto a hablar. Sus útlimas palabras fueron: Lo has hecho peor que la primera vez.

Tiempo después le mandé una carta explicándole el modo en que yo lo había vivido pero jamás respondió. Me he cruzado con él un par de veces (vivimos cerca) y percibo cómo se esfuerza por provocar un encontronazo para mostrarme su desprecio.

Mi sentimiento inicial fue de liberación pero el tiempo me ha traído mucha culpabilidad, vergüenza y dolor por lo ocurrido. No me atormento a diario pero tengo rachas de mucho malestar psicológico dándole vueltas a por qué hice las cosas tan mal, por qué le engañé, por qué soy tan cobarde… En esos momentos me duele enormemente haberle perdido de manera definitiva y siento todo el peso de la responsabilidad sobre mis hombros. Me atemoriza que esta historia lastre mis relaciones futuras.

 

Gracias,

Un saludo.

 


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carlos
(@carlos)
Comunicador de tribu admin
Registrado: hace 6 años
Respuestas: 310
21/10/2019 12:37 pm  

hola, bartleby

te has creído tú solita la versión de este tipo, un tipo que no se quería una 💩 [por eso volvió a ti], dejándote claro que sólo te quería de forma temporal [para utilizarte], mientras tú navegabas en la ensoñación de la relación pasional y estratosférica que fue, en realidad, una relación tóxica y violenta

como decía en este audio, hay que ser muy consciente para darte cuenta de que no vives un amor de verdad

 

Respondido por: @bartleby

Quedé con él para intentar explicárselo pero fue inútil dado que apenas me dejó hablar y yo tampoco acerté con los argumentos; desde entonces no hemos vuelto a hablar. Sus útlimas palabras fueron: Lo has hecho peor que la primera vez.

la cuestión es: si tan mal lo hiciste la primera vez, ¿para qué insiste una segunda? sigues poniéndole a él como el cojonudo de la película, haciéndote sentir que no mereces lo muchísimo que tiene para darte

lo cierto es que tus celos arruinaron la relación, pero que él vuelva después de tanto tiempo se debe a que se ha encontrado situaciones similares [o peores] en las que no ha podido manipular a su pareja, así que vuelve a la versión conocida y dócil, la que tiene contigo, para recibir el afecto de una persona [tú] cuya "vida privada pivota a su alrededor"

busca sentirse el centro de vuestra relación, lo que le impide mejorarse a sí mismo

 

“sé

en tu caso, cuando dejas de ser la estrella de tu propia vida y pasas a ser el planeta de otra, manifiestas tu desmerecimiento, tu falta de amor propio, y eso te lleva a querer controlar la vida de otras personas

crees que así conseguirás el control de la tuya 🤷‍♂️

en su caso, tu ex tuvo contigo el afecto de una mujer, un eco de su madre, se comportó como un niño despreocupado haciendo lo que le daba la gana, y despertó tus celos poniéndote a ti como culpable de todo

tú te entregaste, lo diste todo, pero no por él. actuaste de forma egoísta y siempre por ti: si yo te doy todo, si no me importa que sepas dónde estoy a cada momento o que me mires el móvil, espero que también tú hagas lo mismo y no me hagas pensar mal de nuestra relación

partiendo de esta base, de que no te quisiste mientras estuviste junto a él, puedes comprender todo lo que os pasó

 

 

Respondido por: @bartleby

por qué hice las cosas tan mal, por qué le engañé, por qué soy tan cobarde

lo mejor de todo es que si él se hubiera vuelto dócil, manso, si te hubiera rendido cuentas de todo y hubieras sido capaz de controlarle y tenerle a buen recaudo... le habrías acabado engañando tú

ése es tu verdadero problema, que no permites que te quieran porque tú no te quieres; buscas, inconscientemente [y por tu desequilibrio de energía masculina], una figura de autoridad que te domine y te rechace, tener el control de quien te descontrola para así estar en paz

un gran error

a pesar de todo no debes culparte. de hecho, para la culpa nunca hay momento, porque la culpa significa recordar una versión de ti con la que no estás conforme, una versión de ti que no se adaptó, que falló, que desencajó

el problema es que cuando algo sucede y no lo aceptas, y te quedas dando vueltas a lo que te pasó [todo lo que te ha traído hasta aquí] maldices una versión de ti que se ha transformado en lo que eres ahora, lo que significa que cuando culpas a tu yo pasado, estás hiriendo a tu yo presente

somos campos de energía que funcionan con emociones, y te aseguro que es imposible prosperar, crecer y ser feliz si tienes emociones negativas, de culpa, por algo que hiciste; por decirte, de alguna forma, que no está bien lo que has hecho

pasado y futuro son sólo una ilusión de la mente creada con recuerdos, imágenes de lo que sientes ser y que definen el mundo que te rodea; un recuerdo negativo de lo que fuiste genera una línea de tiempo que se desarrolla a partir de ese recuerdo, así que todas las cosas con las que conectas, las personas con las que te relacionas y las situaciones que vives están impregnadas por ese recuerdo negativo de ti

la única forma efectiva que conozco de romper con un drama, con un pensamiento limitante, es cambiando la forma de pensar que tienes sobre ese drama; en ese enlace te dejo una explicación y un pequeño trabajo de psicodrama: un ejercicio para sentir cosas sobre esa persona y sobre ti, diferentes a las que sentiste en su momento y que has alimentado todo este tiempo

insisto: el problema no es lo que sucedió, sino lo que tú piensas acerca de lo que sucedió
crea otras emociones diferentes sobre lo que ocurrió, y cambiarás lo que ahora ocurre

sé más constructiva... viviste algo para conocerte y conseguir el control de ti misma
no sufras por haber tomado consciencia [a través de aquella relación]
es de lo más valioso que te puede pasar

mucha fuerza ✨


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