Las palabras que sanan, duelen

“Aconseja al ignorante, te tomará por su enemigo.” Proverbio árabe

Un día, tomando café con una amiga mientras hablábamos de mi última relación, culpé a la mujer con la que había estado y la lección no tardó en llegar.

“Carlos, ¿por qué culpas a esa persona? Cuando culpas tanto a alguien, algo de razón llevará esa persona en lo que te dijo” 

Me dolió aquel comentario, aquel bofetón de perspectiva, pero empecé a entenderlo. El problema no lo tenía nadie, porque no había nadie provocando ningún dolor. Era yo mismo, al pensarlo, quien lo provocaba. Aquello me ayudó a crear una nueva forma de pensar y, desde entonces, entiendo que las personas que no quieren escucharme lleguen a culparme de su dolor. Entendí que los rechazos de una persona pueden llevarle a culpar a la fuente que emite el mensaje, en lugar de responsabilizarse ella misma de su propia reacción.

Nos duele escuchar que estamos equivocados, que eso que ha dicho alguien de nosotros es doloroso, pero la pregunta que cabe hacerse ante la contradicción es: ¿por qué podemos llegar a molestarnos por algo que no es cierto? ¿Por qué molestarnos por una mentira? ¿Por qué molestarnos por un bulo, un rumor, o un juicio sin sentido? La respuesta es sencilla: las palabras que nos duelen son ciertas, por eso generan en nosotros una reacción... y esa reacción es Amor. Lo contrario del Amor no es el odio sino la indiferencia.

Siempre que una acción conlleva una reacción, hay Amor. Podemos creer que la reacción es odio, sólo porque la interpretamos como negativa… pero no lo es.

Una persona que se duele, sea de la forma que sea, está manifestando su ignorancia, no su odio. Siempre que una persona se sienta dolida por el pensamiento, por las palabras o por el comportamiento de otra persona está manifestando su rechazo, su Represión hacia esa actitud y, por tanto, siente conexión, incluso una afinidad que no es más que Amor, pero que ha demonizado por su educación.

Una educación que se rechaza porque se teme Expresar.

Por este motivo, que una persona tenga ese miedo debería eximir de responsabilidad a quien genera el daño. A fin de cuentas, quien tiene el problema no es quien emite las palabras sino quien, gracias a su enemigo interior, interioriza dichas palabras. Quien tiene el problema, en definitiva, es quien hace encajar en su mente todas esas palabras, sus miedos, ratificando y confiriendo valor a lo expuesto. Y puesto que dicho argumento conforma un rechazo en su mente, la persona denosta, critica, difama e insulta a la persona que sostiene el argumento que le hace daño o, más bien, a través del cual se hace daño a sí misma.

Para entendernos y hablando de mi ejemplo concreto, es habitual ver cómo las personas que rechazan la Verdad que les planteo, por ejemplo acerca de sus relaciones, carguen enfurecidas contra mí. Esas personas me decían, en su día, que “las cosas no son iguales para todos, cada persona es un mundo”, “esperaba otro tipo de ayuda y no esto”“no todos estamos sometidos por las mismas leyes” e incluso llegan a insultarme y difamar contra mi trabajo.

Me encontré con personas que preferían echar abajo mi argumento antes que responsabilizarse de sí mismas, y eso me ayudó a fortalecer mi argumento, resonante con su incredulidad. Su objetivo era acabar con mi convencimiento, porque si conseguían hacerme cambiar de opinión, se sentían aliviadas: ya no tendrían que seguir creyendo que lo que digo es verdad, y podrían seguir con sus vidas, viviendo en patrones mentales de ignorancia y nunca en los que generen el Amor propio que les falta.

Decía el publicista Risto Mejide: “si cuando dices algo nadie se molesta, es que no has dicho nada”. Pero cuando encontramos dolor en las personas no es debido al emisor de las palabras, sino al receptor que las interpreta. Si las palabras de Risto Mejide en televisión hubieran sido realmente dañinas, lo hubieran sido para todos los que escuchábamos sus críticas, y no sólo para los aspirantes a cantantes.

Las palabras sólo duelen al que se duele. Al que se hace daño con lo que le duele. Al que se Reprime a ser algo que no quiere ser.

Por esto, no soy un coach al uso. No soy un motivador que hace que saltes de alegría unas horas mientras sigue habiendo dolor en tu interior. No soy un masajista que dé caricias, sino un fisioterapeuta que mete los dedos y deshace las contracturas. Algunos dicen que soy duro, otros que soy una maravilla, otros que soy inaguantable, pero huyo de que aquello que decía Alejandro Jodorowsky«el Maestro que se propone como muleta, hace cojear a sus discípulos».

