Las tres fases del miedo

“El miedo al peligro
es diez mil veces más terrible
que el propio peligro.”

Daniel Defoe

 

¿Alguna vez has tenido un miedo, del que eres consciente, y te das cuenta de que ese miedo por mucho que le temes jamás llega? O, por el contrario, ¿no te ha pasado que te pasan las cosas que menos te esperas?

Todo, como ves, es consciencia. Y paso a explicar un poco la construcción de la Vida que te rodea: todo en la Vida, el porqué de tu existencia, se resume en tres grandes pilares: Energía, vibración y frecuencia. Es decir, todo lo que ves es Energía, partículas que Resuenan por frecuencia en vibración.

De la misma forma, todo en la Vida se conecta cuando la frecuencia de vibración es similar, así que nuestros cuerpos, que no son sino energía, vienen y van, se alejan y se acercan, experimentan relaciones y conexiones por una Verdad absoluta: la Energía vibra en diferentes frecuencias, y cada persona Resuena con aquello que vibra en su misma frecuencia.

Sin embargo, la energía que llega hasta tu vida, las personas, situaciones y cosas con las que Resuenas y te encuentras en el campo cuántico, parece interferir con tus deseos. Parece que lo que te ocurre tiene que ver más con lo que no quieres que con lo que deseas. ¿Por qué sucede todo esto?

Tu cerebro posee una parte subconsciente, escondida, sepultada, de la que no eres consciente y que desconoces, formada por todos esos patrones mentales de miedo.

¿Cómo se crean los patrones de miedo? Por bloqueos emocionales. El hemisferio derecho, el presente, no se pone de acuerdo con el hemisferio izquierdo, el pasado, y ese presente y pasado descoordinados generan la Disonancia.

Las interferencias. Los miedos. Las dificultades.
Lo que te es imposible conocer porque rechazas. 

El dolor, la oscuridad, tu ser más animal, todas esas facetas que te corresponden tanto como la parte que sí, sigue codificando tu vibración. La Vida es lo que piensas de ella, así que ¿cómo es posible que vivas una vida plena cuando en tu subconsciente existen todo tipo de odios, rechazos, Represiones y dolor hacia personas, situaciones y cosas a las que no quieres aceptar, porque comenzaste a rechazar eso en ti en algún momento de tu vida?

¿Cómo vas a ser plenamente Feliz si hay cosas que no aceptas de ti?

Irónica y paradójicamente, la Vida te devuelve el golpe: cuando tienes una codificación mental de miedo, una Disonancia, un pensamiento no desarrollado vibrará a baja frecuencia y, por tanto, desarrollará una energía que hará vibrar a tu Ser en una frecuencia determinada.

Una frecuencia que se manifestará, indefectiblemente, ahí fuera.

Esto significa que si existe en tu mente una idea que se considera dañina, por ejemplo el miedo a las arañas, existirá en el cerebro un patrón mental que vibrará a baja frecuencia por no haber sido vivido, tolerado y aceptado y, por tanto, el cerebro vibrará codificado en una energía de rechazo a las arañas o, lo que es lo mismo, rechazo hacia una parte de la vida.

Y puesto que todo en el Universo Resuena, vibrar en una frecuencia de miedo a las arañas va a sintonizar, precisamente, con esa situación, con esa emisión en directo: las arañas.

Al final, de lo que más huyes es lo que más se te presenta en la Vida, así que es habitual ver a personas que no son conscientes de sus miedos pero se encuentran una y otra vez con esas situaciones que tanto temen, haciendo tan poco por solucionarlas.

El miedo y sus tres fases

El miedo, la Disonancia, esa frecuencia de vibración, es una densificación de la energía. Los miedos responden a una emoción negativa, y esa emoción negativa procede de la vibración que ejecuta el bloqueo, la tendencia de la mente de evitar la concentración y, por tanto rechazar esto o a aquello.

Así que, hay tres fases en toda aparición del miedo que deberías conocer, ya que esto te puede ayudar a manejar mejor tus situaciones y aprender a ser Feliz:


Fase 1

Miedo subconsciente
o miedo no reconocido

Al principio, con pocos meses y años de vida, creas el mundo que ves a partir de experiencias sensoriales que vas almacenando en tu psique. El subconsciente es una especie de limbo, inexistente, conformado por bloqueos, es decir, por caminos que tu cerebro no va a tomar, donde nada hay y donde todo puede ser construido.

