Proyecto Sonrisa Global

Te propongo un experimento que te ayudará a cambiar poco a poco tu consciencia, la consciencia de lo que eres, tienes y quieres, en un plazo de 22 días.

Se trata de sonreír y agradecer, lo que se traduce en elevar tu frecuencia de vibración para que afecte a tu consciencia individual. Ése es realmente el objetivo del proyecto, del ejercicio, pero es evidente que cuando muchas consciencias individuales cambian también lo hará la Consciencia Global.

Es un ejercicio enfocado a cambiar tu vida y la de los demás.

No es algo que vaya a costarte dinero, esfuerzo ni desplazamientos. Simplemente tienes que sonreír, tres veces al día, un minuto cada vez, durante las próximas tres semanas. Empezando por mañana. En total, tres minutos diarios, menos tiempo del que invertimos en comer, en arreglarnos o en consultar Facebook

… y con repercusiones mucho más poderosas y trascendentales para tu vida.

Para empezar, y puesto que nuestra ubicación geográfica y ritmos circadianos son diferentes, marcaremos 3 horas fijas en las que practicar la sonrisa: mañana, tarde y noche. Puede ser nada más levantarnos, a las 08.00, después de comer a las 16.30 y ya llegando la noche, hacia las 21.30. O pueden ser horas más sencillas, como las 12.00, las 16.00 y las 20.00. O las 09.00, las 15.00 y las 22.00, cada uno las que mejor le vengan.

No importa qué horas escojamos, basta con que estén lo suficientemente separadas en el reloj, sean fijas y las respetemos; tras eso, hay que marcarlas en nuestro calendario o en nuestro smartphone con el asunto “Sonrisa Global” y cumplir con ellas, cada día, durante los siguientes 21 días.


Será una sonrisa que practicaremos como un mantra: relajando el rostro, sonriendo ampliamente (pero sin exagerar) y  
agradeciendo mentalmente lo sucedido hasta ese instante del día.

¿Por qué sonreír?

Porque está demostrado que la sonrisa activa el mecanismo del bienestar en el cuerpo: cuando sonreímos disminuye la frecuencia del cerebro de ondas Beta a ondas Alfa, es decir, desde un estado de alerta a un estado de relajación. En ese estado Alfa comienza la regeneración de tejidos, algo que sucede en mayor medida cuando el cerebro se sumerge en las ondas Theta y Delta durante el sueño.

La curva de la Felicidad empieza en tu sonrisa

Dicha regeneración de tejidos potencia el sistema inmunológico, mejora la Expresión del cuerpo y el rostro, da un impulso al sistema cardiovascular y se convierte, a fin de cuentas, en una actividad empatógena, esto es, una actividad que nos permite comprender a los demás, aumentando nuestra compasión por quienes nos rodean. Es literalmente imposible discutir con alguien si sonreímos plácidamente…

Nos volvemos más humanos.

¿Por qué agradecer?

Porque la Energía que nos rodea es una manifestación física de lo que sentimos. Hace ya bastante tiempo que la ciencia ha demostrado que el pensamiento influye sobre la materia, que nuestros pensamientos, nuestra energía mental cambia la realidad que vivimos. Esto significa que nuestros pensamientos deberían vibrar en una frecuencia de “ya lo tengo”, en lugar de en una frecuencia de “me falta”.

Cuando pensamos que nos falta algo como el dinero, el tiempo libre o el Amor, nuestra frecuencia de vibración está manifestando una realidad de carencia. De ausencia. Cuando esperamos que “mañana sea un mejor día”, que “algún día nos toque la lotería”, o que “llegue el Amor inesperado”, lo que estamos creando es una frecuencia de vibración de ausencia, de vacío en nuestras vidas.

Un pensamiento que ratifica que eso que deseamos no existe, imposibilitando que esa energía que anhelamos pueda manifestarse hoy.

Si pensamos en carencia es imposible conectar con una realidad de abundancia. Es una ley física.

Por el contrario, si nos sentimos bien, confiados y relajados por lo que hoy sentimos, lo que hoy tenemos y lo que hoy disfrutamos, el cerebro (señales eléctricas) creará junto con el corazón (señales magnéticas) una señal combinada electromagnética del tipo “me siento bien por tener”, no importa el qué. Así, es posible alegrarse por haber disfrutado de una deliciosa comida, de un bonito atardecer o de una buena película, ¡siempre hay motivos para agradecer! Encontrarás cientos, miles, infinitos motivos si los buscas a lo largo del día.

Si piensas de esta forma, si te das cuenta de que somos  tremendamente afortunados por disfrutar de la Vida como si fuéramos dioses, si te das cuenta del maravilloso milagro que es sentir cómo millones, billones, trillones de átomos se combinen para que nosotros podamos ver, para que podamos saborear una pizza, para que podamos sentir el agua del mar en nuestro cuerpo o para dejar que entre aire fresco en nuestros pulmones cada mañana, si te das cuenta de lo poderoso que eres, encontrarás miles de razones por las que agradecer el estar vivo, y esa respuesta inferirá en tu mente y, por supuesto, en tu cuerpo.

