El Vacío Creador

La filosofía del Punto Cero se basa en observar el Vacío como sustancia primaria, y la materia observable como sustancia secundaria. Integrar la visión del Punto Cero en la praxis ordinaria implica una visión polarizada de la existencia, donde la dualidad constituye el Uno que somos, que Observa y que es Observado.

Esto es lo que convierte el mundo que falta en el mundo que sobra, la fórmula perfecta para crear energía desde la Nada.

En realidad, todo aquello que vemos en la Vida y que consideramos real, tangible, está vacío: apenas un 4 por ciento de la materia es atómica; el resto no es más que aire, constituido por un 73 por ciento de energía oscura y un 23 por ciento de materia oscura; un vasto espacio vacío, ininteligible e incognoscible, que comprende el 96 por ciento de la existencia y que está relacionado, precisamente, con la energía mental que representa el subconsciente.

El 4 por ciento de Luz (densificada en diferentes estratos  como metales, gases o líquidos), frente al 96 por ciento de Oscuridad, representan la Vida. Es la Vida que podemos tocar, materia en formación sin identidad, formas insustanciales que, desengranadas, desmontadas atómicamente, se reducen a eso: átomos. La Vida son cadenas moleculares, formadas por átomos, en esencia vacíos, que estructuran complejas formas a las que mentalmente atribuimos una etiqueta.

La más inmediata lectura que podemos hacer de este esquema es que la realidad no está en lo que podemos tocar, sino en lo que no podemos tocar; el espacio que construye el mundo de las cosas se constituye, entonces, como lo real, y el mundo de las cosas como lo irreal.

A ese espacio vacío que deberíamos tomar como real, en el que aparentemente nada existe pero donde todo lo es, reflejo infinito del Punto Cero del que todo surge, se le ha llamado Akasha. El Primordial OM, la Música de las Esferas, la Red de Joyas de Indra, el reflejo del Centro Creador que se extiende hasta el infinito y regresa a Él.

El Todo contenido en la Nada que, al observarlo, Es.

El Vacío Creador

Filosofías de todas las civilizaciones han girado en torno a  ese Dios, Akasha o el Punto Cero: Pitágoras hablaba del Kosmos, Platón de las Ideas y Plotino del Uno; los yoguis y yoguinis lo conceptualizaron como Puruṣa, la conciencia de la que emerge Prakṛti, la materialización de las entidades que construyen el Buddhi, la conciencia individual y, consecuentemente, el Ahaṃkāra, el concepto del Yo más humano.

En definitiva, desde tiempos ancestrales pesa en el inconsciente colectivo esa imagen del espacio vacío como océano del que surge la realidad. Un Punto Cero que fluctúa en ondas de probabilidades hasta que la mente lo colapsa cuánticamente en un estado de partículas y, por tanto, parece real.


La mente como creadora de Todo

Desde una conciencia humana, confluencia física de la Energía vibrante, densificada y aparentemente sólida, el mundo se comporta de forma ordinaria, newtoniana y predecible.

Las cosas emergen y evolucionan en el espacio y el tiempo por efecto de la Observación, es decir, por un simple acto de frecuencia cerebral: las personas, situaciones y cosas que observamos en el plano cuántico en el que existimos son entidades insustanciales, cambiantes, que fluctúan como olas de mar, que emergen del océano cuántico y vuelven a él, a la velocidad de la Luz, dando una apariencia de solidez debido a su ilusoria estructura.

Todo fluye, de forma ilusoria e impermanente, desde y hasta el infinito.

La mente, entonces, es la que está dando forma a la materia. Lo de fuera es una representación de lo de dentro, y viceversa. Toda entidad, siempre mental, pervive en un marco espacio-temporal como efecto de la recepción de imágenes mentales a la que llamamos imaginación, un proceso subconsciente que detallé en mis lecturas para expandir la consciencia, y que genera la ilusión de solidez.

Esto significa que el Ser consciente que interpreta estas líneas, quien llega a esta primera y última comprensión, experimenta el poder de la ocupación consciente y armónica del espacio, algo que Oriente lleva a cabo a través del feng shui (風水), un antiguo sistema filosófico chino, de origen taoísta, cuyo objetivo es lograr una influencia positiva sobre las personas que ocupan el Akasha.

