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¿Estoy atrapada en el pasado?  

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Atenea
(@atenea)
nuevo miembro
Registrado: hace 2 semanas
Respuestas: 1
12/09/2020 7:39 pm  

Hola Carlos,

Mi historia comienza hace la friolera de diez años cuando con 20 me enamoro de un chico de mi misma edad. Ambos éramos estudiantes, cada uno vivía con su familia y nos veíamos tanto como podíamos, pues vivíamos muy cerca. Mantuvimos una relación intensa y conflictiva de un año y medio de duración de la que guardo unos recuerdos preciosos; curiosamente he olvidado todos los malos momentos, aunque los hubo y muy duros.

Él me dejó, con mucho dolor, porque las discusiones eran insostenibles. Sufrí como jamás he sufrido. Hicimos un contacto cero estricto hasta pasados dos años en que me contactó por mi cumpleaños. Yo, viéndolo con perspectiva, no lo había superado totalmente, pero me sentía mucho mejor de lo que había estado y pensaba que podría controlar la situación. Una cosa llevó a otra, quedamos y volvimos a empezar, pero la relación duró poquísimo (apenas unos meses) porque, a pesar del tiempo transcurrido, ambos teníamos muy presente lo ocurrido la primera vez. Él tenía miedo a las discusiones, a que volvieran los patrones de la primera vez. Yo tenía miedo a que me dejara de nuevo, a volver a sufrir su pérdida. De hecho, aunque estábamos juntos, yo no terminaba de creérmelo. Era como si tuviera un pie fuera y otro dentro de la relación, por si acaso. Tengo pocos recuerdos de esta segunda etapa, fue fugaz.

Esta vez la ruptura fue acordada (aunque impulsada por él), pero mantuvimos una última conversación cargada de reproches y quedamos en no volver a vernos nunca más. Él se fue muy enfadado. Yo no estaba enfadada, pero sí muy cansada de seguir girando en torno a la misma persona. Sufrí, pero muchísimo menos que la primera vez, algo incomparable.

Han pasado seis años desde entonces. Durante este tiempo no hemos tenido ningún contacto. Le he visto alguna vez por la calle, pero ambos hemos mirado hacia otro lado. He tenido bajones esporádicos pensando en él, en los buenos momentos, en lo mucho que nos amamos, en el bienestar tan intenso que me producía su compañía, su amor, un amor que no he vuelto a sentir jamás. Le he recordado a menudo, pero creo que de una forma sana: en algún viaje que hubiéramos querido hacer juntos, en un concierto, leyendo algún libro. Alguna vez he dialogado con él en mi mente; le he contado alguna cosa que me ha ocurrido y he imaginado cuáles podrían ser sus respuestas…

Nunca se me ha ocurrido romper el silencio por temor a reactivar los sentimientos y volver a empezar pero a la vez me producía cierto dolor pensar que quizás nunca más volveríamos a hablar y tratándose de una de las personas más importantes de mi pasado, una de las personas más fascinantes que he conocido jamás, que más me ha enseñado, me producía mucha tristeza.

Pero ayer fue mi cumpleaños, mi 30 cumpleaños, y me escribió un largo mensaje en que me felicitaba y me transmitía su cariño. Me decía que se acordaba de mí, que esperaba que mi familia y yo estuviéramos bien, que el silencio de todos estos años ya no tenía sentido para él, que si bien inicialmente había sido necesario, ahora era mera inercia… Era un mensaje elaborado, pensado de antemano, escrito con cuidado, esmerado.

Pensé en responderle pero me daba cierta vergüenza entrar en un intercambio de mensajes recargados, a través de los que uno se esmera en parecer maduro y trascendental y por ello decidí llamarle y hablarle con naturalidad.

Hablamos durante una hora. Nos contamos los cambios más importantes de los últimos años en lo relativo al trabajo, la familia, etc. Ambos reconocimos con la máxima asepsia posible que pensamos a menudo en el otro, que hemos sido personas importantes y significativas, que hemos aprendido mucho juntos y que nos estamos agradecidos. Asimismo hemos relativizado los conflictos que teníamos con 20 años, pareciéndonos actualmente una tontería. A los dos nos preocupaba el paso del tiempo, no volver a hablarnos, no volver a vernos, morir enfadados.

