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Un matrimonio de 37 años que debo terminar  

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Serene30
(@serene30)
nuevo miembro
Registrado: hace 3 semanas
Respuestas: 1
14/06/2020 1:47 am  

Llevo casada 37 años y nunca hemos tenido felicidad, hemos tenido 2 hijos estupendos, y  que están sufriendo mucho porque saben cual es nuestra situación de absoluto desamor, y desacuerdo en todo y me aconsejan que  yo no puedo seguir así, con visitas a todo tipos de psicólogos, psiquiatras fisios,etc, etc... Mi salud está totalmente resentida y mi ansiedad me ha llevado a contracturas que me tienen paralizada. Cada vez que mi marido y yo intentamos hablar sobre la situación acabamos recordando la última situación que nos ha llevado al enfrentamiento y en vez de ver cómo se podría mejorar la actitud de cada uno, acabamos chillandonos más. No tenemos problemas económicos, trabajos estables y nuestros hijos con su vida encauzar. La primera vez que visite un abogado fue hace 15 años, y de ahí en adelante algunas más, y siempre me vuelvo atrás, tengo terror al divorcio, sin entender por qué si no es porque a estas alturas de la vida tendría que tenerla realizada y si no es así es debido a mi cobardía desde hace casi 30 años y dónde lo único que hice fue ponerme excusas para no buscar mi felicidad y no salir de mi " zona de confort" por llamarla de alguna manera porque así ahora me veo totalmente anulada por parte de mi marido y de mi misma. incluso se lo digo a él que voy a ir al abogado, los dos reconocemos que no podemos seguír así, pero ninguno llama para acabar con esta pesadilla. El es un gran profesional, padre, hijo amigo, etc....sin embargo yo nunca me sentí ni querida ni respetada ni siquiera cuando reprendía a mis hijos de pequeños, me apoyaba. Estoy escuchando muchos podcast , meditaciones de autoayuda ( precisamente te he conocido ayer en un podcast con Charuca) y estoy intentando cambiar mi pensamiento del miedo a la acción, y tengo la intención de llamar el lunes al abogado, aunque tengo que admitir que estoy aterrada por si me vuelvo a atras otra vez por enésima vez. Somos 2 personas que comparten piso y que ni siquiera en los escasos días que nos hablamos, cada uno hace su vida en casa y fuera de ella. Bueno las historias son muy largas pero yo ahora solo necesito valor para terminar con esta pesadilla y ganar en autoestima para continuar con mi vida.

Me gustaría un buen impulso ( incluso al estilo tuyo) que me dijera.....algo que me diera el coraje que me temo me vuelva a faltar llegado la momento.

Muchas gracias

 


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Etiquetas del debate
carlos
(@carlos)
Comunicador de tribu admin
Registrado: hace 7 años
Respuestas: 352
17/06/2020 8:36 pm  
Respondido por: @serene30

Me gustaría un buen impulso ( incluso al estilo tuyo) que me dijera.....algo que me diera el coraje que me temo me vuelva a faltar llegado la momento.

la verdad es que me he creado la fama de "regañador" pero mi carácter, aparte de ser el que tengo 😎, siempre tiene una intención vivificante, honrosa para uno mismo, ser digno con lo que uno o una es; creo que la pasividad de enfrentarse al cambio, que viene de una falta de perspectiva, la misma que yo pude tener en su momento, es una falta de compromiso con todo lo que es posible vivir, y eso hay que combatirlo

temer que por dar el salto, todo irá a peor es absurdo

en tu caso puede dolerte lo que te voy a decir porque has pasado años defendiendo ese molde; estar en contra de tu defensa te puede parecer, de hecho, agresivo; la cosa puede cambiar cuando entiendas que, en realidad, quien está siendo tremendamente agresiva, insensible y carente de humanidad consigo misma eres tú 🤷‍♂️

después de más de once mil consultas me he cruzado con todo tipo de respuestas, pero si pudiéramos reducirlas a diez veríamos seis personas en contra de lo que digo, que salen pitando a barrer bajo la alfombra; tres a favor, aplaudiendo [más que nada para hacer ruido], y sólo una, con una gran interrogación en la cabeza, decidida a tomar las riendas de su vida

creo que busco para los demás lo mismo que para mí: decisión si algo no funciona. es el mayor terror, ¿no? el saltar, buscar respuestas, pero como suele decir ese proverbio zen: "salta y la red aparecerá", es decir, la respuesta eres tú saltando al abismo

mira, si no te ahogas mucho viéndome correr kilómetros mientras te hablo de esto, echa un vistazo a este vídeo:

