Nada es casual, todo es CAUSAL

“No existe la casualidad,
y lo que se nos presenta como azar
surge de las fuentes más profundas”
.

Friedrich Schiller
 

Nada en la Vida es casual. No existe la casualidad, todo lo que sucede tiene una causa concreta. Todo en la Vida es causal: está causado por algo.

Esto significa que ninguna relación de pareja, ningún evento, ningún accidente, ninguna coincidencia es azarosa o caótica, sino que responde a la fluctuación de la Energía en la que existimos y que existe gracias a nosotros.

Todo tiene una razón de ser. Y eres tú.

Para empezar, es bueno recordar que no existimos porque el Universo nos creara, sino que nosotros somos los que creamos el Universo para poder experimentarlo.

El Universo existe porque queríamos verlo

Aún mejor, ambos nos hemos creado, el uno al otro: la física newtoniana valida la existencia de la consciencia como efecto de la materia y, por el contrario, la filosofía oriental gira en torno a la consciencia como creadora de la materia. Sin embargo, nuevas corrientes filosóficas como la que yo trabajo en Centro Punto Cero dejan claro que materia y consciencia son un Uno indivisible, sin principio ni fin.

La única estructura del Universo capaz de contener el principio y el fin en sí misma es el Vacío, la Nada. Y la forma geométrica que podemos utilizar para representar el Vacío es un toroide, en cuyo Centro existe la la no-existencia, el Vacío, la Nada, el Punto Cero.

Y el Todo que lo conforma es, precisamente, la acción fluctuante de ese Vacío.

Toroide Punto Cero

En palabras sencillas: el Vacío es como un estanque de agua donde nada sucede, hasta que la inherente imposibilidad de no-existencia, la imposibilidad de que algo no exista, genera la energía suficiente para existir.

Es decir, que la Vida existe porque sí. Desde nuestro plano de consciencia no podemos dar un mejor argumento. Ese porque sí hace que el Vacío vibre y fluctúe desde y hacia su Vacío. Es decir, su mecánica inflacionaria, absorbe y expulsa energía, manteniendo al sistema en un circuito cerrado en perfecto equilibrio que tiende, siempre, hacia la Nada.

La Energía se genera en la Nada y se estructura por dos espirales de energía, positiva y negativa, que se equilibran

Dicha fluctuación de Energía dibuja lo que se ha llamado la Flor de la Vida, cuya densificación acaba materializada en infinitas formas que podemos ver en la Naturaleza:

El diseño de la glándula pineal, relacionada con el diseño del Universo

Pero, ¿qué mueve a ese Vacío? Éste es el próximo reto para la física de partículas: conocer el origen de una fluctuación que, desde nuestro punto de vista consciente, existe en el ADN que nos da vida y con el que damos vida.

Los nucleótidos que conforman los 64 codones del ADN parecen ser antenas que generan y reciben, de forma simultánea, una vibración que en nuestro cuerpo nos hace sentir emociones. Las emociones son la manifestación física de las vibraciones que mantiene cohesionado al ADN, y esa vibración fluctúa por y hacia el Vacío y, por tanto, crea la estructura física que conocemos como realidad.


Pero, ¿cómo crea la vibración la realidad?

El Vacío es eso, vacío. Nada más. La no-existencia. Es la imposibilidad de la no-existencia lo que provoca la existencia. Es la imposibilidad de que no pueda no-existir la Vida lo que hace que surja la Vida. Es el porque sí más obvio jamás imaginado.

El propio Vacío posee un movimiento toroidal que podríamos asemejar a las ondas que se producen en un estanque cuando tiramos una pequeña piedra.

La vibración del agua del estanque

¿Son las ondas del estanque algo diferente al agua que existe en el centro donde arrojamos la piedra? Las ondas del estanque son el mismo agua vibrando. De la misma forma, la materia que vemos es el Vacío vibrante.

La Vida está, de hecho, absolutamente hueca.

Ese primer golpe al Vacío hace que surjan dos partículas, una como reflejo de la otra, ambas reflejos de la Nada. Para ilustrar esto, imagina que clavas una barra de acero en el suelo y la cementas bien para que no pueda moverse. Cuando la barra está firmemente anclada al suelo, la golpeas fuertemente. Al vibrar, la ilusión de percepción te hará creer que existen dos barras… pero sólo existe una.

Sólo hay una barra vibrando, aunque parezca haber dos o varias barras. Sólo hay un Vacío, una Nada. Las partículas son reflejos, efectos vibratorios.

Nuestra limitación sensorial nos impide ver los fenómenos que se suceden en la Vida a la velocidad de la Luz, pero eso no significa que haya muchos fenómenos sino que sólo existe uno; sólo hay una barra, y las múltiples barras que surgen tras el golpe son, tan sólo, una ilusión óptica.

A esa ilusión de diversificación se le ha llamado la ilusión de la separación: creemos estar separados del mundo, unos de otros, porque el Vacío, al vibrar, muestra diferentes energías pero, en realidad, todas son la misma energía vibrando desde el Punto Cero.

Vibración Punto Cero

Cuanto mayor es la vibración, la longitud de onda, más partículas surgen desde el Punto Cero. Cuanto más fuerte sea el golpe que demos a la barra, más oscilará y más barras parecerá haber pero, en realidad, todo es la  Unidad partiendo desde el Vacío: los billones, trillones, cuatrillones… infinitas partículas que componen nuestro mundo proceden de la vibración de una Nada que está en todas partes y en ninguna.


El holograma cuántico
. O Matrix

Por todo esto, cuando el Vacío vibra comienza a arrojar partículas en un movimiento toroidal que responde a la dualidad de nuestro ADN, esa construcción helicoidal, de doble hélice, que divide al mundo en la dualidad masculina y femenina que todos conocemos, cuando ese Vacío vibra y construye la realidad, estamos viendo reflejos de la Nada.

