La burbuja de la inconsciencia

Vives dentro de una burbuja. Una burbuja creada por conexiones sinápticas.

Vives en un mundo impredecible y caótico, debido a que tu consciencia, el número de patrones mentales que se activan en tu cerebro cuando piensas, estimula siempre las mismas neuronas para que generen las mismas frecuencias de vibración.

Haces Resonar a tu cerebro, como si fuera una campana, siempre en el mismo tono. El mismo monotema de siempre. El mismo traje los jueves, la misma comida los domingos, el mismo comportamiento frío con los vecinos del cuarto…

¿Conoces el experimento de Gregg Braden sobre la Resonancia? Ese en el que al tocar la tecla de un piano, dicha vibración hace sonar la cuerda de otro piano, correspondiente a la misma tecla, ¿recuerdas haberlo leído?

Bien, tu mente vibra siempre en frecuencias y, por lo general, lo ha hecho hasta hoy en una frecuencia de miedo, al menos inconsciente, por tu miedo a la muerte.

Una vibración, un tono, una canción, que suenan a incertidumbre y vacío, de miedo a caer en un abismo de negrura y de soledad.

Un mundo parcheado por otro mundo, postizo, lleno de complementos y maquillaje.

La vibración de tu mente crea un mundo de mala bisutería y ropa de marca, de turismos mediocres y coches de lujo, un mundo dual compuesto de infinitas dualidades, que complementa a su media naranja, el mundo oscuro del que huimos.

La caída a un pozo del que cuesta salir, hasta que aprendemos dónde están los huecos en los que debemos poner el pie para seguir subiendo.

Ese infernal mundo gris es negativamente utópico, y no todo el mundo lo alcanza. La mayoría huye despavorida ante cualquier conflicto que le suponga salir de su acolchada y mullida vida, y jamás rompe con nada, sigue sonando en ellos la misma canción diaria, la misma rueda girando, una y otra vez, el mismo camino…

Cambia de autopista y cambiarás tu destino

… la misma autopista de siempre, que conduce a una única dirección: seguir dormido, sin poder abrir los ojos, sin poder despertar de este sueño y darnos cuenta de que no es más que una ilusión creada por nuestra mente.

Una ilusión formada por el Vacío que se desvanece, un mundo industrializado y próspero que está fundamentado en la Nada, porque, para la gran mayoría, la canción que suena en sus cabezas es limitada. Es tan sólo una canción. O dos o tres, con suerte, y tener posibilidad de coger un par de aviones y ver un poco de mundo en los meses de verano.

La mayoría, sin embargo, vive escuchando un single, todos los días, resonando en tonos que mueven cuerdas concretas, haciendo resonar, de nuevo, la misma historia.

El ADN es el poder de la existencia, existimos gracias a que esos biofotones hablan, se comunican, crean una melodía, una vibración concreta, correspondientes a múltiples vidas simultáneas, cuyos tonos y melodías están representadas por las cuerdas que conforman nuestro ADN. Cuerdas, hebras que se reconectan como bien dice Eric Pearl, gracias a que la vibración está aumentando en nuestro planeta, y cada vez más personas están ampliando su consciencia y su radio de acción.

El radio de la burbuja que encierra a la consciencia.

El ego encierra a la consciencia

La mayoría de las personas viven o hemos vivido en una burbuja, atrapados, sin saber que fuera hay mucha más Luz.

Pero, ¿qué es fuera?

Si estuvieras encerrado en una burbuja opaca, o en un jarrón, o en cualquier otro sitio totalmente cerrado que te impidiese ver lo que hay fuera, y esas paredes se rompieran, verías que tu realidad se desarrolla en el planeta Tierra.

No podrías decir que tu mundo era una burbuja, un jarrón, un habitáculo, aunque cupieras dentro de él, y pudieras, al menos, malvivir dentro de él. Por vivir en una burbuja así no puedes decir que tu mundo es la burbuja. No puedes decir que algo así, tan pequeño, es tu mundo, porque tu mundo es algo más grande que engloba a esa burbuja.

Pues bien, eso es lo que ocurre con la consciencia: no está en otro mundo, sino en este. Existimos en planos diferentes, uno más iluminado y expandido que el otro, que engloba al otro. Está aquí.

La consciencia, por tanto, la información creada por la energía, esa energía que te permite saber que existes, está siendo creada, en todo momento, gracias a la Luz que genera la vibración de tu ADN. Un ADN que muta con la expansión de tu consciencia, tal y como se confirma tras el experimento llevado a cabo por el bioquímico británico Rupert Shaldrake: demostró que las ratas sometidas a complejos laberintos son, seis generaciones después, más inteligentes a la hora de resolver los laberintos.