En pocas palabras: cuando el conocimiento del equilibrio llega a ti, por ejemplo a través de este artículo, tu consciencia experimenta una causa de armonización del espacio. Si comprendes la naturaleza del Vacío, permites que la creación de las formas fluya a tu través, creando la posibilidad cuántica de convertirte en quien Crea.


Inspiras
 el mundo y Resuenas con él

La filosofía taoísta llama al Vacío shenmiwenhua (神秘文化), el conocimiento misterioso, las cosas secretas e imposibles de ver, y en ese orden se diferencia el ken kai, lo visible y físico, y el yu kai, lo desconocido, invisible y vibrátil.

La Tierra que vemos y el Cielo que anhelamos, representados cosmogónicamente en los Arcanos del Tarot, en todos y cada uno de los 22 arquetipos enraizados en el subconsciente colectivo, versan sobre lo humano y lo divino, lo terrenal y lo celestial.

Siempre esa imagen de lo que se ve y lo que se esconde.

El Vacío, el flujo invisible creador de pareidolias de toda índole, es un poderoso y vasto espacio generador de energía ilimitada que comienza en la mente. Esto, indefectiblemente, conlleva a una inmediata reflexión: si la construcción de la materia atómica es un concepto mental, una energía que hace Resonar al Punto Cero reproduciendo las formas de la ilusión, el fake en el que existimos, todo puede modularse a través del pensamiento.

La Matriz del mundo, la memoria que todo lo sostiene y se codifica en nuestro ADN, recrea la realidad física, por lo que nuestro pensamiento crea las mutaciones de la realidad, tal y como establecía el principio de los 64 hexagramas del I Ching, correspondiente a los 64 codones del ADN humano.

La construcción del mundo que ves parte de la codificación del pensamiento, cristalizado en tu ADN. Sus instrucciones, precisas, fieles espejos de la estructura galáctica, el axis mundi del que hablaba en Conéctate a la Felicidad, reproduce una realidad que consideramos inamovible pero que, en realidad, es mutable.

La realidad es, en realidad, flexible, tanto como los escenarios de Scarlet Johanson en Lucy, quien moldeaba a voluntad su cuerpo y su entorno; la ciencia ya ha demostrado cómo la neuroplasticidad del cerebro transforma la realidad, y cómo la realidad Resuena con la mente como efecto de la recepción.

Eso a lo que llamamos inspiración y que explica de forma entusiasta Jason Silva en este vídeo:

Esto debería hacerte pensar que si todo lo que piensas lo estás recibiendo del Universo… lo más evidente e innegable es que estás leyendo esta reflexión porque la Vida desea generar a través de ti un poderoso cambio en tu existencia.

Déjame que te cuente una de mis muchas experiencias con el Vacío, y cómo puede ayudarte a crear una nueva realidad.

 

La fórmula para crear desde el Vacío

Hablaba con mi cuñado sobre el devenir político de nuestro país. Lamentablemente, España ha sido un país castigado por un gobierno que, entre muchas otras aberraciones, inyectó dinero público para rescatar a los bancos mientras desahuciaba de sus casas a las personas que generaban, precisamente, el dinero público.

La familia de mi cuñado fue víctima de esa malograda gestión: en 2014 se hacía efectiva la sentencia de expropiación de la fábrica de su abuelo, después de luchar durante décadas por el negocio familiar.

Sumido en el Vacío y en un arranque de valentía, la idea de mi cuñado no fue quejarse y esperar a que se cumplieran las eternas promesas electorales: comenzó a jugar, quizás inconscientemente, con el éter. Con la magia del Vacío. Su fórmula era sencilla: pedir a los demás lo que no tenían, ofreciéndoles lo que él mismo había perdido; como proveedor, forzó a sus clientes a solicitarle más material, transformando lo poco que quedaba de la antigua empresa en un constante flujo de energía.

Hacer que el Vacío fuera Creador.

