el mirador del ocho

a rosa

caminos que abren los ensayos
no…
más bien las memorias…

pisadas que impregnan el deseo
de la tierra que sueña, deformada,
mientras bordea sombras,
en un rito analítico mundano

¡su justo merecido se lo impide!

y fríos nudillos, y viejas distancias;
espejos en cárceles urbanas,
todo eso cierra con mil llaves la jungla,
emperatriz de recuerdos y desastres

entonces el viento emana
de mis pequeños músculos,
intuyendo paseos de bufandas,
torciendo mi sonrisa hacia la tuya,
viendo como das vida al cartón
de tus frías manos

nunca las letras
habían sido tan consideradas,
¡piénsalo!
ellas hacen viajar el deseo de tus padres,
ellas me embadurnan a mí
de nuevas memorias

¿ocho?, preguntas

rabia de abrelatas y cristal canela
voces quemadas. cal perdida
y tu compañía, y nuestra mirada

tu voz, el cielo, la catedral
el mirador del ocho

tus dudas y colores, mis preguntas
y tus lágrimas
el riesgo que vive en ti…
guiño poderoso de la diosa fortuna

quizás tú y yo ocupamos más espacios,
quizás aquel dios de los tejados
pensó en nuestras gargantas

tal vez nuestro tiempo
en el mirador del ocho fue eterno.
quizás sigamos aún allí,
sin esos instantes anulados
por señales y semáforos

carlos burgos, 20 de enero de 2010

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