Reacción Cero: domina tu miedo

“Siempre se ha de conservar el temor,
más jamás se debe mostrar.”
Francisco de Quevedo

 

¿Qué es el miedo? ¿Por qué se genera? ¿Qué ocurre en nuestro cuerpo cuando sentimos miedo y de qué forma podemos erradicar esa sensación tan negativa?

Lo primero y más importante, trabajo de mi libro, conCENTRO®, es tener en cuenta la unión del conocimiento y la práctica.

De nada te vale leer algo sobre el miedo si no practicas la calma mental, y de nada te vale practicar la calma mental si no sabes nada sobre el miedo.

Se trata de fusionar cuerpo y mente.

Por ello, esta lectura sólo va a ayudarte si la comprendes en su totalidad y, después, practicas lo que te ofrece.

Comprender y practicar. Es la única forma de conseguirlo; así es como he trabajado mis miedos y los de las personas a las que he guiado.

Miles de personas han superado sus obstáculos gracias a esta nueva forma de pensar. Estoy seguro de que también te ayudará a ti.

1. Reflexiona sobre tu miedo

En primer lugar, antes de la práctica, vamos a comprender  y reflexionar sobre el miedo. Necesitamos una base teórica para entender y comprender por qué tenemos esa sensación tan desagradable que nos hace la vida tan difícil.

Yo lo resumo en tres aspectos básicos, de lo más profundo a lo más externo:

a) El miedo procede de tu ADN

El miedo es la manifestación física de una baja vibración emitida por una frecuencia mental errática. Esto es, cuando vivimos algo que no deseamos se genera una Disonancia, una frecuencia errática creada por la diferencia entre la vivencia del presente y el concepto adquirido. Lo que experimentamos y lo que recordamos:

El miedo es una incoherencia cerebral

El resultado es una frecuencia no armonizada, entre el hemisferio derecho e izquierdo, que se irradia hacia el cuerpo físico.

Estas vibraciones erráticas influyen decisivamente en el núcleo de cada una de las 50 billones de células del cuerpo.

Cómo afectan las emociones a nuestro ADN

Cuando los nucleótidos del ADN no están activados generan una respuesta no armonizada, y el cuerpo sufre una discordancia que se refleja en ambos hemisferios, los cuales reproducen un rechazo hacia el presente que puede derivar en enfermedades y trastornos.

El miedo, por tanto, comienza en nuestro ADN, se procesa entre los dos hemisferios cerebrales y retroalimenta al ADN. La única forma de reprogramar esta secuencia es a través de nuestros pensamientos y creencias.

b) Recupérate de tu infancia

Los miedos suelen ser herencias genéticas. Pueden provenir de nuestros padres, abuelos o tatarabuelos, de traumas que sufrieron en sus vidas y que han condicionado su ADN.

Es necesario saber que todas las especies modifican su ADN a través de las emociones para adaptarse al entorno.

La mutación genética, ¿casualidad o CAUSALIDAD?

Esto quiere decir que puede haber un miedo heredado en nuestros ancestros, en nuestra constelación familiar, algo que sufrieron y les hizo cambiar sus creencias.

La única vía, por tanto, para superar el miedo, es reconocer las creencias que hemos absorbido y comprender qué llevó a nuestras raíces a comportarse de la forma en que lo hicieron.

Perdona a tus padres

Ningún trabajo de superación personal es válido si no existe una plena armonía con nuestras raíces, las que han condicionado nuestra personalidad.

c) El único miedo es al cambio

Decía Krishnamurti que “si podemos perderlo todo en la Vida, entonces ya no hay por qué temer a la muerte”. Efectivamente, el desapego total a todo lo que somos y tenemos es la muerte. Una muerte en vida, pero una muerte al fin y al cabo.

Lo que realmente nos da miedo es perderlo todo.

Esto quiere decir que lo que tememos perder es nuestro autoconcepto, lo que somos, constituido por todo eso que nos rodea y que nos dice cómo somos.

Lo que tememos es dejar de ser lo que nos dijeron que éramos. Nuestras creencias.

¿Por qué tanto miedo a perder lo que somos? Básicamente por una cuestión energética: tenemos un cuerpo animal que vive, única y exclusivamente, para ahorrar energía. El cerebro se encarga magníficamente de esta tarea: busca de forma constante patrones conocidos, formas habituales en las cuales desarrollarse para reducir el consumo de energía.