llega la paradoja entonces ¿cómo dar el paso? ¿quién me asegura que lo que hago es lo que tengo que hacer? podríamos reducirlo todo a que según mi teoría, fundamentada en wolfram, el camino de píxeles que se expande en todas direcciones por el universo se ilumina de acuerdo al programa que dice por dónde deben iluminarse, lo que significa que hacemos lo que hemos venido a hacer, exactamente, y sólo debemos aprender a aceptar como si hubiéramos decidido vivirlo previamente, porque en realidad es así

por ese motivo yo enseño a dejarse llevar, es mi sexta máxima, la máxima del amor y la belleza; lo cierto es que hay tantas verdades como cabezas humanas, y somos más de ocho mil millones, pero podríamos resumirlo en eso, que la verdad es todo eso que te hace feliz

en mi caso, la verdad de la que hablo es vivir con el corazón, hacer lo que sientas que quieres hacer, y por eso es posible que mi verdad resuene con la tuya, porque estás hecha para vivir alineada con lo que piensas, en lugar de desdecirte, y negarte, y dolerte

¿piensas que lo tuyo no funciona? entonces, ¿qué haces ahí? así es como empiezas a alinear el pensamiento. es paradójico porque cuesta mucho pensar que tienes que hacerlo, pero es realmente fácil al terminar; comprendo que no es fácil tomar decisiones, en su día no fue fácil para mí. hace veinte años, viviendo como redactor cotizado cruzando el cielo de europa en avión casi cada día, me hubiera sido imposible pensar en los términos en los que vivo hoy. si me hubieran dicho cómo iba a vivir, hubiera soltado un "no" rotundo y me hubiera aferrado a lo mío, a la costumbre casi dañina de vivir en la rueda con la que me sentía confortado, etiquetado, perteneciente a algo 

simplemente, el hecho de pasarme hora y media para entrar en madrid, y hora y media para salir, todas las mañanas, no era algo lógico, ni sano, pero no todo el mundo va a tomar la misma decisión que tomé yo para cambiar, y realmente lo comprendo 

trabajé hace unos meses con un tipo que me sigue desde hace más de diez años, uno de los del grupo aplaudidor; este tipo se extrañaba mucho de su mal camino, casi que no daba crédito a estar pasando por la movida que pasaba, te la resumo: tenía una pareja a la que no amaba, planificaron la boda sólo por capricho de ella; los últimos meses él se lió con una amiga hasta que esa infidelidad le llevó a romper con su novia y con la boda; en algún momento empezó a irse con la nueva a clubs de intercambios de pareja [una situación de mucho amor, como ves], hasta que en algún momento la nueva se cansó de aquella historia y le dejó

para enfrentar todo eso él, en lugar de plantearse un cambio renunciando a lo que no le funcionaba, siguió con la cabeza puesta en su película hasta el punto de, a dos días de empezar a trabajar conmigo, estar pensando en la fiesta que se iba a pegar el fin de semana con unos dj amigos suyos. imagina el cacao que tenia 🤦‍♂️

el caso, que no paró de pensar en lo suyo; decía, constantemente, que le aburría todo, que quería volver a su rutina, a su trabajo, a los fines de semana, quería que se acabara ya la cuarentena... aferrándose a una realidad por la que sufría sin saber hasta qué punto, igual que hice yo aferrado a mi burbuja pensando que era lo último que quería hacer, perder todo aquello

quizás la clave es esa, el miedo ancestral a perder a la tribu, a ser desterrado, desetiquetado, desprovisto de lo que consideras habitual,  confiable y seguro. buscar hacer lo de siempre para no parecer un loco que va contracorriente, una oveja negra

en este sentido, el problema no es la dificultad de romper con lo de siempre, en tu caso tu marido, sino de romper con todo lo que consideras que eres por estar a su lado, lo cual es sustancialmente diferente

 

 

 

tus rutinas, tus costumbres, eso con lo que te defines te acaba atando a él, pero el problema no es él. el problema, en realidad, son los patrones diarios con lo que te has, os habéis, definido; la movida son las cuadrículas, los moldes para los que has hecho innumerables sacrificios con tal de encajar, llevándote la piel en el proceso

¿recuerdas esa canción de sabina que dice mercader en damasco, costalero en sevilla, negro en nueva orleans 🎶? pues esa es la verdadera y única forma de vivir, adaptándote a todo sin tener una etiqueta para nada; la etiqueta, el egótico yo soy es una malsana costumbre de encajar con alguien, en algo y con algo, lo cual limita el infinito potencial de una máquina, nuestro cerebro, con una infinita capacidad de adaptación

como decía hace años en facebook para gente aferrada a lo suyo: puedes seguir con tus creencias, pero no serás libre de ellas:

 