En definitiva, no estoy aquí para apoyarte. No estoy aquí para hacerte la vida más fácil, porque cuando desaparezca, ¿qué harás? Yo no ofrezco palabras amables ni decoradas para las personas que necesitan despertar. ¿Duele lo que uno debe asumir? Claro que duele, cualquier transición es dolorosa: el pájaro sufre un gran dolor en su pico, apenas formado, cuando lo utiliza para romper el cascarón del huevo. Y la oruga destruye sus tejidos para dar forma a una mariposa. Pero si no sufrieran el dolor en sus cuerpos, no se formarían, y el pájaro no tendría fuerza para capturar insectos con su pico, y la oruga jamás podría volar.

Toda creación conlleva a una destrucción, pero la destrucción es siempre un concepto subjetivo, un concepto que está en la mente del que piensa. Lo que para la oruga es la muerte, para nosotros es una mariposa. Lo que para una persona sin Amor propio es un agravio, para mí son palabras sanadoras que cumplirán su función a través del tiempo, como todo lo que yo viví hizo su trabajo en mí.

Por todo esto, no doy mimos cuando hablo de desarrollo personal. Los mimos los debe crear la persona que se duele, nadie más. La Vida no va a mimar a nadie, simplemente va a ser real y contundente, tal y como yo lo soy con las personas con las que me comunico. Si en algún momento te han dolido mis palabras, recuerda que la interpretación que tú hagas, de la realidad que te transmito, es de tu entera y total creación.

Yo sólo te expongo lo que ocurre, y tú eres la persona responsable de hacer que esa realidad te resulte agradable o desagradable por todo eso que Reprimes y no deseas ser. Te lo repito, tú eres quien se molesta, quien reacciona, quien se siente aludido. Es tu enemigo interior el que está haciendo realidad mis palabras, y sólo si tu interior Resuena con lo que digo, y no deseas que mis argumentos hacia el mundo o hacia ti se cumplan, mis palabras te dolerán.

Si, por tanto, hay algo en tu interior que casa con mis palabras, el problema no estará en mis palabras sino en tu interior… y tendrás que resolverlo. Quizás mañana te encuentres con otra persona, otra situación, otra cosa que te ponga frente a esa Verdad y, ¿qué vas a hacer? ¿Separarte también de eso que te hace daño? ¿Criticarlo y difamarlo? ¿Te enfrentarás a todo aquel que te dañe, pensando que los demás están equivocados y que tú llevas razón?

Quizás ahora te expliques por qué hay gente que acaba vieja y sola, maldiciendo a todo y a todos.

Si realmente quieres aprender, debes ir a lo profundo. Y lo profundo es lo que hemos enterrado y sepultado, para no verlo jamás. Quizás has escuchado eso de “si quieres que una herida sane, deja de tocarla”, y puede ser cierto para las heridas del cuerpo pero no para las del alma, las que se entierran en las profundidades. Yo prefiero utilizar ese otro refrán popular de la antigua Grecia: “si sale pus, es que está curando”. Es decir, si un argumento abre tu dolor y aunque la herida escueza, ten por seguro que mis palabras están dirigidas a su sanación, porque sé que si algo te duele es lo que debes sanar.

Te lo repito, si algo te duele es lo que debes sanar. A partir de ese trabajo de sanación quizás te reflejes en las palabras, pero será volando junto a ellas cuando encuentres el camino hacia el interior de tu corazón, y aprendas a sanar tu vida.

Reflexionar, trabajar en ti. Aceptar lo que se te dice.

La Vida, en resumen, se convierte en lo que tú eres así que cuando la Vida, el trabajo, la familia, las relaciones, los contratiempos se transformen en lo que eres, y estén ausentes de mimos, de momentos agradables, de formas deseables con las que sentirte bien… ¿qué vas a hacer? ¿Echarte a llorar y autocompadecerte? ¿Cargar contra la persona u objeto que te haga llorar? ¿Ir de víctima porque los demás te dicen cosas que no quieres oír?

Una vez más: la actitud y palabras que deseas ver en el mundo debes crearlos tú, no esperarlo de los demás, porque los demás están ahí para resonar con lo que eres, empatizar con lo que realmente sientes, así que es posible que tú y yo estemos resonando, y yo sea el que Expresa lo que tú no quieres escuchar. Porque, ya sabes, Expresión y Represión van siempre juntos, de la mano.