Es decir, el cerebro busca personas, lugares y cosas conocidas para no tener que desarrollar atención consciente para adaptarse a nuevos entornos. Esto suele ocurrir cuando conducimos por una carretera, donde vamos más cómodos; no hay que pensar en qué hacer, así que la gran mayoría de nosotros pensamos en otras cosas mientras conducimos —algo que tampoco es muy recomendable—.

Cuando estamos ante algún tipo de cambio, con esa expresión tan de moda que es salir de la zona de confort, cuando estamos ante nuevos patrones nuestro cerebro se estresa.

En una situación de cambio es diferente lo que percibimos que lo que tenemos almacenado. Se generan, entonces, señales eléctricas y sentimos miedo, en muchas versiones: angustia, temor, ansiedad, incertidumbre, estrés…

El miedo, por tanto, viene siempre por el miedo a perder lo que somos. Tenemos miedo a cambiar lo que somos. Y es la reacción ante el cambio el verdadero problema de nuestro aparato psicofísico, es decir, sufrimos porque reaccionamos negativamente al cambio, porque creamos resistencia a un nuevo entorno.

Por supuesto, la reacción suele ser el, 99 por ciento de las ocasiones, desproporcionada. Tememos cosas que no suceden. Y, en realidad, podemos decir que tenemos miedo al miedo.

La Vida te dará un premio si decides hacer un cambio

El trabajo que tenemos por delante pasa por reprogramar al cerebro. Entender que los cambios son positivos porque nos permiten ampliar nuestra consciencia, elevar nuestra frecuencia de vibración, irradiar salud a nuestro cuerpo y, por tanto, ser Felices.


2. Reprograma tus patrones

a) Escucha a los demás y mírales a los ojos

Si el miedo se basa, siempre, en perder lo que somos, en realidad el miedo se centra en proteger el autoconcepto

Cuando tenemos miedo a perder el autoconcepto, a perder lo que somos, hemos puesto en manos de una Vida que fluctúa todo el peso de nuestro Ser.

Somos lo que somos porque hemos dejado a la Vida, a los demás, que nos digan lo que somos.

Esto significa que una persona con miedo, siempre, va a querer proteger lo que es frente a los demás así que, por lo general, una persona con miedo discute, se enfrenta y puede llegar a utilizar la fuerza física.

Las personas que tienen miedo pero no lo saben, creen saberlo todo sobre la Vida y no suelen dejar hablar a las demás. Quieren ser, constantemente, el centro de atención.

Por lo general, la psicología tradicional dice que este es un comportamiento para reforzar el Yo, pero en realidad es miedo a ser manipulado por los demás.

Si has podido leer el artículo sobre Las palabras que sanan, duelen, una persona con miedo habla de forma constante para no mostrarse inconsciente ante lo que otra persona le cuenta.

La pérdida que sufrió en el pasado huirá de admirar a otra persona, de sentirse vulnerable y perder su Centro por orbitar alrededor del centro de otra persona y, por eso, es muy difícil que una persona con miedo se enamore afectiva o sentimentalmente de alguien.

Huye el sentimiento de inconsciencia.

Otra característica habitual de una persona con miedo, erróneamente confundida con la falsedad, es que no suele mirar a los ojos. El contacto visual siempre es entre dos personas, y suele desnudar a ambas para compartir una frecuencia de vibración, esto es, una conexión emocional.

Mirar a los ojos es una buena forma de abrirse al otro y superar el miedo.

Reacción Cero: confía en los demás, escucha lo que dicen y mírales a los ojos

 

b) No finjas una actitud que no va contigo

Cuando una persona tiene miedo a perder lo que le dijeron que es, suele blindar su mundo y crear una burbuja para evitar el enfrentamiento personal.

En el momento en el que una persona comprueba que su autoconcepto fluctúa, que puede ir de mano en mano, que puede perderlo a la primera de cambio y que los demás pueden encargarse de ello sin problemas, suele protegerse a través de una imagen superlativa de sí misma, adoptando falsas actitudes y fingiendo comportamientos.

Una actitud fingida esconde una personalidad débil

Es habitual encontrar en el mercado referentes como el famoso arquetipo misterioso de Edward de Crepúsculo o de Christian Grey de 50 sombras.

Esto se proyecta en todo tipo de soluciones para la gente con miedo: desde manuales de instrucciones para seducir, pasando por todo tipo de artículos y actividades para transformar a las personas en personajes, unos clavados a otros.

