la puerta de color blanco 

iris y confluencias
dispuestos sobre las alas
de un motor atascado,
lleno de lágrimas

esas alas
y la piel de mis pensamientos,
me sentaron frente a un atardecer
que nadaba en una inmensidad de vacíos,
mecanizado por el giro del pomo
de una puerta, de color blanco

me esperaban tras ella
una cadena perpetua de kilómetros
y mil diaporamas anidados a respuestas

anidados a suelos de aeropuerto,
a cejas enarcadas por mis silencios,
a poesía mecida en ondas de radio…

… y a sexo encerrado
en una cámara polaroid
sin obturador ni magia en el revelado

carlos burgos, 29 de enero de 2010

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