Meterse en medio de una relación

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Hay muchas, infinidad de relaciones (no sabría dar una cifra estadística pero por mi experiencia con más de 10.000 relaciones podría decir que en torno al 70 u 80 por ciento), que se constituyen gracias a los saltos que damos las personas de una relación a otra.

Esto es, una persona está en una relación, conoce a otra persona, evalúa lo que siente y, entonces, salta a la nueva relación porque piensa que así será más feliz. Es posible que ese salto se deba a su dependencia, a la incapacidad para estar sola y resolver su falta de Amor propio, por supuesto que puede deberse a esas causas… pero existe un hecho fehaciente que nos dice que la mayoría de las relaciones, algunas muy duraderas, se constituyen de esta forma.

Seamos objetivos: si alguien está en una relación y aparece un tercero, y decide marcharse con ese tercero, se debe a que no sentía Amor en la relación que tenía. En cualquiera de los casos es lícito, lógico y coherente que el tercero se haya comunicado  con la persona que le atrae, básicamente porque cada persona es libre de hablar e intimar con quien desea, y quien debe decir no a la nueva relación es quien tiene pareja, no el tercero.

Esto es, si alguien pretende algo con una persona que tiene pareja, tiene todo el derecho del mundo a comunicar sus sentimientos a esa persona, a decirle que desea estar con ella, pero si la persona con pareja no desea seguir adelante basta con que lo comunique y poner tierra de por medio.

Lo que no se puede pensar en esta situación es que porque alguien tenga pareja no se puede comunicar el deseo de tener una relación con ella, porque este rechazo a no meterse por medio de una relación se debe al dolor que se siente por no haber superado una pérdida, un abandono, por no haber transcendido la ruptura que sucedió con esa persona que decidió marcharse con otra.

No podemos censurar a seres humanos libres, ni tratarlos como posesiones materiales.

Las personas somos auténtica y enteramente libres de hacer lo que deseemos hacer, y no podemos dejar de comunicar nuestros sentimientos a una persona que tiene pareja pero que puede estar abierta a conocer otros paradigmas sentimentales, personas que ignoran lo que otras relaciones pueden reportarle al conocer el verdadero Amor.

Si nos ponemos en el lado de la persona que es abandonada por su pareja, cuando decide marcharse con el tercero que irrumpe en la relación, vuelve a hacerse patente la necesidad de entender que no somos objetos, así que nadie puede poseernos ni nosotros poseerlos a ellos (de hecho, no creo que podamos poseer ni siquiera objetos). Es decir, si yo tengo pareja y esa pareja decide abandonarme por otra que ha conocido, debo entender que es libre de hacer lo que desee, que prohibir y censurar su actitud habla de mi rechazo hacia esa actitud, y rechazar una actitud tan humana como la búsqueda de la Felicidad habla de la Represión que ejerzo conmigo mismo para no traicionar a una persona, la Represión de mis propios sentimientos que, aunque enteramente inconscientes, pueden estar a favor de querer dejar la relación.

Por esto, cuanto más censure y rechace a una persona por abandonarme por otra, cuanto más rechace y Reprima la conducta de alguien que ha decidido que yo no soy su verdadero Amor, más me toparé con ese perfil que tanto rechazo, más me conducirá a la misma e idéntica situación en el futuro a corto, medio o largo plazo, y más personas me encontraré que decidan no estar a mi lado, precisamente porque censuro su capacidad para ser libres y las retengo en contra de su voluntad.

Las personas, insisto, somos libres de elegir, de escoger, y de la misma forma que yo estuve en una relación donde creía que había Amor y no existía, y lo conocí cuando una tercera persona irrumpió y me mostró otro mundo que desconocía, así como de la misma forma que yo fui abandonado por una persona que conoció el Amor por otra persona que irrumpió en nuestra relación y tuve que aprender a soltar, entiendo que las personas somos absolutamente libres y concedo esa libertad a las personas que pasan por mi vida.

Quien debe decir no a un tercero que irrumpe es la persona contactada: no es sana ni madura la postura de prohibir o censurar la actitud de nadie ya que, insisto nuevamente, somos Seres libres, energía libre, energía que decide lo que hacer con su vida y sus relaciones. Por mucho que a las personas más débiles y dependientes emocionales les pese, una relación de pareja no es un acuerdo tácito inamovible, un contrato vitalicio, una misión de por vida cuyo objetivo es permanecer junto a la otra persona.