Toda la marea de partículas que se reflejan unas a otras, el mítico collar de perlas de Indra, es el Uno reflejado en todo lo demás, y lo demás reflejadas en el Uno. Dios reflejado en su hijo, y el hijo en el Padre. Partículas que no son diferentes, sino la misma partícula primigenia vibrando en diferentes longitudes de onda.

Cuando esas partículas se estructuran a través de la consciencia humana, que es el plano que nosotros conocemos, dichas partículas se mantienen cohesionadas por su frecuencia de vibración, esto es, la materia que consideramos física y tangible, todo eso que tocamos y es sólido, está creado por la Nada. Por el Vacío vibrante.

El Vacío es lo que da consistencia a la materia.

Lo que vemos, por tanto, es un gigante holograma cuántico, una irrealidad que contemplamos como real, cuyas partículas aparecen distantes porque, debido a nuestra frecuencia de vibración, a la vibración de nuestra consciencia, las percibimos distantes. Sin embargo, nada está separado de la Nada.

Todo es un Todo, sumergido en la no-existencia.

Esta matriz compuesta por partículas, este holograma cuántico al que llamamos Vida, Matrix o realidad, se mantiene vibrante, aparentemente separada y físicamente tangible por efecto de nuestra consciencia. En pocas palabras: nosotros somos los arquitectos de esta realidad cósmica que nos rodea. Nosotros mantenemos en pie, con nuestros pensamientos y emociones, a todo este enorme carrusel de energías que fluctúan sin principio ni fin.


El Todo es el reflejo de la Nada

Para aplicarlo a nuestra cotidianidad, si toda la existencia es un holograma cuántico que vibra y crea una realidad vacía, fluctuante desde la Nada, significa que nuestra realidad está hueca. Es inexistente. Nada de lo que vemos es real. Los sentidos nos hacen creer que las cosas son reales, pero lo físico no es más que la información sensorial que interpretamos de la vibración del Vacío.

Esto quiere decir que todo eso que vemos ahí fuera, las personas, situaciones y cosas con las que supuestamente conectamos, no son energías diferentes a la nuestras. Si todo parte de un Punto Cero todo es lo mismo, así que la distancia física que separa a las partículas está condicionada por la vibración de dichas partículas.

Esto es muy importante, permíteme que lo repita: la distancia física está condicionada por la frecuencia de vibración de la materia, lo cual determina el tiempo. El tiempo, a fin de cuentas, es el espacio existente entre el aquí y el allí, y lo que tardo de ir de aquí a allí. El tiempo es una consecuencia de la vibración de la materia, que se espacia y separa en este plano de consciencia.

Cuando observas el mundo, te observas a ti mismo

La conclusión más evidente es que dos energías estarán cercanas una a otra al poseer un estado vibracional semejante, una longitud de onda similar; nada que veamos cerca de nosotros, nada que interactúe con nosotros, nada que colisione, choque o conecte con nosotros es una energía diferente a nosotros. Las energías que consideramos separadas, no lo están. Las energías que creemos diferentes, no lo son.

Si creemos que una energía es diferente, si consideramos que una persona tiene otra fluctuación pero, sin embargo, se mantiene conectada a nuestra línea de vida, y atendemos al ineludible hecho físico de que las energías conectan por resonancia o, mejor dicho, las partículas que vibran en la misma frecuencia aparecen resonantes desde el Punto Cero, todo eso que vemos ahí fuera, desde nuestro cuerpo a nuestras circunstancias, pasando por objetos y eventos con los que intercalamos son el efecto de la vibración del Vacío.

Por si te cuesta entenderlo: las energías más próximas y afines son las energías más Resonantes y cercanas dimensionalmente hablando. Nuestra inconsciencia, nuestra incapacidad para percibir las fluctuaciones del Vacío nos dificultan el entender que es la energía mental de un individuo lo que le conecta a otro. Pero sólo las energías resonantes conectan, o se reflejan, sin que exista posibilidad de disparidad o falta de armonía.

Nos atraen para enseñarnos lo que rechazamos

El rechazo hacia otras personas por considerarlas diferentes, es precisamente la energía mental Reprimida que hace resonar a ambas energías. Siempre son iguales. Siempre tienen algo que sanar.

Nuestro trabajo es entender que la física del Vacío nos muestra lo que somos, indefectiblemente, en todo eso que vemos a nuestro alrededor, y cuáles son los aspectos de los que nos culpamos y que nos han llevado a rechazar al mundo que nos rodea.

Este vídeo, creado por Daniel Schmidt y Eva Dametto, está dividido en cuatro partes. Te ayudará a comprenderlo aún mejor:

 

Nada es casual. No hay coincidencias. Todo lo que está en nuestra vida está causado por efecto de nuestra energía. Es decir, estás donde debes estar. Otra cosa es que seas consciente y quieras aceptar que tú seas la causa primera de todo lo que vives.

Mi deseo es que abras tu consciencia al mundo que tienes ante ti, que creas tú y que te está creando, y comiences a crear tus propias causas para conducirte hacia la Felicidad 😄🙏💜

4 pensamientos en “Nada es casual, todo es CAUSAL”

  1. El rechazo hacia otras personas por considerarlas diferentes, es precisamente la energía mental Reprimida que hace resonar a ambas energías. Siempre son iguales. Siempre tienen algo que sanar.
    Esto no logro entenderlo. Siempre es el mismo patrón, no puedo estar con gente con mucho ego o son agresivos, o abusones, vician el ambiente lo hacen irrespirable, o me enfrento o me largo. ¿Eso quiere decir que yo soy el que tengo el problema?

    Gracias.

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