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Vaciar todo

Destruida y agotada tras conflicto laboral  

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Kraus
(@kraus)
nuevo miembro
Registrado: hace 5 meses
Respuestas: 2
08/02/2020 8:40 pm  

Buenas tardes Carlos,

Necesito contarte un conflicto laboral que me ha ocurrido en el último mes y me ha hecho mucho daño. Busco ayuda para salir del dolor y recuperar la fuerza que he perdido en el camino.

En el año 2005, con 25 años, comencé mi vida laboral en el que actualmente conforma mi puesto de trabajo. Cada ciertos meses me cambian de lugar según las necesidades de la empresa, aunque las funciones en sí mismas continúan siendo las mismas.

Los primeros 8 meses fueron bastante duros no solo porque era mi primera experiencia laboral dedicándome a aquello para lo que había estudiado (siendo enorme la diferencia entre la teoría y la práctica) sino porque la jefa del equipo en el que trabajaba era muy violenta en su trato a los demás, sobre todo a los inferiores (entre los que me incluía). Toda la dinámica de trabajo era absolutamente dependiente de su estado de ánimo que a su vez era increíblemente cambiante, pudiendo pasar de la felicidad a la amargura, del amor al odio, a una velocidad vertiginosa.

Esos meses me dediqué a sobrevivir y sobre todo a complacerla. Hacía el trabajo de acuerdo a sus más mínimas exigencias y particularidades, algunas absolutamente descabelladas y ridículas, simplemente para evitar a toda costa sus ataques que podían llegar a ser muy crueles y, a diferencia de otros compañeros que sabían relativizarlos o ignorarlos, a mí me minaban psicológicamente.

Yo sabía que al cabo de unos meses me cambiarían de lugar y era eso a lo que me aferraba para continuar y aguantar. A veces me derrumbaba en casa, lloraba, la odiaba, temía la llegada del día siguiente por si se me escapaba algún detalle que podía desatar su ira.

No obstante, he de decir, que tantísimo fue muy empeño por contentarla que nunca tuve, en comparación con otros compañeros, escenas excesivamente graves con ella y de hecho a veces incluso me halagaba; si bien sí rebasó los límites de lo que yo considero faltas de respeto (frases del tipo “no te enteras”, “no me puedo fiar de ti”, obligarme a hacer horas extras no remuneradas, críticas a mis espaldas…), lo que, como digo, no era nada al lado de lo que les hacía a otros en forma de gritos, ataques personales e incluso insultos.

Cuando terminaron mis meses con ella se mostró muy satisfecha con mi trabajo, me congratuló, me halagó, incluso me regaló un libro con una dedicatoria en la que exaltaba lo buena persona que yo era y lo mucho que la había ayudado.

Obviamente nunca me satisficieron sus halagos ni tampoco su calurosa despedida porque yo sabía que era el fruto de mi arrastre, de mi despellejamiento por tenerla contenta. Sabía que si se me hubiera ocurrido rebelarme lo más mínimo, aun haciéndolo desde la más absoluta de las correcciones, ella jamás lo hubiera tolerado y sus halagos jamás se hubieran dado. Además, aunque a mí jamás llegó a atacarme con excesiva crudeza, vi escenas intolerables con otros compañeros que me dejaban completamente aterrorizada.

El cambio de lugar fue una absoluta liberación. Pasaron los meses y los años, cambié de sitio en numerosas ocasiones, trabajé con muchos equipos. A veces estuve más cómoda que otras; conocí diferentes perfiles de trabajadores, gente encantadora, gente pelota, gente tirana… pero no volví a coincidir con nadie semejante a ella.