Todo ese rechazo al miedo por el físico proviene de un sistema de creencias, inyectado en el subconsciente, en la mente emocional, en nuestros primeros años de vida. Esas creencias generan un sentimiento de culpa hacia el Ser, transformándolo en el Yo que encaja con lo que una sociedad consumista desea de nosotros.

Reacción Cero: no reacciones a la sociedad. No imites a nadie ni tengas modelos a seguir

c) No tengas miedo al fracaso

El miedo a no ser aprobado por los demás está basado en parámetros sociales. Se rige por estereotipos que van a provocar que, dada nuestra diversidad, siempre existan exclusiones y mucha gente se quede fuera de esos cánones físicos e intelectuales.

Muchas personas han convertido a las redes sociales en su medidor de aceptación personal, así que es habitual ver muros de Facebook plagados de derroches gastronómicos y vacacionales.

Las personas que tienen este comportamiento aluden a un simple divertimento, pero no podrían prescindir de ese ejercicio de exaltación. Sin sus redes sociales no serían nada.

Los Me gusta, los Like, y los RT se han convertido en la droga del siglo XXI, y millones de personas buscan desaforadamente engordar esos índices, obtener la aprobación de los demás reforzando un sistema de creencias basado en el consumismo y la artificialidad.

La realidad es que el éxito personal jamás lo pueden determinar los demás, básicamente porque la mayoría, todos esos que utilizan sistemas informáticos construidos desde el consumismo, aprueban conductas basándose en dicho consumismo.

Por esto, nadie puede determinar lo que eres ni mucho menos lo que NO eres. Tienes valores únicos que los demás no tienen. Los juicios y críticas de los demás se basan en sus sentimientos de culpa proyectados contra otros.

Cuando hablas de otros, te hablas a ti

Hagas lo que hagas, es lo que debes hacer. Sientas lo que sientas, es lo que debes sentir. Estás donde debes estar, así que no debes juzgarte por algo que no encaja con un sistema de creencias absolutamente corrompido e inservible para el ser humano.

Reacción Cero: no utilices Internet para evaluarte. Las críticas de los demás reflejan sus propias carencias, no las tuyas

d) No desprecies a quien has querido

Cuando una persona siente que ha fracasado, se debe a que ha perdido la aprobación de los demás. Deja de formar parte del circuito en el que le dijeron que debía permanecer.

Ese sentimiento de fracaso conlleva a una importante introspección que mucha gente no está preparada para realizar.

Cuando una persona ha sido rechazada pero se niega a comprender que su realidad está en su interior y no en la vida  que le rodea, suele atacar y culpar a los demás.

Esto hace que una persona con miedo a la Vida, no sea más que una persona con miedo a sí misma. Decía Publio Sirio que “el que es temido por muchos, debe temer a muchos”. Y ese miedo interior es miedo al enemigo interior.

Ésa es la forma en que se revuelve una persona con miedo a encontrarse: atacando a los demás.

Por este motivo, toda ira es un reflejo del miedo. El juicio, la crítica y el ataque contra los demás, sin importar si es verbal o física, es el miedo de una persona a enfrentarse a la pérdida de lo que es y ahora le toca reconstruir.

No conviertas en veneno un pensamiento que ayer fue Amor y mañana recuerdo

Por ello, el único trabajo que tiene por delante una persona con miedo es capitalizar el dolor.

Es necesario utilizar el abandono por parte de los demás para encontrarse, no para demostrar el miedo que se tiene a sí mismo. En ese trabajo sólo hay una herramienta vital: el perdón.

Reacción Cero: el dolor sirve para conocerte. Si otros te han hecho conocerte no cargues contra ellos, porque  proyectarás en ellos aspectos que no deseas de ti.

e) No te importe perder lo que tienes

Cuando el cerebro se aferra a conceptos, a cosas que ya tenemos o deseamos, y éstos se pierden, habla de que no entendemos que lo que nos rodea forma parte de nosotros

Y se crea una señal errática entre lo que se percibe y lo que conocemos.

Comienza, por tanto, una actitud de miedo a lo desconocido, y lo desconocido es, básicamente, todos esos patrones mentales que es necesario conectar en el interior.

Esa creación de nuevos patrones, la necesidad de armonizar lo que se percibe con lo que se ha almacenado requiere de atención consciente y, por tanto, energía. Y gastar energía, cansa.

Esto ha hecho creer al ser humano que la energía es limitada, cuando es rotundamente falso. El bucle de energía en el que existimos nos devuelve lo que le damos.

Riega el Universo con tu Amor

Esto significa que si esperamos a que la Vida nos dé algo estaremos operando bajo un sistema de creencias de carencia, una frecuencia de vibración de necesidad y, por tanto, seguiremos necesitando.