En ese momento, cada vez que agradezcas y, por tanto, pienses en tu poder, crearás una señal electromagnética de abundancia ya que tu mente habrá sintonizado con la frecuencia de “lo tengo y disfruto de ello” en lugar de “me falta y estoy triste si no lo consigo”

Sé feliz para conseguir lo que deseas

¿Cómo sonreír y agradecer
al mismo tiempo?

Es fácil. Tan sólo hazlo. Estés donde estés, sonríe y respira profundamente. Puedes entrecerrar los ojos o dejarlos abiertos, tú decides. Puede ser que la hora que has escogido te pille caminando por la calle, o comprando en el supermercado. O sentado en el metro. No importa dónde estés o lo que puedan pensar de ti los que te vean. Tú sólo sonríe.

No te imaginas lo mucho que agradecemos, todos, cuando vemos a alguien sonreír sin motivo aparente, así que no dejes de hacerlo por miedo a lo que los demás piensen de ti.

Tan sólo agradece mientras sonríes. Pero, ¿el qué?

Si es la sonrisa de la mañana, sonríe y agradece por haberte despertado en un nuevo día, por haber desayunado algo que te gusta, por haber escuchado música de camino al trabajo, por haber visto a personas que te hacen pensar, reflexionar, entristecerte o alegrarte. Lo que importa es que el mundo te afecta y te emociona, y eso ya es un milagro suficientemente grande como para agradecerlo de corazón y con la boca bien grande.

Si es la sonrisa de la tarde, sonríe y agradece el haber podido trabajar con los demás, el haber colaborado con alguien en tu trabajo, el haber hecho un favor a otra persona, el haber sacado una sonrisa a un amigo por teléfono, el haber disfrutado de algún estupendo sabor en tu almuerzo o tu comida. Agradece el sentir vida mientras trabajas, te desarrollas y conectas con los demás.

Si es la sonrisa de la noche, sonríe y agradece por haber aprendido algo nuevo, por haber pensado algo diferente al día anterior, por haber disfrutado del milagro de sentirte vivo a través de las personas, las situaciones, las cosas, por poder contemplar, saborear y anhelar. Sonríe y agradece por sentirte vivo, por imaginar, por tener a tu lado a gente que merece la pena. Sonríe y agradece por el día que has vivido.

Piénsalo, víbralo, siéntelo. Cada vez que sonrías y agradezcas, apodérate de esa Luz que haces brotar dentro de ti, por muy pequeña que te parezca, por muy ínfimo que te parezca el objeto que  agradeces, por muy irrelevante que te parece el hecho de pasar un minuto sonriendo y agradeciendo.

Si eres capaz de sentir, no ya durante los 60 segundos, sino quizás durante 50, o quizás 35, o quizás 15… ¡o simplemente 5 segundos!, si eres capaz de sentir un mínimo de paz interior, de relajación, de entusiasmo durante esos sencillos cinco segundos de ese minuto, de una de esas tres horas del día…

… habrás hecho bien tu trabajo.

¿Qué puedo esperar
de este ejercicio de sonrisa?

En principio, bienestar, y ésa es la mayor de las recompensas que obtendrás por algo que cuesta tan poco. Tener la mente enfocada en esos tres puntos del día, mañana, tarde y noche con el único objetivo de agradecer lo que vives en diversos momentos del día te predispone a una actitud de dar a la Vida para recibir de la Vida.

Toda la Naturaleza funciona así. De hecho, nadie espera que una lechuga crezca de la tierra para, entonces, comenzar a regarla. Por el contrario, se riega con agua, se da Vida a la Vida para, con el tiempo, recibir más Vida de la propia Vida.

Somos un toroide electromagnético que recibe lo que da

Si concentras a tu mente durante esos tres minutos cada día, mañana, tarde y noche, y en cada uno de ellos haces un repaso de lo que has dado a la Vida, te encontrarás mucho mejor que si pasas de puntillas por tu existencia.

Se trata, como ves, de crear una actitud consciente, de vivir de acuerdo al Plan que tiene el Universo para nosotros, el que determina nuestros movimientos, pensamientos y destinos.

Se trata de dejarnos llevardando confiados lo que tenemos para recibir y seguir dando.

Entregar lo que somos, recibir más de lo que tenemos y seguir colaborando en ese bucle de energía, en ese milagro al que llamamos Vida.

Cambiar tu vida, por tanto, es tan sencillo como marcar esas tres horas en tu calendario y cumplir con esos minutos, tres simples minutos que provocarán cambios drásticos en tu vida dentro de 22 días, donde finalizará el ejercicio y podrás decidir si continuar o no con esta sencilla técnica.

Una técnica para conectar con los demás, para sentir su energía y regalarles la nuestra.

Si has trabajado a conciencia esos minutos, si te has ilusionado mientras sonreías y respirabas profundamente, si has sentido un mínimo de Felicidad, una mínima conexión en cada uno de esos minutos del día… si has podido agradecer algo, por pequeño que sea, durante tus concentraciones, y lo has hecho sin esperar nada, agradeciendo lo que ya tienes, siendo feliz por lo que hay en tu vida sin necesidad de cambiarlohabrás generado importantísimos cambios en tu consciencia, en tu entorno, y toda esa energía comenzará a orbitar a tu alrededor, aumentando la abundante energía que recibes de los demás y la abundante energía que ellos reciben de ti.

¿Empiezas a cambiar tu vida?

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