Sin embargo, me vuelvo a encontrar en el punto de partida. Desde enero de 2020 vuelvo a estar en su equipo pero yo ya no soy la misma persona. Durante estos años he luchado por ir trazando mi identidad laboral, por definir la persona que quiero ser en el trabajo. He aprendido a encontrar mis límites y a pelear por remarcárselos a quien intente sobrepasarlos independientemente de su superioridad jerárquica respecto a mí. He descubierto que el mundo laboral (al menos en mi profesión) es despiadado y los atropellos y abusos son increíblemente frecuentes. Reconozco que todavía no me defiendo bien. No soy una persona valiente y me cuesta horrores enfrentarme a los demás, por lo que, aunque creo que lo ideal es dar la cara y aspiro a aprender a hacerlo, de momento soy más experta en el desarrollo de, digamos, estrategias de “desobediencia pasiva”, que hasta ahora me han permitido desenvolverme sin dejarme la dignidad despanzurrada por el suelo tantas veces como podía haber ocurrido. Aunque parezca mentira, esta mínima desviación de la alienación ciega con la estructura laboral contrasta bastante con la conducta general que es de acatamiento absoluto y me ha supuesto consecuencias negativas sobre todo en forma de estigmas hacia mi persona (la que se escaquea, la que tiene morro, la quejica) que me han llegado a través de rumores y comentarios indirectos. En mi profesión no existe movimiento asociativo ni sindical, no estamos acostumbrados a la reivindicación y el resultado es un ambiente laboral opresivo y tiránico.

Pero con ella no sé protegerme. Han pasado 5 años y sigue igual o peor (¿por qué iba a cambiar si al fin y al cabo nadie le pone límites y logra todos sus objetivos aunque sea pasando por encima de los demás?). Es violenta, controladora, suspicaz, maledicente, criticona, insolidaria, ególatra. Señala mis errores de forma despectiva y humillante delante de todos. Convierte en un mundo cualquier mínimo incidente laboral del día a día. Me hace sentir inútil. Desprecia mis decisiones laborales, es más, ni las escucha. Me asigna tareas que se encuentran muy por debajo de mi rango laboral transmitiéndome así su desconfianza a pesar de que jamás le he dado motivos para desconfiar de mi trabajo. Cuando está contenta me regala los oídos, me cuenta que le encanta trabar conmigo (¿?), que le encanto yo, que está contenta de estar juntas otra vez…

Desde el inicio, casi de forma instintiva, volví a adoptar la actitud de mis primeros meses con ella: complacerla. Peor no puedo más. Pasan los días y me siento cada vez más hundida en mi propio ser, más despersonalizada, más mierda. Me escondo en el baño a llorar, me voy a casa destrozada, necesito benzodiacepinas para controlar la ansiedad, tengo miedo anticipatorio, no descanso, sueño con ella.

La semana pasada, un día que me encontraba sumamente cansada, decidí entrar al trabajo a la hora oficial, las 08:00h y no a las 07:00-07:30h como ella quiere que entremos. Cuando llegué noté que estaba retorcida, ni siquiera me contestó al saludo, le molestó "mi vaguería". Después, como venganza soterrada, me mandó hacer un trabajo que ese día no podía abarcar porque mis labores eran otras y le correspondía hacerlo a ella. Me generó tal nivel de ansiedad que decidí hablar el jefe de sección.

Le expliqué que no podía seguir trabajando con ella, que necesitaba un cambio de grupo. Dado que es un momento en el que entra gente nueva al departamento y otras personas se van, me pareció que era ideal para hacer una reorganización grupal sin necesidad de generar un conflicto. Pensé que si él lo entendía quizás yo podía gozar de su connivencia y hacer un cambio sutil que no se tradujera en represalias posteriores. Él fingió sorpresa. Digo fingió porque esta mujer lleva 30 años trabajando allí y es absolutamente sabido por todos cómo de violenta puede llegar a ser. En algún momento de la conversación me reconoció que a veces trabajar con ella era insoportable (y eso que él nunca ha estado sometido a ella). Finalmente me dijo que pensaría el modo más adecuado de cambiarme de grupo "sin herir sensibilidades" (la suya supongo, porque la mía ya estaba destrozada).