La Vida nos da lo que le damos, y podrás encontrar en tu vida muchas anécdotas que te demuestren que aquello que diste volvió a ti.

Deja que la Vida fluya

Lo más importante para superar el miedo a perder lo que está en tu vida es entender que nada es tuyo, que la Vida es sabia en sus movimientos y que es necesario transcender a lo que tú consideras inamovible porque, obviamente, siempre se moverá.

La muerte no es el final

Todo anclaje personal o material refleja una aferramiento por miedo. Y el miedo genera estatismo. Todo anclaje crea una parálisis en tu vida que demuestra el miedo que tienes a enfrentarte a ti.

Reacción Cero: perder es inevitable. Nadie desea la pérdida, así que no eres culpable de lo que pierdes. Lo que sucede en la Vida, conviene. Deja que las cosas Fluyan para que vuelvan, transformadas, a ti

f) Abraza la soledad

Una vez se han perdido personas, situaciones y cosas, llega la soledad. Llega el conflicto más intenso, el del enfrentamiento con uno mismo.

Cuando perdemos todas esas formas con las que el cerebro solía entonar la misma canción, un día tras otro, llega el silencio.

No somos el ruido de fuera sino el silencio de dentro

En esa etapa de silencio que sobreviene cuando se siente la derrota, el fracaso y el abandono, mucha gente opta por no seguir en la línea que seguía por miedo a encontrarse el miedo.

Es decir, teme lo que ya ha sufrido.

Si has podido leer un artículo muy especial y revelador llamado Las tres fases del miedo, comprobarás que todo lo que has sufrido ha abierto ampliamente tu consciencia para que eso que ahora temes no vuelva a ocurrir.

Es decir, sufrimos lo que ignoramos y no volvemos a sufrir aquello de lo que somos conscientes.

Sin embargo, cuando desconocemos esa realidad, cuando creemos que lo que tememos pero ya conocemos va a seguir ocurriendo, hacemos lo imposible por evitar el dolor y nos embarcamos en todo tipo de pasatiempos y empresas.

La gente con más miedo es la que salta de relación en relación, huyendo de la soledad. O quienes llegan a las tantas del trabajo para no encontrarse con su vida.

Muchos psicólogos abogan por tapar la realidad, pero estamos en una era de crisis que nos está enfrentando a eso, a no tapar la realidad y hacer aflorar nuestro miedo al destino que, a fin de cuentas, es crear consciencia de lo que nos da miedo para que no vuelva a suceder.

A este respecto, mi visión es determinista pero ambigua: el destino existe y condiciona tu vida, si no eres consciente de ti mismo. Es decir, el destino está escrito y te traerá lo que te duele excepto si eres consciente de tus movimientos.

Sólo eres dueño de lo que ocurrirá en tu vida sintiendo que eres tú la Vida que mueve el camino, si eres capaz de prestar atención consciente a la realidad que fluye, ahora mismo, frente a ti.

Cuando sufrí mis pérdidas, aprendí a convertir el día de mañana en pasado mañana. Dejé de hacer planes a largo plazo y comencé a centrarme en el hoy, el mañana y el pasado mañana. Poco más. No dejé de pensar en el futuro, pero me centré en el hoy.

Te recomiendo a que trabajes ese día de mañana de forma constante.

Reacción Cero: el miedo a la realidad es el miedo al destino, a lo que pasará mañana. Por eso, cuanto menos distante sea tu mañana, menos miedo tendrás. Ten siempre en la mente cortos plazos

g) Acepta lo que eres

Cuando la soledad conduce a la introspección, a la pérdida de los futuros, la introspección nos lleva a evaluar lo que somos sin eso que nos identificaba como la persona que aparece en nuestro carnet o cédula de identidad.

Entonces, si no somos eso que creíamos ser, toca aceptar otra realidad, la que éramos y no sabíamos, la misma realidad que nos había enfrentado a la Vida.

Perdónate para ser feliz

Cuando eso sucede, cuando te quedas contigo a solas, lo más lógico es que escuches todo lo que eres. En ese monólogo, por supuesto, aparece tu forma de comportarte sin aditivos, y eso te hará reflexionar sobre el porqué de tus relaciones interpersonales: por qué tu frecuencia de vibración ha Resonado con ciertas situaciones, por qué aparecieron ciertas personas, por qué estas y aquellas te hicieron daño.

