amor dividido por cero

en un ardid de letras y composiciones
olvidé el sabor a látex de tu cuerpo,
dando por sabidos los minutos de tu pelo
y las poliédricas esquinas de un manto de piel nocturna

pasé, desde entonces, noches llenas de sol
esperando una llamada,
una promesa llena de letras,
un tintero de vanidades donde se diluían tus caderas, nuestras voces y un delicado orgasmo

la calle, hoy, vuelve a ser una foto fija de aquel deseo;
el hotel donde vivimos: nada más que el aire persiguiendo la llama de un mechero

tus pasos rotos,
mi cuerpo esbelto,
la valentía de quienes se cruzaban en nuestro camino
y la insabora mezcla de tus besos,
todo evaporado en alguna parte de gran vía

carlos burgos, 27 de julio de 2010

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