Debe ser que no se le ocurrió ningún modo sutil y decidió contarle a ella todo lo que yo le había dicho a él, la verdad de lo que pienso y siento. Ella lo negó todo, alegó que me aprecia muchísimo y que jamás menosprecia mi trabajo. Finalmente acordaron cambiarme de equipo pero durante unos días tendría que seguir con ella, sabiéndolo ella TODO. En cierto modo me sentí traicionada porque lo que yo le conté fue en privado para justificar mi necesidad de cambio. Si no decía la verdad no hubiera tenido ningún argumento de peso para solicitarlo. Además me parece increible que si alguien solicita ayuda porque se siente hostigado por otra persona, no solo se le cuente al agresor lo que la vícitma ha expuesto sino que además se aboque a la víctima a continuar al lado del agresor sabiendo este que se le ha denunciado... pero así fue. No obstante, al mismo tiempo sentí una liberación alucinante. Por fin me quitaba (me quitaban) la careta. Era una forma de limpiar mi conciencia respecto a lo que tragué de ella previamente, era una forma de poder decirle: sí, era todo mentira, te complacía por terror no por aprobación. Además, siendo sinceros, yo jamás me hubiera atrevido a decírselo...

De modo que la semana pasada tuve que trabajar a su lado varios días después de haber ella sido informada de mi claudicación. El primer día fui muy asustada. No sabía cuál sería su reacción. Tenía miedo de que generara una situación desbordante para mí, como gritarme, porque en ese caso, la humillación sería tan inmensa que no me quedaría más remedio que abandonar el trabajo. Pero había una opción que temía todavía más: que intentara manipularme. La he visto mil veces dar la vuelta a las situaciones: hacerle creer a la víctima que la culpa es suya, o que todo ha sido una malinterpretación porque ella jamás querría hacerle daño con lo mucho que la quiere y la valora, o que lo que ha hecho ha sido por su bien. He visto a víctimas suyas pedirle perdón a ella después de que ella retorciera completamente la interpretación de lo ocurrido. Tenía terror de verme en la tesitura de sentirme culpable, de acabar disculpándome, de decirle que me había equivocado, de darle la razón.

Sin embargo, no fue así. Durante estos días ha exudado odio hacia mí por cada uno de los poros de su piel. Exhalaba violencia. Lo notaba en sus ojos, en su dicción, en la forma de coger los objetos y ponerlos sobre la mesa. La oveja complaciente sacó las uñas y eso rompió por completo sus esquemas, jamás lo hubiera pensado, jamás me hubiera creído capaz de expresar la más mínima contrariedad hacia ella. Y de repente sabe la verdad de lo que pienso. Me hubiera pegado si hubiera podido, pero no es tonta. No quería dejarse en evidencia y por eso estaba contenida, a punto de reventar, pero contenida. Incluso se mostraba falsamente complaciente conmigo dándome a elegir el trabajo a desempeñar (cosa inaudita). El quinto día (este viernes pasado) no pude más y no fui a trabajar alegando encontrarme mal, cosa que por otra parte era verdad porque el estrés de esta situación me ha tenido toda la semana con diarrea, náuseas e inapetencia.

El caso es que se trata de una persona con bastante poder que puede perjudicarme mucho a nivel laboral. Puede incluso cerrarme puertas fuera de este lugar de trabajo; de hecho asumo que lo hará. Tiene a toda una corte de personas alrededor capaces de besar por donde pisa, capaces de aprobar cada uno de sus movimientos aunque sean destructivos contra los demás. Tiene contactos en todas partes.

A partir de la semana que viene estaré en otro equipo aunque desgraciadamente nos seguiremos viendo a diario y trabajaremos en el mismo despacho, por lo que las expresiones de odio continuarán aunque ya no trabajaré para ella. Seguiré oyendo su voz, recibiendo sus indirectas, palpando su violencia. Asimismo, sé que sembrará rumores y críticas entre mis compañeros muchos de los cuales simpatizan con ella, supongo que por miedo a tenerla en contra, lo cual sinceramente no me extraña.

