reflexiones

9ama tu [im]perfección

desde siempre me costó hablar en público, básicamente porque no creía en mí

no creía en mi voz, en mi cuerpo, en lo que era capaz de hacer, así que cuando me ponía frente al público sentía nervios, inseguridad; solía mirar el reloj antes de empezar y pensaba cosas como “en 20 minutos todo habrá acabado”; quería que todo se terminara cuanto antes, en fin, nunca disfrutaba

por alguna razón [básicamente por la expresión que no era capaz de ver en mí], en casi todos los trabajos me responsabilizaron de comunicar a los demás… ¿qué veían en mí para comerme ese marrón? 

hablé de ello en concentro, de mis primeros episodios en el colegio, el instituto o la primera empresa en la que trabajé

a fuerza de enfrentarme a ese miedo escénico, fui conceptualizando lo que me daba miedo, y gracias a todas esas reflexiones aprendí a confiar en mí

desde entonces hasta hoy, finales de 2019, más de cuatro mil personas han aprendido conmigo a hablar en público; la pasión que siempre he querido transmitir con este arte es que saber expresarte ante los demás es algo más que una simple cuestión profesional: si sabes hablar en público, reconoces y aceptas lo que eres, aumentas tu seguridad, erradicas la timidez, mejoras tu propiocepción, realzas tu atractivo, tu magnetismo, tu capacidad para seducir a tu audiencia, no importa si son una o mil personas

estas últimas semanas he estado trabajando con alguien que iba a dar un discurso de despedida en una comida de trabajo; lo primero que me dijo fue que estaba buscando una charla para después retocarla y adaptarla a su caso concreto… 😵

primer error

le pedí que empezara a confiar en sí mismo, y que fundamentara su expresión en sus propias palabras; es decir, que escribiera lo que sentía que tenía que decir, y que lo verbalizara para que le sonase natural y todo fuera suyo; ¿qué es eso de considerar que el trabajo de alguien, su expresión, es más válida que la tuya, y copiarle?

total que en nuestro primer encuentro por videollamada, para ensayar el discurso y observar su lenguaje corporal, había inflado el texto a lo bestia, y lo había convertido en un rollo

segundo error

cuando no creemos ser suficientemente valiosos, damos más de lo que tenemos, esperando que la cantidad eclipse a la calidad; damos muchas explicaciones, muchas vueltas a las cosas, y repetimos lo que es bueno hasta hacerlo pesado

¿te has fijado que apple te ofrece una caja con una simple manzana y una foto de producto, pero cuando la abres te encuentras con las mejores prestaciones del mercado? creen en el producto que te dan, y no necesitan inflar su valor contándote en la caja todo lo que hacen sus máquinas

menos es más

le pedí, entonces, que simplificara el trabajo, que dijera lo justo y con toda la intención, y entonces empezó a preocuparse de si lo decía bien, de si iba a estar a la altura, de qué ropa ponerse, cómo entonar… es decir, todo referido a él, todo referido a su ego, todo referido a querer ser aprobado por las personas que iban a escucharle

tercer error

nuestro adn se comporta como una antena receptora, modulando una energía que ya existe, lo que nos define como canales de energía y, por tanto, servidores de los demás; nuestro trabajo en este plano es servir al otro, así que si únicamente me enfoco en mi cuerpo, en mi voz, en mi aspecto, en mis movimientos, si intento perfeccionarme de acuerdo a baremos establecidos en mi educación, en mi experiencia, estaría bloqueando la energía intentando que el cuadrado entrase en el círculo

querer ser algo que no soy, que es como nos enseñaron a actuar través de un modelo prusiano, militar, de educación, impide que mi expresión crezca y llegue a los demás

se trata de comprender que para servir a los demás [hagas lo que hagas], debes tratar de ayudarles y no de ayudarte [algo que sucede como consecuencia]; se trata de que confíes en tus habilidades, en tu propia naturaleza, en tu absoluta [im]perfección, porque en el momento en el que te enfoques en ayudar a las personas y no te juzgues, nadie lo hará

actuar así ha permitido a mucha gente confiar en su voz, en su cuerpo, en sus habilidades, porque han dejado de medirse con respecto al resto, han dejado de pensar que el otro es mejor y más bueno

como supuestamente dijo albert einstein: “todo el mundo es un genio. pero si juzgas a un pez por su habilidad para trepar árboles, vivirá toda su vida pensando que es un inútil”

en mis primeras once maratones, de las que te hablo en este enlace, experimenté esto: soy un notable corredor pero siempre, en todas las carreras, tuve y tendré a corredores por delante, y siempre habrá gente que llegue antes que yo a meta…  ¿soy un inútil por ello?

ese juicio se extrapolaba a todas partes: siempre encontraba a alguien mejor que yo en cualquier cosa, y por eso decidí dejar de compararme, de buscar una perfección inexistente que únicamente era una voz que chillaba dentro de mí diciéndome “no amas lo que eres”

intentar hacer mejor las cosas que haces, es un bloqueo de perspectiva: si haces las cosas como te pide el corazón que las hagas, tendrás tu propio público necesitado de leerte, de escucharte, de observarte, así que lo que tú consideras errores o “cosas por mejorar” sólo serán percibidas por gente que resuena con tu miedo a expresarte tal y como eres, y que siempre tendrá una crítica para reforzar la falta de creencia en ti

no intentes perfeccionar nada, ¡ya eres perfecto, perfecta en tu esencia! eres alguien genuino, con un valor intrínseco, trascendental, llevas algo que te acompaña desde esta vida y otras muchas vidas, y si tú respetas eso que sientes, si dejas que tu corazón sirva a los demás a través de tu expresión, hará que te realices, que dejes huella y seas feliz

tu [supuesta] imperfección es sublime

te mando, como siempre, mucha fuerza 🌟

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