paréntesis abiertos

faldas de queroxeno
frente a una barrera de hierro y martillo;
caminos de cartulina que agrietan tu sonrisa,
y vuelven opaca tu barbilla

ni cien afanados peluqueros
serían capaces de moldear tu gesto
cerrado, nevado, quieto

pero yo sí:
he aprendido a reformular sonrisas,
a apagar tu llanto
y a hacer que tu cuerpo se agite
en un enero de chocolate

un mes que emborrona ecuaciones de alegría,
donde tú eres un paréntesis
abierto a mis brazos

un paréntesis cerrado a tiempos pasados

carlos burgos, 11 de enero de 2010

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