Huelga decir que no he contado con el apoyo de absolutamente nadie en el trabajo (sí en mi entorno amistoso y familiar, por supuesto). Sí ha habido varias personas cercanas que la conocen y han trabajado con ella que en privado me han dado la razón pero no ha habido un apoyo más profundo.

Este mes a su lado me ha destruido. Siento mi autoestima destrozada, tengo miedo al trabajo, me da miedo ser una inútil, temo equivocarme en algo porque entonces ella justificará su maltrato alegando mi incapacidad. Tengo miedo a mis compañeros, a lo que ella puede contarles, a lo que ellos a su vez contarán. Me da verguenza haber dado la nota. Tengo miedo a sentirme culpable por haber generado esta situación… de hecho a veces siento contrariedad, un atisbo de culpabilidad, se me cruza alguna protesta del tipo: ¿por qué no te callaste?

 Abandonaría el trabajo si no fuera porque necesito el paro y no puedo privarme de él porque no tengo ningún otro medio de subsistencia y además ayudo económicamente a mi madre. No obstante, mi contrato acaba en mayo y entonces podré irme sin perder el subsidio de desempleo. Pero el tiempo hasta entonces se me hace una cuesta arriba tremenda, sobrecogedora. Además, he cogido desagrado a la profesión y me planteo, al terminar el contrato, buscar un trabajo de otra cosa renunciando a aquello para lo que me he preparado.

Quisiera algo de luz sobre el modo de reponerme de esta situación, de recuperar la confianza en mí misma para poder afrontar los meses que me quedan cerca de ella y sobre todo de perder el miedo al trabajo. Me gustaría saber también cómo hubieras tú, Carlos, solucionado un conflicto así o cómo crees que debe hacerse dado que desgracidamente me temo que no será la primera vez que viva algo parecido si me mantengo en la misma profesión.

Muchísimas gracias.

Un abrazo enorme desde el sur de Madrid.

 


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Kraus
(@kraus)
nuevo miembro
Registrado: hace 5 meses
Respuestas: 2
08/02/2020 9:05 pm  

Corrijo: No empecé el trabajo en 2005 sino en 2015. Llevo 5 años, no 15 (afortunadamente). Disculpa el error.


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carlos
(@carlos)
Comunicador de tribu admin
Registrado: hace 7 años
Respuestas: 354
13/02/2020 9:56 am  

hola, kraus, vaya tela... año 2020 y todavía millones de niños viven infancias tóxicas que les llevan a abusar de sus compañeros de colegio, para más tarde convertirse en acosadores laborales...

esperamos que un gobierno del miedo como el que vivimos haga algo, pero vamos apañaos: no sé si recordarás que hace dos años jesús vázquez lanzó un programa contra el bullying, hipernecesario en este país llenísimo de taraos hasta la bandera, pero acabó censurado por alguien que metió la mano desde arriba

para evitar que salgan cosas [y personas] feas, ya sabes

por suerte, esta década será la de poner las cartas sobre la mesa; no van a parar de salir a la luz millones de basuras: productores de cine acosando a las actrices, vejaciones a la mujer, gente oprimida por sus familias, los clásicos escenarios que se han transformado en tabú, ante los que nadie puede abrir la boca porque el tinglado que hay detrás es más profundo de lo que parece

mientras no hablemos y reivindiquemos, empezando por empoderarnos de forma individual, seguiremos en una sociedad podrida, donde es habitual encontrarse a padres que gritan a sus hijos viéndoles jugar al fútbol, y ante la impotencia de no tener al futuro jugador multimillonario que les saque de pobres, saltan al terreno de juego y van a pegar al árbitro ?

lo que te digo, un mundo de taraos y de perturbados mentales con necesidades emocionales bajo cero, puestos al servicio [a la esclavitud] del único mundo que pueden sustituir si lo pierden: el material

al final, gente que pasa por encima de otra gente acostumbrada a hacer lo mismo con cosas

 

 

