Profana los lugares sagrados

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En mi filosofía establecí el término Profanar un lugar sagrado para definir aquella acción que lleva a cabo la persona que ha sido abandonada por su pareja, y que visita un lugar en el que uno o ambos disfrutaron de algún momento especial.

Seguramente, como persona que has vivido una relación, eres capaz de hacer una lista de al menos tres o cuatro sitios importantes que visitabas o visitaste con tu ex: el sitio donde os conocisteis, el hotel donde pasasteis aquel verano, un lugar escondido en la ciudad donde hicisteis el amor, la cafetería donde teníais larguísimas charlas al salir del trabajo…
El caso es que cuando la relación se rompe ya no queda nada de aquello. Ya no hay complicidad, no vas con a tu pareja a aquel lugar… de hecho, es posible que no vayas con nadie, que lo evites y te cruces de acera, que pidas a tus amigos salir por otro sitio, o pases rápidamente esas fotos del álbum para que no te inunde esa sensación de nostalgia que tanto dolor te produce.

Un dolor que está relacionado con dos factores principales:

1. Recordar a tu ex.
2. Encontrarte con tu ex.

En Centro Punto Cero hablo siempre de afrontar el dolor. Esto significa que profanar un lugar sagrado, recorrerlo sin que la persona con la que lo viviste esté presente, es algo obligatorio.

¿Te da miedo? Pues de eso se trata, de superar tu miedo, algo necesario para seguir adelante, para desmitificar y restar valor a esos recuerdos, a esas visualizaciones compuestas por poderosas idealizaciones que únicamente merman tu autoestima y no te dejan avanzar.

Y repito: profanar es algo que debes hacer solo. Se trata de un lugar en el que se crearon vínculos afectivos, pero profanar un lugar sagrado no significa ir detrás de tu ex por si os encontráis , sobre todo si sabes con seguridad que pasará por allí en algún momento.

Se trata de profanar un lugar sagrado para romper co la Disonancia, que es la falta de concentración en el presente para olvidar el pasado. Desmitificar aquellos momentos vividos, no fomentar una vuelta al pasado y, por tanto, el malestar.

Debes, en definitiva, sobreescribir recuerdos. Que los recuerdos que pesan sobre ti de aquellos momentos en aquel lugar, empiecen a ser sobreescritos con nuevos recuerdos, del momento actual. Crear una nueva versión de ti, pensando de otra forma, acompañándote de personas diferentes.

Darte cuenta de que los lugares no son más que espacios, escenarios, energía que forma parte de ti y que no son en absoluto distantes ni están por encima de tu persona. Es sólo piedra, cristal, arena, vegetación, agua, no es nada más que un cúmulo de energía que no debe tener ningún efecto opresivo ni doloroso para ti, porque toda la Energía del mundo eres tú.

Debes superar ese trauma, poner punto y aparte en tus recuerdos, porque así es como te completarás.

Profanar un lugar sagrado arroja, por tanto, dos problemas: recuerdos y encuentros. Los recuerdos son fácilmente superables. Quizás pienses que es muy doloroso, que es casi insoportable estar en aquel sitio, pero una vez llegues y deambules un poco… el problema desaparece. El miedo se desvanece, en cuestión de segundos. Si superas ese momento inicial, y te sientes parte de ese lugar, sólo quedará un vago recuerdo que no te hará ningún daño.

Respecto a si ves a tu ex, lo típico: te da un vuelco al corazón, te quedas de piedra, no sabes si saludar, quizás veas que está con alguien, quizás con una nueva pareja, verás que se besan, que son felices… Pero resulta que la vida sigue, la música sigue sonando, el día o la noche siguen su curso, y la gente que te rodea y tú, sois los de siempre.

Quizás al terminar ese (des)encuentro, ese choque, que no es fortuito sino que tiene que ver con un Tanteo Subconsciente, te vayas a casa y sientas confusión, o te hagas muchas preguntas. Te vendrá encima el dolor, la nostalgia, la tristeza e incluso la rabia, pero ya lo has superado.

No tienes por qué dolerte.

Aunque sientas dolor, pena o ansiedad por el encuentro, todo eso que has vivido son partes del duelo que ya tienes superadas, partes con las que debías Disonar para Resonar, desencuentros que se han convertido en encuentros con tu interior, con tu paz, con tu concentración para vivir el presente y trascender lo que te afligía.

Ahora es posible que te duela ese choque, y seguro que volverás a vivirlo, pero ya no será de la misma forma. Qué va. La siguiente vez, apenas tardarás dos-tres días en sacarlo de tu cabeza, enfriar situación, estar igual o mejor que antes de ver a tu ex.

Así de fácil (o difícil, depende de como tú lo quieras ver).

Por tanto, si estás en pleno duelo y tienes que enfrentarte a un lugar sagrado, seguramente lleves semanas y meses rumiando el problema, no querer ni oír hablar de ese sitio, de esa situación, del bar de siempre, de las vacaciones en la playa donde veraneabais juntos, y aunque hayas imaginado muchos gigantes donde sólo hay molinos, lo cierto es que ahora eres mucho más fuerte que todos esos gigantes mentales, y basta que tomes la decisión de romper con un presente lleno de temor, para convertirlo en una experiencia enriquecedora y vital.

Te recomiendo que trabajes en tus Disonancias, las que aún mantienes latentes por todos esos lugares que no has profanado, y que están interfiriendo en tu Felicidad.

Sal ahora. Profana tus lugares sagrados. Comienza a crecer.

Es el momento de hacerlo 🙏

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