Toda actitud Reprimida encontrará su actitud Expresada

Los mimos los creas tú, lo amable lo creas tú, la lectura positiva la creas tú. Si esperas entrar en Centro Punto Cero y esperar a que yo convierta las palabras dolorosas en amables, ¿qué vas a crear tú? ¿Qué trabajo de superación personal vas a desarrollar, si todo te viene masticado? Si las palabras no te duelen porque alguien se empeña en dulcificarlas, para evitar que no toquen ese interior dañado que te provoca escozor tocar, ¿qué tipo de crecimiento personal vas a llevar a cabo?

En mi trabajo y en Centro Punto Cero sólo hablo de la realidad, sin concesiones ni tapujos, pero no en un intento de herir gratuitamente a nadie sino en un intento de que la persona se encuentre con el objeto de su dolor, que aprenda a enfrentarse a él, como yo mismo y como millones de personas nos nos hemos enfrentado a nuestro dolor. A partir de esa exposición de la realidad, de esa objetividad que te amarga, eres tú quien debe entender que el dolor lo creas tú.

¿Por qué la reflexión en este espacio te resulta dolorosa o improductiva, cuando eso que lees y te duele está evidenciando la Represión que sientes, y que está atrayendo lo que no quieres a tu vida?

Quizás ahora entiendas por qué no te gusta la contundencia de mis palabras, o por qué pueden gustarte ciertas cosas de mi filosofía pero no otras: simplemente, esas partes con las que no estás de acuerdo se debe a que rechazas aspectos de ti cuando yo las nombro. No eres capaz de crear palabras amables a partir de las que yo emito porque no eres responsable de ti mismo. No mandas tú sobre tu cuerpo, es tu cuerpo el que manda sobre ti.

Te dejas llevar por el miedo.

Éste es el gran paradigma del miedo, caer en las tentaciones corporales, los miedos, los aprendizajes, los patrones mentales que automatizan tu vida, evitando gastar energía al pensar con tu lóbulo prefrontal, la corteza que rodea a tu cerebro. En efecto, cuando eres capaz de crear una atención consciente sobre el presente y sobre tu vida, estás poniendo en marcha el lóbulo prefrontal, la consciencia, el Yo, tu Centro. Cuando haces eso eres tú quien determina qué hacer y qué no hacer para tu vida…

… pero eso gasta mucha más energía de la que gastan los patrones mentales referidos a tus hábitos, los hábitos que integraste en tu educación y que te dicen: “no vales para esto”, “no sabes aquello”, “aquel puede más que tú”, “esos son más listos”. Ése es tu enemigo interior, dando validez a lo que otros dicen, impidiendo que pienses por ti mismo, impidiendo que te quieras a ti mismo.

Impidiendo que crees una nueva realidad a través de la reflexión y la introspección.

El miedo adelgaza tu alma

Hacer, por tanto, lo que te pide el cuerpo y seguir aferrado a tus patrones mentales automáticos, sin reflexionar ni responsabilizarte de lo que eres es posible que te ahorre el llorar porque deberías reconocer a un punto de dejadez y desorientación que te asusta. Sin embargo, es el camino más directo hacia tu infelicidad.

Sí, seguramente prefieras seguir siendo dependiente, seguir viviendo bajo el juicio que otros crearon de ti y, aunque te duela, seguir viviendo bajo ese canon. Ciertamente, la Elección no es tuya (lo comprenderás si lees Conéctate a la Felicidad), pero puedes hacer que empiece a ser tuya.

Tú eres quien decide a partir de qué momento las elecciones son enteramente tuyas, y ser TÚ quien decide qué debe ocurrir en tu vida.

Si, por tanto, quieres empezar a quererte, evalúa por qué te hacen daño las palabras de las personas, por ejemplo las mías, y entenderás que nadie quiere hacerte daño, sino que los que te hacen daño Expresan lo que tú te niegas a ver. Actúan como tú no aceptas ser. Al final, lo que existe es una falta de Amor propio, la tuya, la que dice a los comentarios de los demás. Quizás pienses que es mejor escuchar “¡eres lo mejor!, seguro que un día de estos empiezan a brillar más los días y encuentras el Amor que tanto te mereces”, y seguramente pulses Me gusta en tu Facebook a todos los comentarios de gente que te lanza piropos porque sales marcando culo en vaqueros y huyas el hablar de las cosas que te duelen, pero ¿crees que tanta experiencia alegre y palabra bonita va a ayudarte a madurar y a ser feliz? ¿Crees que vas a conocer a todas las personas y abrazar el mundo del que ahora estás distante, porque estás distante de ti?