Respondido por: @kraus

Me gustaría saber también cómo hubieras tú, Carlos, solucionado un conflicto así o cómo crees que debe hacerse

utilizas el pretérito imperfecto de subjuntivo del verbo haber [hubiera], pero lo cierto es que deberías haber utilizado el pretérito perfecto simple de indicativo del verbo hacer [hiciste]

lo que yo hice, porque me ocurrió, porque lo viví y lo sufrí durante años, fue plantar cara al mobbing

para empezar, y para dejar claro lo peligroso del mobbing, te dejo este vídeo con 11 formas de mobbing que me tragué desde los veinte hasta los treinta y tantos, en once trabajos diferentes:

 

 

como puedes ver, caí de hoyo en hoyo, a cada cual peor
la verdad es que tanta porquería me enseñó a defenderme

el mobbing, el acoso laboral, está tipificado en nuestro país como delito. te lo voy a volver a repetir, porque esta historia tuya de hace ya cuatro añitos no habría prosperado si no hubieras pasado por alto algo tan grave, tan pernicioso y tan destructivo como dejar que alguien te manipule, te humille en público y abuse de ti día tras día

el mobbing es delito. como robar, violar o matar
¿te ha quedado claro?

que el mobbing sea un delito [y ya lo era en su día, cuando la lié parda en mi trabajo en 2006], significa que puedes y debes denunciar cualquier hecho delictivo que la compañía, a través de cualquiera de sus empleados o superiores, esté practicando contra ti o contra los demás

te lo repito otra vez, porque las personas más negadas a este hecho, como tú, no acaban de arrancar a la primera: debes denunciar a esa tipa, y hacerlo formalmente, a través de un abogado y una denuncia en firme, un par de semanas antes de largarte de ahí

te cuento un par de cosas:

 

Respondido por: @kraus

la jefa del equipo en el que trabajaba era muy violenta en su trato a los demás

quejas sobre mi ex jefe [te hablo del trabajo en el que estuve desde 2006 hasta 2008], no escuché durante meses; entré en un trabajo que parecía un monasterio, todo dios callado, atornillados a la silla, mirando a la pantalla sin decir ni pío

empecé a comerme marrones, desplantes, historias raras, y a los quince días busqué la forma de salir porque empezaba a no gustarme la historia; actué en silencio, sin dar parte a nadie, sin quejarme acerca de nada, básicamente porque la empresa pagaba muy bien, y porque yo no estaba seguro de mí mismo, de llevar la razón, de comprender que nadie podía avasallarme, menospreciarme e incluso acosarme

tuve la [buena] mala suerte de entrar allí con muchas dudas sobre mí, así que di como bueno el perfil del verdugo, y me sometí como víctima; quise irme a otra empresa, porque el trabajo debe ser una forma de realizarte, no de sufrir, pero no me salió bien la jugada y volví al infierno; el director me hizo una oferta para pagarme más dinero [cuando el dinero no era el problema], pero a mí se me pusieron los ojos como a los del tío gilito y no resolví nada

firmé, y hasta el día siguiente
y estuve allí dos años y medio...

 

 

Respondido por: @kraus

no he contado con el apoyo de absolutamente nadie en el trabajo

tampoco yo conté con nadie y sólo a los seis meses, ya algo más suelto en aquel manicomio, comencé a hablar con unos y con otros; todos coincidían en lo mismo: yo era el tipo con menos suerte de los 105 empleados de la empresa: había dado con el "psicópata"; el homosexual reprimido, por cierto, que confesó su amor a otro compañero del curro al que luego, cuando le dijo que no, lo puteó hasta el infinito... pero esa es otra historia

al menos me sentía algo arropado, porque todos reconocían a ese descerebrado como el eje del mal; también el director, el primer responsable por tenerle por allí, decía que "había dejado cicatrices en todos los departamentos"

a pesar de ello no me quejaba, porque consideraba [y esto tenía que ver con una flagrante carencia de amor propio] que las cosas que hacía contra mí "tampoco eran para tanto". además, veía que los demás, cuando chocaban con él, tampoco respondían mal:

 

 

Respondido por: @kraus

a diferencia de otros compañeros que sabían relativizarlos o ignorarlos, a mí me minaban psicológicamente.