Nadie puede obligar a otra persona a cumplir con acuerdos matrimoniales, morales, eclesiásticos o legales y pedir que obvie las relaciones que se encuentre en su camino, porque eso sólo evidencia el miedo a comportarse como tantas veces nos han enseñado, por dolor, educándonos para no traicionar a otras personas.

Sin embargo, la traición es un concepto humano, ya que está referido a lo que consideramos una obligación contraída a permanecer en un camino que puede no ser el que deseemos. ¿También una persona maltratada por su pareja debe permanecer en su matrimonio, y obviar el contacto que realicen terceras personas? ¿Esas terceras personas no deben meterse en esa relación por algún tipo de estamento moral, impidiendo que la persona maltratada conozca otro paradigma sentimental?

Aún más inquietante: ¿qué puede considerarse maltrato? El mero hecho de no ser Feliz en un relación, de sufrir con ciertas conductas donde no haya agresiones físicas o verbales ya puede ser un síntoma de infelicidad profundo; ¿no son libres las personas que sufren de encontrar su verdadero camino? ¿No son libres las terceras personas de irrumpir en una relación que hace aguas, sólo porque alguien que sintió mucho dolor en su ruptura obligó a los demás a “no traicionar a sus parejas”?

Esa obligación a estar en una relación, sólo porque alguien me lo enseñó o porque yo lo sufrí, habla de que tanto la persona que lo censuró en nosotros como si nosotros lo censuramos por propia experiencia, sentimos dolor. Y ese dolor, y esto es lo más importante de este hecho, hace que el abandonado se encuentre consigo mismo.

Así funciona la Vida: cuando sufrimos por la ruptura o la pérdida no sufrimos porque esa persona se vaya, sino porque nos encontramos con nosotros mismos. Cuando el abandonado sufre, no sufre por ser abandonado sino por su incapacidad para enfrentarse a lo que siente y a lo que teme que es a él mismo.

Por todo esto, las relaciones de pareja deben ser relaciones entre seres libres, seres que eligen en todo momento. Todos estamos capacitados, por tanto, para comunicar nuestro deseo de estar con alguien, tenga pareja o no. Esa persona es la que debe indicar si desea acceder al contacto o no. Cualquier reticencia a entrar en medio de una relación, habla del dolor que se sintió por ser abandonado y, por tanto, habla de no haber superado la marcha de alguien que es libre, que no es nuestra posesión.

Debemos entender el mundo como un campo cuántico donde las energías son enteramente libres, no nos pertenecen, y cualquier miedo o rechazo a una conducta hará que Resonemos, cada vez más, con ese hecho, hasta que llegue el momento en el que aceptemos esa parte de la Vida, que no es otra que ser felices con nosotros mismos a pesar de cualquier abandono, a pesar de cualquier cambio externo.

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19 pensamientos en “Meterse en medio de una relación”

  1. Carlos e leido sobre la teoria del cuadrante de la mujer con novio, que opinion te merece esto, que la pareja que deja llega a sentir sentimientos de culpa para darle oportunidad a su expareja, dado que ve en la nueva pareja(3 persona) reflejados esos sentimientos de culpa, claramente esto sucede al paso de unos meses segun se van haciendo notar en expareja este sentimiento de culpa, ya que claramente en el momento no los va a notar porque tiene seguridad de terminar y dejar por otro o otra?

  2. Excelente publicación Carlos, a mi me dejo mi ex pareja por una tercera persona, lo que no logro entender es a la hora de explicar el porque de la ruptura ante amigos en común , familiares e incluso ante mi, ¿Porque no fue de frente y decir que era mas feliz con esa tercera persona que en la de justificarse con la de mi culpabilidad en la relación ante todo el mundo? Saludos.

  3. Yo creo que fijarte en alguien con pareja y meterte por medio denota que no te quieres. A mi en lo personal me interesa poco una persona que está con su pareja esperando a que llegue otra para dar un salto de una pareja a otra, como bien le leído en otros artículos es una persona que ha perdido su centro que no se quiere y no sabe estar solo, este tipo de hombres no despierta mi interés…

    1. Meterte en mitad de una relación porque una persona te gusta y te responde, no es que no te quieras. No te quieres cuando esa persona no te responde, y quiere estar con su pareja. Pero si esa persona responde y te corresponde, es algo que hay que tratar, que hay que hablar y llevar adelante.

      Nos dejamos de querer cuando intentamos que los otros nos quieran. Cuando dejamos que el sentimiento fluya, sin presiones, es Amor.

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