“eres

 

puedes seguir tanto tiempo en esas condiciones como te salga del c***; puedes incluso pensar que tengo razón, y que se te salten dos lágrimas, en fin, lo de siempre, las reacciones son tan grandilocuentes como estériles, pero al final sólo está tu responsabilidad

y está en tu mano

seguir sin dar un paso, sin hacer una nueva vida, pensando que, de alguna forma, sucederá algo, que llegará alguien, que ocurrirá un evento cósmico que te salvará de las llamas del infierno es una actitud tan infantil, tan mediocre y tan absurda, la actitud, ojo, el personaje, no 😅, que al final tanto desgaste de vida ya no da ni para reírse

te digo lo mismo que me dije en su día: tu error es creer que tienes tiempo

“tu


vivimos con esa falsa y muy superficial certidumbre de creer que ya habrá tiempo de vivir lo bueno, ahora toca vivir cosas no tan buenas. aquí la responsable de esta letanía, de este desgaste y de estos demonios en forma de días eres tú, nadie más, por hacer que cada día sea una 💩

como siempre digo, nadie escarmienta en cabeza ajena; por mucho que te diga esto y aquello poco efecto hará en ti. es inquietante, porque hemos vivido un fenómeno social, el del coronavirus, que ha afectado a un pequeñísimo porcentaje de la población y ahora vuelve aún peor; hablaba en este enlace de cómo la pandemia irá rebrotando, intensificando su acción y llevándose por delante cada vez a más gente; estamos en un ciclo de liberación de lo negativo, y es tiempo de examen para aprender a vivir entregados a nuestra felicidad

el otro día me hablaban de una tipa que ha estado estudiando oposiciones durante tres años, que ahora tiene pensado irse otros tres a la gran ciudad, dejando marido y dos hijos, para al terminar poder escoger la ciudad donde trabajar y, entonces ya sí, poder estar cerca de su casa y su gente... ¡pero si ya tiene lo que quiere! ¿y si llevando, no sé, dos años y medio fuera, viendo poco o nada a sus hijos, le pega un meneo un coche y se acabó su historia?

¿qué absurdas metas a largo plazo son estas?

 

 

es el mismo esperpento surrealista unamuniano del pescador tentado por el empresario que le vende la idea de dejar de pescar para comer y empezar a pescar para vender; abrir tiendas, luego un par de naves, una flota de transporte, y ya de viejo, cuando apenas pueda moverse entonces ya volver a su tierra, a su trocito de costa, y a pescar como hobby, que casi es lo que hacía en un principio

gastar la vida en sufrir y pelear, con un negocio, con un marido, con hijos, cuando lo esencial y más sano es dejar marchar

vivimos en una matriz falsificada que convierte nuestras vidas en una perpetua esclavitud emocional, así que hemos distorsionado el verdadero mensaje de la vida, que es que sólo importa el cómo, no el qué

 

 

no sabemos cuándo nos vamos a largar de este plano, no sabemos cuánto tiempo vamos a seguir disfrutando el milagro de vivir, que contiene en sí mismo muchísimos milagros si sabemos apreciarlos. respirar es uno de ellos; observar la luz, otro. imagínate los infinitos milagros, partiendo de estos dos básicos, que puedes encontrarte

el problema es que estás sintonizada con el marco de costumbre, en la etiqueta pocha y en la débil y muy inconsciente convicción de que estarás en una cárcel hasta que con suerte, alguien, algún día, te salvará; lo más probable es que vivas el peor de tus destinos y no por la pandemia, o un viaje en coche, ni por una enfermedad, un terremoto ni casi por cualquier accidente [que no lo son] que vengan servido en bandeja por los negros del ataúd; el peor destino para ti sería vivir esta relación hasta el final, perdiéndote la increíble sensación de vivir libre. yo sentí eso de una manera realmente profunda mirando las estrellas del cielo, a través del cristal de un tren cama de 2ª, cruzando la india profunda

ojalá puedas sentir eso, algún día, estés donde estés

en fin, quizás ahora pienses que debes hacer un cambio y te sientas en el grupo 3, pero no sabes lo fácil que es pasarse al 2, al grupi de los que aplauden pero vuelven a lo mismo y, en unos días, y muy tristemente, estar, por lo que cuentas, por tu línea de tiempo, por tu atadura y los psicólogos y psiquiatras por los que has pasado, en el grupo 1, buscándole la cojera a la teoría, mirar más el cómo lo digo que lo que digo, y no dar un paso para dejar este veneno porque crees que el momento importante no es este sino otro

la respuesta está en ti, y el secreto es actuar; por eso pensar, hacer y ser son los tres ejercicios que recomiendo en mi metodología, básicamente porque se trata de utilizar mente y cuerpo; decir con todo lo que tú eres, "puedo", y no sólo pensando "a ver si un día de estos cambio que ya está bien"

decía lao tsé que un viaje de mil millas comienza con un primer paso
para que tu cuerpo y mente vivan en armonía, tú decides cuándo darlo

mucha fuerza ✨


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