¿voy de víctima por la vida? los demás no se quejan, yo sí, ¿no será que tengo yo el problema? supongo que habrás pensado así; también yo, y lo reforzó el director, metiéndome un día en su despacho y diciéndome algo así como ¿qué pasa?, llamamos a papá y mamá para que venga a resolverte los problemas?, riéndose del trato que estaba recibiendo por su discípulo

en país de ciegos el tuerto es el rey: si yo había escarbado ligeramente en mi interior, para conocerme, para quererme, para ser mejor persona, y me daba cuenta de que aquello no era ni medio normal, el resto no había hecho ni una cuarta parte, así que se las comían dobladas, lo consideraban apropiado...

pero como tampoco teníamos comité ni tenía ayudas, hice como ellos y dejé de quejarme...

sobre todo porque había días en los que casi salía de allí reconfortado:

 

Respondido por: @kraus

me regaló un libro con una dedicatoria en la que exaltaba lo buena persona que yo era y lo mucho que la había ayudado.

a mí no me regaló ningún libro, pero muchas veces me soltaba algún halago, y con eso me valía; algunas veces me dijo que teníamos que salir a comer, a hacer más estrecha la relación pero, sinceramente, pensé que estrechar la relación con él supondría dilatar mi ano ?, así que le evité todo lo que pude

y así estuve, evitando:

 

Respondido por: @kraus

lo ideal es dar la cara y aspiro a aprender a hacerlo, de momento soy más experta en el desarrollo de, digamos, estrategias de “desobediencia pasiva”

 

sí, yo también le daba vueltas a esos enfrentamientos, era el rey de la discusiones bajo la ducha, pero frente a él sólo balbuceaba, no me salían ni las palabras

tanto me había negado, tanto me había escondido, tanto le había evitado, que le había conferido poder. y esto es lo realmente importante del asunto: yo era el responsable de que su concepto fuera más poderoso que el mío

 

 

Respondido por: @kraus

Me escondo en el baño a llorar, me voy a casa destrozada, necesito benzodiacepinas para controlar la ansiedad, tengo miedo anticipatorio, no descanso, sueño con ella.

un día, este homosexual perturbado me encargó no sé qué, se quedó mirándome, y me dijo: vaya mala cara que tienes, siempre te pasa algo, eres un pupas; y yo estaba como tú, estresado, irritable, iracundo, y menos mal que corría, hacía yoga y me divertía todo lo que podía los fines de semana, pero nada era suficiente frente a él, que ahora, en mi recuerdo, no era más que un molino donde yo veía un gigante

aprendemos tarde a valorarnos por encima de quien no nos valora ?

el caso es que en una de muchas, de todas esas donde yo aprendía psicología, pero no de un libro ni de un blog, sino en mi propia piel, el tipo me dijo, por algo, que sí que sí, luego que no que no, y entonces exploté:

 

 

Respondido por: @kraus

La he visto mil veces dar la vuelta a las situaciones: hacerle creer a la víctima que la culpa es suya

a esto se le llama refuerzo intermitente, y no sabes lo peligroso que es:

 

un buen día, como has visto en los vídeos, harto de hoy me molas, mañana no, pasado voy a por ti, al siguiente te digo que qué guay, y así continuamente y sin un ritmo fijo; y aún más harto de "haz esto", y al día siguiente "esto no es lo que te pedí", le envié un correo y le dije que no volviera a dirigirse a mí de forma verbal, que no volviera a mirarme a la cara, que no volviera a contar conmigo para tener reuniones físicas, y que me enviara todas las tareas y todas las órdenes por correo electrónico

y ese e-mail, después de enseñárselo a mi compañera [una de las muchas acojonadas que había por allí tragando mierda, que abrió los ojos como el dos de oros], lo mandé con copia al director

