agitando la emoción en una taza de té

un solo lienzo sobre el que plasmar sueños

en él me siento ubicado, contrastado,
sin cuadrículas ni abismos de minutos

en él encontré a un ser humano
sin nombre ni domicilio,
sin puestas de sol, ni vértigos
sin cinetosis

no tuve que arañar estómagos vacíos,
ni andar sigiloso entre neuronas en barbecho

ante mi un fondo de armario
donde cuelgan documentales,
elegantes sayos, y los hilos cortados
de títeres con la mirada tan recta
como el paseo de los labios por una taza de té

mi lienzo escucha
y yo, para cuidarle, le hablo cada mañana
en silencio

carlos burgos, 2 de enero de 2010

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