Ese análisis  evidenciará lo que portas a nivel subconsciente para que esto haya sucedido.

Ese trabajo de aceptación de uno mismo está absolutamente vinculado a la aceptación de lo vivido, porque lo que somos es lo que hemos vivido. Así que aceptarse a uno mismo implica aceptar a los demás. Y, puesto que la Vida es un bucle sin principio ni fin, aceptar a los demás conlleva a aceptarse a uno mismo.

No hay un comienzo ni un final en esto, ambos procesos ocurren simultáneamente.

Este proceso de aceptación, de silencio, requiere de una Meditación profunda. En mi caso, he trabajado con más de treinta maestros de meditación de India, Tailandia, Nueva York y Madrid, y he desarrollado mi propio método, la Meditación Punto Cero®. En este taller desarrollo técnicas para aflorar aspectos subconscientes.

Si quieres, puedes empezar con un pequeño minuto de Meditación:

Reacción Cero: la única forma de vencer el miedo a la soledad es dejar de proyectar tu Ser hacia el futuro. Para ello, céntrate en el presente, cultivando la meditación

7 tips sobre la Reacción Cero

 

  • Todos tenemos miedo: no creas en las personas que no parecen tenerlo, porque son las que más lo sufren. De hecho, no te importe parecer menos que otras personas. Tienes miedo, por supuesto, eres un ser humano… ¿cómo no vas a tenerlo?
  • Elimina todos tus pensamientos negativos: cuando te sobrevenga un pensamiento negativo, casi automático, de los que no producen dolor como para hacerte llorar pero sí aminorar tu frecuencia de vibración y tu ánimo, transciéndelo. La Represión consciente es tu mejor arma para conseguirlo.
  • No vivas junto a personas que no te valoran: si tienes amistades, contactos en tus redes sociales o gente en cualquier ámbito que te hace daño, estás Resonando con ellas. Estás diciéndote a través de ellas lo que eres. Eres tú quien convierte a esas personas en tus herramientas de dolor, y ellas se comportan tal y como tú piensas de ti. Están ahí para que veas algo de ti. Una vez lo hayas visto, prescinde de sus valoraciones: abandona a esas personas y cree sólo en lo que tú sientes, por raro que sea.
  • Enfréntate a tu miedo, trabajé sobre ello y hoy imparto talleres para superar la timidez. Tu miedo puede ser a las alturas, a las arañas o a los perros. Enfrentarte al miedo te hace grande y, cuando lo conoces, el temor se desvanece.
  • Pide ayuda: ser valiente no significa no tener miedo. Ser valiente significa vivir junto al miedo, convertirlo en un aliado. Ser valiente es comprender y reconocer el temor, y aprender a trabajarlo. Y para trabajarlo es necesario apoyarse en las personas.
  • Libera tu tensiónel ejercicio físico es un gran aliado. Los miedos suelen generar radicales libres que, a la larga, pueden dañar tu organismo. Libera tu tensión cuidando y cultivando el templo en el que vives. No creas ser menos espiritual por cuidar tu cuerpo.
  • Habla en voz alta y reprograma tu subconsciente: la mejor forma de trabajar el miedo es hablar en voz alta. Cuando sientas que tienes miedo a algo, habla en voz alta diciendo lo que deseas controlar. Por ejemplo: “voy a subir a ese avión y no voy a tener miedo” “voy a enfrentarme a mi jefe y voy a dominar la conversación”. Repite en voz alta, varias veces, la misma frase, creando consciencia de tu miedo. Hazlo todas las veces que sea necesario cada día, para crear consciencia. Como decía Carl Jung“hasta que no conviertas en consciente el subconsciente, dirigirá tu vida y lo llamarás destino”Por ello, crea tu afirmación para reprogramar al subconsciente y lograr el control.

Si necesitas más ayuda para reprogramar tu subconscientena guía que conocerás en este enlace.

Que todo esto inicie un nuevo y sólido camino hacia tu Felicidad.

3 pensamientos en “Reacción Cero: domina tu miedo”

  1. Buenos días ,me gustaría saber ,como enfrentar un miedo y es el de ser feliz ,si es por inseguridad de pensar que no lo mereces ( porque siempre te han exigido mucho y hasta lo más minimo tenias que demostrar que lo mereces) .¿Como podria superar ese miedo y dejar que la vida fluya y permitirme ser feliz ?Gracias

    1. Cada caso necesita de su terapia, géminis.

      Todo miedo tiene como origen un bloqueo emocional característico y exclusivo en cada persona 🙂

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