y seguí con mi trabajo

a las pocas horas, reunión del jefe máximus con el sociópata; a mí, sinceramente, ya me daba todo igual, me importaba tres cojones lo que fuera a ocurrir, como si me echaban: perderían ellos porque, como te decía al comienzo, esa decisión la tomé tras hablar con un amigo, abogado, que me dijo que recopilara todo tipo de correos y pruebas donde se manifestaba ese mobbing, y que lo tuviera preparado; el propio e-mail, denunciando aquel maltrato, sonó alto y claro en la mente del director que comprendió que uno de sus empleados más recientes podría meterles el pufo legal más gordo que jamás se hubiera comido

como te digo, discusión, discusión, discusión... al día siguiente otra, otra más... llegó el fin de semana... pasaron unos días...

y el sociópata, después de las discusiones con el director, un buen [magnífico] viernes, envió un correo a sus "mas allegados" del curro anunciando que se largaba

y lo logré yo. le eché yo
les quité el cáncer...
pero me comí toda la quimio ?

 

Respondido por: @kraus

Me da verguenza haber dado la nota. Tengo miedo a sentirme culpable por haber generado esta situación… de hecho a veces siento contrariedad, un atisbo de culpabilidad, se me cruza alguna protesta del tipo: ¿por qué no te callaste?

yo di la nota, desde luego. pasé de ser el ausente, el que estaba ahí sin abrir la boca diciendo a todo que sí, a dar un puñetazo en la mesa y decir que hasta aquí

el tipo se fue, a mí me respetaron mi contrato de trabajo [supongo que para no hacer prosperar la denuncia], y seguí allí medio año, a la sopa boba, haciendo poco o nada: como sabía que por el mal rollo tenía menos futuro que spiderman en un descampao y mientras llegaba la época de matarile, hice crecer mi web y escribí mi libro; en julio el director me largaba "por no saber cómo aprovecharme", y en septiembre presentaba, en un fiestón por todo lo alto, mi primer libro publicado

a día de hoy estoy tremendamente orgulloso de aquella jugada, de poner las cosas en su sitio y largarme para seguir haciendo por ahí buenas obras

¿tú piensas que por qué no te callaste? ¿te sientes culpable de lo que pasó? normal, como te dije empoderaste la figura de este tipo, desempoderando la tuya

y eso es algo que sólo está en ti, y que no tiene nada que ver con esta mujer ni con cualquier otra persona que se te cruce

 

 

Respondido por: @kraus

reponerme de esta situación, de recuperar la confianza en mí misma

lo cierto es que la confianza en ti misma nunca la has tenido. las carencias salen a flote cuando nos enfrentamos a la vida, cuando nos relacionamos con los demás; no es que antes tuvieras confianza en ti y ahora la hayas perdido, sino que nunca tuviste una confianza sólida y en cuanto resonaste con algo que la puso a prueba, cantó por soleares; es la misma historia de las personas que sufren en pareja y dicen "quiero recuperar la felicidad que tenía antes de estar con esta persona"; bueno, a lo mejor es que no eras tan feliz como pensabas si te metiste en una relación tóxica...

no se trata de recuperar nada, sino de crearlo todo, desde el principio; fiel a mi filosofía, donde sólo hay pensamientos, acciones y cambios, debes hacer un cambio a través de una acción porque es la única forma de decir a tu subconsciente: "puedo"

si te informas mínimamente verás que la actitud de esa desquiciada es denunciable, y un correo como el que yo envié, con copia a tu familia y a un abogado, te protegerá de cualquier problema; comienza dando un paso hacia lo legal; si lo haces bien, y tienes suficiente material para hacerlo, la empresa no tendrá más remedio que despedir a esa loca del coño, y a ti te indemnizarán

sobre lo más personal, esa incapacidad que ha aflorado en ti, debes resolverla a través de tu empoderamiento, dando pasos como ese; en mis guías verás una solución precisamente para esto, que diseñé a raíz de mi experiencia y la de muchas otras personas

es el momento de hacerte valer, y una pequeña acción puede cambiar tu futuro para siempre

te mando mucha fuerza, kraus, ánimo ?‍♂️


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