el niño que quería ser león 

hoy me he acordado del niño que quería ser león

era un niño de pelo suave,
y sonrisa de muñeco de nieve

de ojos que buscaban el buzón del desengaño,
que huía del paso de su madre subiendo la escalera

el niño que quería ser león
tenía los ojos de color miel,
el corazón forjado en oriente
y el alma llena de ideas

y un día, los graves del vinilo
gritaron su nombre:
¡le robaron los zapatos!
y el niño que quería ser león
se sentó a contar miradas de enamorados

y sin el amor el león, hambriento,
con el hambre desgastada,
con el paso firmado por gente innoble,
dejó sus gafas a remojo en la bañera

el gran león, con el ánimo en aquel buzón,
aún humeaba por una escalera entretejida,
en la que crecerán durante décadas las zarzas

ah… los inventos olvidados, los recuerdos sin labios

el niño que quería ser león
sigue soñando al respirar atardeceres,
al escuchar al aire hablando idiomas,
al descubrir que su pasado era llegar a este futuro…

y, así, hacer nadar al hombre del sombrero,
en la sangre que dan vida a miles de libros

carlos burgos, 20 de julio de 2010

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