dígitos que aún no han aprendido a bailar

vivo en una línea desconectada,
ando sigiloso entre válvulas
pobladas de calvicie,
echo cuentas con pocos dedos
y tecleo a ciegas antes del desayuno

si suena un teléfono pienso
en los años de pasión perdidos;
sería mejor contar mis pasos como si fueran una milla verde,
en lugar de calentar mis bolsillos con ideas de guitarra

mis respetos a esas butacas enmohecidas,
calentadas con el dinero de pobres idiotas
que gritan en la firma de contratos

ah… hartazgo de plasma y humo de cigarro
que baja escaleras y quiebra los diálogos…

ya he decidido: seguire envolviendo
mentiras en papel albal,
mientras dure esta guerra de cánceres y miocardios

carlos burgos, 24 de diciembre de 2009

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