a la vista, un corazón de metal 

es un misterio el color de tus venas,
y el suspiro opaco del cristal de tu lengua

sueño, otra vez, con gestos dormidos,
pero no sé qué ha cambiado en tus pasos,
ni en tu larga cola de metal anodizado

llenaría un mar de nuevas genialidades
a través de los pulsos de un corazón investigado,
para aprender a enumerar las vistas difusas
de campos de aceituna y amores de media luna

hoy me siento en cualquier rincón,
divago con mis dedos, buscando memorias

descanso. miro al frente, rompo el tiempo;
juego con el destino,
enciendo mi vida
tu alma.
mi ser

carlos burgos, 31 de mayo de 2010

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