De ahí que los niños vivan en una especie de trance, con un pie en la realidad y otro en sus propias ensoñaciones fantásticas.

La mente subconsciente de un niño es, llamémoslo así, el Constructor de Matrix. Un espacio en blanco donde la mente consciente construye, y cuyas creaciones se incorporan al paquete de programas que funcionan adecuadamente. Sin embargo, aquellas construcciones mentales que producen dolor, aquellas experiencias que duelen y son temidas, se abandonan en pleno proceso creativo y dichas estructuras mentales inacabadas, inconclusas.

Frecuencias que el cuerpo interpreta como miedo y dolor.

Muchas de esas vivencias asociadas a personas, situaciones, lugares, objetos han quedado enterradas en el subconsciente y son rechazadas por la mente consciente. Sin embargo, esos miedos siguen generando una influencia directa en tu comportamiento, desde cómo te mueves, por dónde caminas, qué escoges, con quién te relacionas, qué te gusta, qué te disgusta…

… ese yin, esas raíces del árbol de la Vida que nunca ves pero que determinan tu fuerza, tu dirección y tu crecimiento.

La experiencia vital está conduciendo al Ser, a la consciencia que existe en el Punto Cero, a Resonar con unas u otras personas, situaciones y cosas, y esa Resonancia responde a la fluctuación de la energía mental. Esto es, el camino está predeterminado, así que el Ser se enfrenta a todo tipo de situaciones en las que considera que toma partido, que toma decisiones, pero donde todo responde a actos inconscientes, en los que decide la energía que lo compone.

Todos los percances, accidentes, contratiempos y conexiones con la energía que se rechaza se dan en épocas tempranas e inconscientes. En las épocas más conscientes pero menos expandidas, como la adolescencia, tras experimentar una fase de miedos subconscientes o no reconocidos, hacen aparición los miedos subconscientes y, por tanto, los bloqueos existenciales a los que todo ser humano debe hacer frente.

Resuenas con lo que te duele y debes aceptar, y para eso la experiencia vital, la que no controlas, construye Disonancias, rechazos, enfrentamientos…

Para que aceptes.


Fase 2

Miedo consciente o miedo reconocido

Una vez han hecho aparición todas las situaciones que se temían, que correspondían a patrones no concluidos, redes que no vibraban armónicamente, desarrollas los miedos, los bloqueos, las barreras, y huyes de tu verdadero objetivo, de tu Expresión, aludiendo a los miedos que le someten.

Es habitual encontrar a miles de personas enroladas en trabajos que no quieren, viviendo junto a personas que no Aman, en casas y barrios en donde existe todo eso que tanto rechazan. Esa actitud está determinada por la segunda fase del miedo, esto es, la conversión de un miedo subconsciente que pasa a ser consciente.

Si la persona que tenía mucho miedo a las arañas, es consciente de que una puede colarse en su casa, le desatará una emoción de aversión y rechazo a la idea de tener una araña cerca y, por tanto, no Resonará con la situación.

Una situación así sólo se dará en dos casos:

1. Cuando el individuo no es consciente de su miedo (fase 1), y su energía mental pasa mucho tiempo vibrando en una misma frecuencia, reflejando lo que rechaza,

2. Cuando el individuo es consciente de su miedo (fase 2), pero recrea una y otra vez la situación que le duele. Así, mantiene esa baja frecuencia, esa Expresión limitada, mermando sus capacidades físicas y psíquicas, reflejando el objeto de su dolor en algún momento.

En pocas palabras: el miedo que no es desarrollado, la vibración que no es interrumpida por un acto consciente, un pensamiento del tipo “esa elección no es mía, mi elección es otra”, todos los pensamientos negativos que son interrumpidos por la mente consciente dejan de vibrar en frecuencias bajas y, pese a que se teman superficialmente ciertas situaciones, es altamente improbable que la situación de miedo se produzca.

El pensamiento consciente frena ese miedo.

