Morir. Dormir. Tal vez… soñar

Vivimos para sentir placer. Vivimos para escapar del dolor. ¿Qué hacer? ¿Vivir o morir? ¿Ser o no ser? ¿Qué hacer para huir del sufrimiento, morir para dejar de ser? ¿Dormir y olvidar, quizás?

¿O, tal vez… soñar?

Vivir no basta para escapar de la muerte. Comprar el mundo, a fin de cuentas, siempre fue morir en vida. Morimos lentamente cuando tememos el cambio, cuando evitamos lo desconocido. Cuando nos aferramos a pequeños mundos, a viejas glorias… a corazones sin fuerzas para continuar.

Morimos… cuando nos perdemos la vida por miedo a perderla.

Entonces, ¿qué? ¿Morir? ¿Dormir? ¿Tal vez… Soñar?

Porque dormimos para huir de la Vida, para acallar nuestro dolor. Dormimos para viajar en el tiempo, inconscientes, hasta el fin de nuestros días.

Dormir… ¿Qué es dormir? Otra forma de morir en vida, de divagar en recuerdos que se desvanecen. De brillar, sin reflejos, en oscuros y fugaces paisajes.

Dormimos esperando que el Universo cambie, cuando, siempre y por siempre, llegará el despertar… entonces… ¿qué hacer?

¿Morir, dormir… Tal vez… soñar?

Porque soñamos cuando imaginamos, cuando creemos y deseamos; cuando dejamos que el Universo guíe nuestros pasos.

Es al soñar cuando vivimos como dioses que sueñan sus vidas.

Soñar. SoñarSoñar con dulces fragancias y eternos futuros, con mundos que se construyen al ser soñados. Con sonrisas viviendo en el alma, con lugares donde llueven deseos…

Soñar… Es ahí, en tu Centro, donde todo se crea.

¿Cuál es tu Elección, entonces? Tienes tres caminos: morir, dormir…

¿Tal vez…?

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