Me explicaba: “ponte que a mí, un cliente, me compra 100. Bien, pues yo le pido que me compre 200, apenas por un tercio más del total. Le prometo una fecha de entrega mucho más rápida que la competencia, y un material de mayor calidad. Arriesgo mucho, es posible, pero el cliente tiene más y mejor material, en el mismo tiempo. O menos. Claro, lo primero que el cliente me dice es que para qué quiere más. Entonces le hago una sencilla propuesta de rendimiento: “invierte como yo lo hago, pon en marcha tu maquinaria y asegúrate de producir más”. Le obligo a mover sus canales, a vender todo lo que produzca de más, porque es beneficioso para mí. Y después para él.”

Y ése es uno de mis lemas: si tú creces, también lo hago yo.

La visión de mercado de mi cuñado se dibuja como un pequeño motor, un pequeño pero potente agujero negro, un Punto Cero creador en el inmenso espacio vacío del tejido empresarial: si el cliente tiene que movilizar un exceso de mercancía, tendrá que inferir en terceros como transportistas, publicistas, comerciales para dar salida a la producción. Y, a su vez, los que reciban esta inyección de dinamismo tendrán que invertir y arriesgar.

Y, al final, de donde no había, hay. Y sin ayudas del gobierno.

La moraleja, la paradoja más bien, es que el ímpetu, el riesgo, la fe del emprendedor hace que la energía fluya desde la inexistencia, algo que podría acercarse a la filosofía del dharma:

No tengo, pero me comprometo a crear.
No sé, pero me comprometo a conocer.
No llego, pero me comprometo a alcanzar.


Vacíate para llenarte

La realidad física de la ilusión en la que existimos es que cuando la consciencia humana vibra en la ausencia, brota la existencia. La noche es más oscura antes de amanecer, porque es la ausencia de Luz lo que impide a la existencia no-existir.

Es decir, puesto que somos un toroide electromagnético que recibe lo que da, cuando te abandonas al Vacío y todo está perdido, fluye hacia ti un poderoso torrente de energía; la razón física es que tu memoria deja de estar anclada a recuerdos, a formas Resonantes, a estructuras, y la Energía ocupa el lugar de antiguas formas.

Así es como funciona el desconocido feng shui: si tienes mucho de algo que no necesitas, vacíalo y observa cómo se llenaLa única manera de llenar tu vida con cosas nuevas, es vaciándola de cosas viejas.

Desde hace años guío a las personas en sus relaciones y proyectos siguiendo esta máxima: el Vacío. Si tienes un negocio en quiebra, arriesga. Si tienes una cuenta corriente en números rojos, apuesta. Si tienes una casa en ruinas, invierte. Si tu relación se rompe, viaja. Dependiendo del caso y de la circunstancia, mi trabajo es encontrar el camino, la meditación, la reflexión que necesitas, y conseguir que cambie tu plano.

Vaciar la mente, despojarse de viejas vibraciones tiene como efecto inmediato un espectro abundante; cuando tus viejas creencias y promesas se diluyen, las fuerzas de torsión correspondientes a tus creencias, habitantes de tu campo cuántico, dejan de contraerse. Entonces, tal y como demuestro a través de la Meditación Punto Cero®, la energía se libera, creándose un perfecto flujo a través de los nadis para que circule correctamente la energía kundalini.

La energía mental que crea tu mundo físico, la vitalidad de tu proyección o Prana, comienza a darte más de lo que diste.

La cuestión final que quiero plantearte es: si eres una energía receptora del Ser al que formas, y todo pensamiento, toda imaginación o inspiración, es un movimiento Resonante con la Vida… ¿por qué no empiezas a pensar que has llegado hasta aquí, a esta reflexión, para hacer un feng shui de ese aspecto de tu Vida que ahora está bloqueado, precisamente para que empiece a fluir la abundancia hacia tu existencia?

Desde aquí te deseo un feliz Vacío Creador 😄🙏💜

4 pensamientos en “El Vacío Creador”

  1. 25 años con una misma persona ,me separo pero sigo enganchado a ella y no sé cómo cerrar el vínculo , tengo dos nenes por lo cual tengo que seguir viéndola ….

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