Tal y como decía Bertrand Russell“las desgracias más temidas, de ordinario, son aquellas que no llegan jamás. ¿Por qué ocurre esto? Porque la mente consciente huye de un miedo que ha pasado a ser consciente y, por tanto, la vibración negativa es interrumpida de forma consciente.

Se frena el dolor.

No obstante, esta fase del miedo genera incertidumbre, inseguridad, infelicidad, básicamente porque la persona se refugia de todo aquello que le da miedo, de todo aquello que sepultó en su subconsciente y ha aflorado con el tiempo, limitando y empobreciendo su experiencia de vida.

Se llena de miedos y, por tanto, no disfruta de su existencia. O, como decía Montesquieu, “el que teme padecer, padece ya lo que teme”.

El que teme y a lo que teme, van juntos

Para evitarlo, hay que hacer que el miedo pase a su tercera fase:


Fase 3

Miedo trascendido o trasmutado

Un miedo eliminado es aquel que, gracias a un acto consciente, una línea de pensamiento generada por el lóbulo prefrontal (la parte externa y más evolucionada del cerebro), acaba por desaparecer.

Al acto consciente de la segunda fase en la que muchas personas se encuentran encasilladas y bloqueadas, aquel pensamiento consciente de “esto no es mi elección, quiero otra cosa”, habría que sumarle la aceptación.

Es decir, el pensamiento de huida pasaría a ser de acogida, y debería ser algo así como: “esto no es mi elección, pero reconozco que esto que tanto temo puede llegar a suceder, y lo acepto, pero no es mi Elección.

Este mantra, este pensamiento consciente, este acto consciente referido al uso de la parte más evolucionada de tu cerebro te permite experimentar aquello que te duele, aceptarlo, aceptar la pérdida que tanto temes y, por tanto, despejar el miedo en la fórmula de tu vida.

Todos los miedos, a fin de cuentas, son miedos a la pérdida.

Si tienes miedo a las arañas,  temes perder la integridad física. Si  tienes miedo a las relaciones,  tienes miedo a perder a esa persona y encontrarse en soledad. Si tienes miedo a un nuevo trabajo, teme la pérdida de reconocimiento profesional, la pérdida de aprobación de los demás. Un miedo estará siempre, absolutamente siempre, referido a la pérdida.

La herramienta para combatir el miedo está, por tanto, en la aceptación de la pérdida, en llorar esas Disonancias que encarpetan al Ser a su cuerpo, a su integridad física, a su dinero, a su trabajo, a sus posesiones… es decir, a todo aquello externo que fluye, va y viene, aparece y desaparece sin que el ser consciente pueda hacer nada para evitarlo.

Para eliminar un miedo, en definitiva, es necesario llorar la pérdida asociada a ese miedo. Una vez se llora el dolor acabará siendo aceptado por la mente consciente, y todas esas partes de la Vida de las que antes se huía serán hacia las que el Ser se encamine.

Si quieres eliminar el miedo de tu vida, haz navegar a tus pensamientos a través de estas tres fases. Con Meditación Punto Cero® trabajo, precisamente, este hecho, indagando en la mente subconsciente mediante sencillas técnicas de relajación a través de la respiración, y haciendo aflorar patrones mentales que vibran en bajas frecuencias y, por tanto, deben transmutarse en conscientes.

Lejos de ser trabas, barreras o limitaciones, los miedos son verdaderos maestros que te muestran qué es eso que tanto rechazamos y debemos aceptar, porque en la aceptación de esa realidad oscura de la que huimos está, sin duda, la verdadera Felicidad.

Deseo que navegues en ti, conozcas tus miedos, y los conviertas en tus compañeros, sin rechazarlos, porque ellos te llevarán hasta las metas con las que debes cumplir y disfrutar.

Mucha Resonancia 🙏

Un pensamiento en “Las tres fases del miedo”

  1. Efectivamente, he constatado en mi caso que así es, me queda aun mucho trabajo personal, pero es curioso como en etapas anteriores de mi vida, cuando era niño y en mi primera adolescencia actuaba intuitivamente afrontando todos los miedos, metiéndome de lleno en todo aquello que me causaba temor e inmediatamente trascendía, me sentía feliz y libre.

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