El problema es que estás distante de tu media naranja que no Amas en ti, de esa otra parte que hace que sigas teniendo problemas en la Vida.

Por eso, si te digo que no hay Amor en tu vida, que tus relaciones son tóxicas, que sufres un larguísimo duelo, que en tu trabajo no aguantan tu prepotencia, que has sido débil al enfrentarte a tus problemas, que no haces más que buscar posibles citas porque no sabes estar solo, que te dedicas a trolear a gente a través de Internet porque no deseas ver más grandes que tú a los demás, o que llevas demasiado tiempo sin pareja pese a desearla, y que todo eso que te ocurre se debe a que no te quieres, supongo que pensarás que mis palabras no son ciertas, que “no todo es blanco o negro”, que preferirías un “refuerzo positivo” para sentirte bien, que no tengo ni idea, que soy un charlatán y un vendehumos, que a la gente no se la puede pasar por el mismo rasero, que la ciencia es otra cosa, que sólo intento hacer daño, que por ahí hay gente que te alegra la vida y le va mucho mejor…

… sin embargo, el trabajo de ser feliz es tuyo de nadie más. Nadie, ni un supuesto profesional de la psicología, ni tus familiares, ni un nuevo Amor deben convertir en bonito tu vacío, tu dolor. Nadie debe darte palabras de ánimo, motivarte ni hacerte creer que el mundo es maravilloso, porque la creación de esa creencia sólo tiene una persona al mando del mundo, desde el día en que naciste: .

Si las palabras te duelen, hay algo que sanar en ti.
La única persona no culpable pero sí responsable de que exista dolor en el mundo, procedente de tu interior eres tú… no los demás, ni este espacio…

… ni mucho menos yo.

11 pensamientos en “Las palabras que sanan, duelen”

  1. La verdad todo lo que nos sucede interiormente solo puede salir a la luz comprendiendo y meditando lo que realmente nos ocurre.
    Gracias por el artículo, ha sido enriquecedor leerlo.

    1. Si no hay reacción a unas palabras duras, es que dichas palabras no parecen causar efecto, por lo que esa persona se quiere a sí misma. Es decir, no se siente ofendida por realidades que le están exponiendo, y con las cuales no se siente identificada.

      Que salga a la Luz la verdad Reprimida que alguien lleva en su interior, hacer ver a otra persona eso que no quiere ser y que esconde de mil maneras distintas es lo que realmente le duele. Una persona que Reprime su comportamiento se siente ofendida cuando intentan desnudarla emocionalmente, o cuando alguien actúa como el objeto de su Represión.

      Como siempre, quien Reprime se encuentra con sus Represiones: la energía de alguien que intenta esconder sus debilidades le hacen vibrar en una frecuencia que conectará, como no podía ser de otra manera, con la energía de una persona vibrando en la frecuencia de eso que huye. Conectará con una persona que Expresa todas esas actitudes, las que tanto odia.

  2. Hola gracias x tu aporte,pues te cuento q estoy en una situacion q no se como manejarla,mi marido se fue con otra mujer,y mi hijo se aparto d mi no me deja ver su hija xq su pareja no le permite,siento mucho dolor y no se como hacer para q todo no duela tanto,gracias

  3. alguna vez lei esta frase”nunca, nada , nadie hará la victoria por ti”… uno mismo debe hacer el camino y la verdadera libertad es cuando no dependemos de los demás…como decía mi padre no creas que la luna es de queso.

  4. La verdad es la verdad y no deberia de dolerle a nadie, lo que si moelsta es que te lo digan con un tono grosero o insultante.

  5. Felicidades…..Respecto a lo expuesto estoy de acuerdo y practico,queria comentar que a veces ls plabras de alguien pueden hacerte daño, simplemente por empatia al darte cuenta de que el otro sufre y hace sufrir….entonces en este doble juego la empatiainnata es otra cosa, supongo?

  6. De verdad Carlos que me dejas alucinado, es como si hubieras vivido dentro de mí y supieras,incluso, mejor que yo lo que me ha pasado y lo que he sentido.es increíble que alguien tenga semejante conocimiento y más increíble que lo comparta y ayude como tú lo haces MUCHAS GRACIAS

Tu comentario, aquí. Consultas, sólo en Encuentros.