En la conversación mencionó a su pareja; de hecho, aunque no lo dijo, comprendí que había salido de casa para hablar conmigo y me colgaba en el momento en que había quedado en volver. Simplemente la mencionó, no sé nada más, no pregunté absolutamente nada. Yo no tengo pareja actualmente. Tuve una que duró dos años y no alcanzó, ni por asomo, la importancia que tuvo él en mi vida. Pero no suelo encontrarme inquieta a este respecto; he cambiado recientemente de trabajo a uno que me gusta más, hago actividades que me gustan, practico deporte… creo que estoy bien en términos generales, aunque a veces siento nostalgia del amor, deseos de amar y ser amada, tener hijos…

Al mencionarla sentí que, ahora sí, nos despedíamos definitivamente y ello me generó una enorme tristeza. Él ha pasado página, está bien, es feliz, solo me ha contactado porque es una persona pacífica, libre de conflictos y le dolía tenerme enquistada en su memoria, le dolía el hecho de “no hablarse” con alguien. Nada más. En lo relativo a nuestro amor, solo soy un fantasma del pasado. Él no necesitaría volver a hablar, ya ha cerrado este capítulo. Se despidió con uno “ya hablaremos”, “cuando vaya a Madrid te doy un toque”.

Yo, sin embargo, creo que hubiera vuelto a explorar nuestros límites. Hubiera vuelto a quedar. Hubiera vuelto a jugar a seducirle. Hubiera vuelto a intentarlo. No sé ni por qué. Simplemente por inercia, porque eso es lo que siempre hemos sido, porque no concibo con él otra opción. ¿O qué se supone que tengo que hacer ahora? ¿felicitarle yo tambien? ¿desearle Felices Fiestas en Navidad? ¿preguntarle "qué tal todo" de vez en cuando? No puedo... de verdad. Me resulta tan mediocre, tan diferente a lo que fuimos, que prefiero no volver a saber nada nunca más.

Saber que hay alguien en el espacio que tantas veces soñé ocupar (el de su pareja definitiva, la que vive con él, con quien comparte su vida, con quien tendrá hijos…) me genera una punzada de dolor y de miedo.

No siento desesperación ni desasosiego, simplemente tristeza. Mi preocupación principal, Carlos, es el hecho de no haber alcanzado, tantísimo tiempo después, un sentimiento de indiferencia que me permita alegrarme por él, colgar el teléfono y seguir con lo mío sea malo o bueno. He tenido otras parejas y hablar con ellas, saber que han rehecho sus vidas o incluso verlas, no me genera ninguna contrariedad. Sin embargo, ayer, solo el hecho de ver su mensaje me desencadenó toda una reacción física espectacular: piel de gallina, escalofríos, temblor de manos, náuseas. ¿Cómo puede ser? ¿Qué he hecho mal todo este tiempo?

Sé que en unos días se me habrá pasado este dolor que siento ahora pero quiero entender por qué me ocurre. Lo siguiente puede ser encontrármelo con ella o con la familia que formará y para entonces quisiera ser libre, quisiera poder felicitarle sin irme a llorar después, quisiera haberlo superado.

Muchas gracias,

Un abrazo.  


Citar
carlos
(@carlos)
Comunicador de tribu admin
Registrado: hace 7 años
Respuestas: 383
17/09/2020 7:16 am  

hola atenea, ¿cómo va la vida? contacta contigo tu ex, y mira lo que te pasa:

 

 

Respondido por: @atenea

ver su mensaje me desencadenó toda una reacción física espectacular: piel de gallina, escalofríos, temblor de manos, náuseas. ¿Cómo puede ser? ¿Qué he hecho mal todo este tiempo?

para empezar te dejo este caso, habla exactamente de lo mismo que el tuyo. púlsalo y lee todo lo que enlazo; encontrarás temas que amplían precisamente eso que te está ocurriendo y que está determinado por una sola cosa: tu automenosprecio

 

Respondido por: @atenea

Mantuvimos una relación intensa y conflictiva de un año y medio de duración de la que guardo unos recuerdos preciosos

Respondido por: @atenea

Él me dejó, con mucho dolor, porque las discusiones eran insostenibles. Sufrí como jamás he sufrido.

la única explicación a tu problema es haberte quedado dando vueltas a la negación que sostuviste con este tipo; hiciste drama al no sentirte correspondida, al ver cosas que te costaba aceptar con el corazón pero dabas entrada con la cabeza

te dijiste no tantísimas veces, que el resto de cosas perdió importancia. perdieron importancia los gritos, las mentiras, el descrédito, la humillación, las lágrimas, todo; seguro que hubo, y mucho, pero lo importante para ti no fue todo lo bueno que pudo darte, sino lo mucho que, a través de él, te quitaste tú:

 

Respondido por: @atenea

curiosamente he olvidado todos los malos momentos, aunque los hubo y muy duros.

esto significa que olvidaste lo más importante, el daño emocional, y te quedaste con lo prescindible, lo más superficial; es decir, en lugar de dar crédito a una persona por su honestidad, se lo diste por la forma en la que intentaba arreglar esa falta, así que hiciste estragos para intentar enfocarte en otra cosa que no fuera la falta de amor porque eso avivaba tu propia falta

la mecánica es sencilla: discusión monumental, [muy seguramente] con faltas de respeto incluidas, que después arreglabais [muy seguramente] con el mismo  truco de todos esos amores que matan y nunca mueren: el sexo

bronca que te cagas, perdóname, te miro con carita de interesante, nos reímos, te toco una teta, nos damos dos besos, fuera bragas, y ya está, reconciliación exprés

esto, utilizar el sexo para solucionar una carencia, fue lo que potenció vuestras debilidades como pareja; dijiste sí a muchas cosas que debías haber dicho que no así que, evidentemente, con todo eso sin curar, llegó la segunda parte:

 

Respondido por: @atenea

Tengo pocos recuerdos de esta segunda etapa, fue fugaz.

las segundas partes nunca funcionan. y si funcionan es que no son "segundas partes" sino, sencillamente, una resignación

una segunda parte es propia de personas que se separan, que buscan y no encuentran, y prefieren acabar juntas; es típico en personas que no han crecido por sí mismas, que no han explorado su mundo, y que acaban resignándose a lo que conocieron junto a alguien

así como si no hubiera más opciones en este infinito crisol de experiencias que es la tierra 🤷‍♂️

la cuestión es que ese crisol refleja siempre lo que sentimos en nuestro interior; lo que vemos es lo que somos:

 

 

“dios

 

Respondido por: @atenea

los buenos momentos, en lo mucho que nos amamos, en el bienestar tan intenso que me producía su compañía, su amor, un amor que no he vuelto a sentir jamás.

el infinito crisol de reflejos que vemos ahí fuera manifiesta lo que sentimos por nosotros mismos así que, como le digo a mucha gente, sería bueno que empezaras a cambiar tu percepción del amor, lo que piensas que debería ser una relación, porque el concepto que manejas [y lo que obtienes por ello] está totalmente distorsionado [más bien podrido 🤢]

hablar de "amor" cuando dices haber "sufrido como nunca", deja claro que no tienes ni idea de lo que es el amor de verdad, así que vives la confusión de la gran mayoría, un barullo que es inútil de la cabeza a los pies: nuestra cultura está fundamentada en la religión del miedo y ha engendrado una sociedad consumista para olvidarlo; vivimos la mayor parte del tiempo fuera de nosotros mismos, encontrándonos con el mismo juicio y condena que nos hizo huir

¿te obligaron a cumplir con ciertos patrones? pues cuando te culpas por no querer cumplirlos, básicamente porque son una 💩, aparecerá tu enemigo interior con juicio y condena, con la crítica hacia ti que proyectas inconscientemente hacia otros; es decir, te encuentras con la persona que te menosprecia porque eres tú quien lo hace

¿por qué te menosprecias? sencillo: por dar validez a una relación donde sufriste, y con la que aún te montas películas:

 

Respondido por: @atenea

Le he recordado a menudo, pero creo que de una forma sana: en algún viaje que hubiéramos querido hacer juntos

la cuestión más profunda de todo esto es que vivimos en un espectro de infinitas posibilidades donde hay, potencialmente, infinitas líneas de tiempo: dependiendo de nuestros pensamientos, viviremos unas líneas u otras, así que cuando sientes nostalgia por algo que sucedió hace años le haces pensar a tu cuerpo y a tu mente que sigues en las mismas, en aquel tiempo, sintiéndote negada, doliéndote por el rechazo

ya sabes, no importa lo que nos dicen una vez sino los millones de veces que lo repetimos en la mente [y se lo recordamos a cada una de nuestras células]

 

Respondido por: @atenea

Saber que hay alguien en el espacio que tantas veces soñé ocupar (el de su pareja definitiva, la que vive con él, con quien comparte su vida, con quien tendrá hijos…) me genera una punzada de dolor y de miedo.

en este sentido, tu línea de tiempo actual es una representación de la manera en la que vibras, es decir, cómo piensas de ti; sentir dolor y miedo porque él ya tiene otra persona deja claro que tu negación, el cómo te dijiste que no para decir a la relación que sí, sigue latente

has vivido tan aferrada a su aprobación, que no concibes que él esté a otra; esto te ha hecho vibrar en una imagen empobrecida e incapaz de lo que eres, y has circunscrito tu mundo a una relación dolorosa a la que ya no tiene sentido ponerle una tirita; te podrías haber ahorrado la charla que tuviste con él, es totalmente infructuosa 🤷‍♂️

a mí también me tantearon, días, meses, y hasta casi 20 años después como contaba en este caso, pero nada de lo que hables con una persona que te dejó o a la que dejaste es sanador porque tú no necesitas lo que pueda decirte: necesitas lo que puedas decirte

tal y como propongo en los enlaces que te he dejado, deberías trabajar en sacar todas tus emociones de forma escrita, obtener una forma de reivindicar tu posición y escenificar ese monólogo, esa declaración de intenciones, para cerrar este capítulo

espero ayudarte a dar un nuevo paso 🌟


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