¡Seis generaciones y sus inteligencias se han disparado! Es decir, mamíferos sometidos a una vida de plenitud cerebral a nivel reptiliano.

Una plenitud que puedes alcanzar si fueras capaz de equilibrar la vibración de tus dos hemisferios, el analítico y el emocional, algo que puedes conseguir a través de la Meditación.

Para conseguirlo es necesario que vibren más partes de tu cerebro simultáneamente, y ¿cómo se consigue eso? Gracias a la interconexión de patrones mentales. No de neuronas, sino de patrones. Pongamos el ejemplo de Facebook: ha conseguido unir a consciencias individuales, y agruparlas en redes sociales que se conocen y crean juntas. Ya no hablamos de consciencias individuales, sino grupales.

Si se me permite el término, súperredes.

Súperredes sociales cuyos ingredientes son redes sociales. Como las células de nuestro cuerpo creando entre todas órganos para formar un cuerpo.

Los patrones humanos se están interconectando gracias a que cada vez el cerebro vibra en mayores frecuencias, cada vez tenemos más consciencia, conocemos más cosas, tenemos más experiencias complejas, formadas por experiencias básicas. El otro día escuchaba a mi suegro decir: “antes la gente se entretenía con nada, y ahora cada vez son cosas más raras lo que necesita”. Y así es.

Complicamos y poliestructuramos la realidad, a medida que interconectamos nuestras ideas y nuestros conocimientos a lo largo y ancho de este planeta.

Estamos tejiendo una inmensa red cuántica, siempre idéntica en extensión y forma a la red electroquímica que conforma nuestro cerebro.

Para poder ver más Luz, por tanto, para que nuestra burbuja se rompa y podamos ver más allá necesitamos sentirnos felices… Y no, no vamos a ser felices si esperamos a que la burbuja se rompa. En realidad, lo tenemos que hacer nosotros.

Nadie vendrá desde fuera, con un martillo, a romperla.

Riega el Universo con tu Amor

La Felicidad llega cuando intentas ser Feliz, así que no hay más remedio que poner el pie en la pared del pozo y empezar a escalarlo. Sólo cuando hagas esto, cuando te arriesgues a caminar hacia donde te lleva el corazón, lejos del sufrimiento, se encenderá la Luz.

Como reza  ese proverbio zen: “salta y la red aparecerá”.

En este momento aparece, siempre, tu Morfeo particular. El Morfeo que te desconecta de Matrix, que te hace abrir los ojos y te dice: “yo estuve ahí, y se puede salir”.

Quizás encuentres a esa persona que te rescate de ese pozo y te haga ver que la pérdida que has sufrido no es el fin del mundo.

En realidad, fuera de esa relación, de esa burbuja creada por una Resonancia concreta, de una vibración incapaz de ir más allá de nuestro entorno, que se expande muy difícilmente hacia los confines, esa burbuja de trabajo-casa-coche-trabajo-casa-coche-cine-polvo-siesta, fuera de esa negrura hay mucha más Luz.

Quizás no la veas, pero existe. Que sigas dentro de la burbuja te convierte en el responsable de tu estatismo, de tu dolor. De seguir escuchando la misma canción triste, cada día, y resonar con ella.

Basta con poner un pie y querer recuperarte, de mirar hacia arriba para saber si hay Luz y, entonces, la Luz se hará. 

Encontrarás a tu Morfeo, alguien que te toque tanto el corazón, que te haga mirar tanto en tu interior tras caer a los desagües, que no tengas más remedio que ascender. Elevar tu vibración, expandirla, en lugar de seguir chapoteando porque tus rechazos hacia el mundo ataron una gran bola de acero a tus pies y te hundieron con ella.

Cuando despiertes, cuando salgas de la burbuja, todo te dolerá, te parecerá inhóspito. Pero, a partir de ahí, tras haber salido de ese asfixiante recinto y darte cuenta de que estabas engañado, ampliarás tu visión del mundo, conectarás árboles y empezarás a ver un bosque.

Conectarás pequeños elementos para que formen grandes elementos, superredes. Redes neuronales que se conectan a otras, amplificando tu consciencia, iluminando el mundo, conectando con cada vez más mundos, iluminándolos para poder verlos.

El miedo a la pérdida, entonces, se desvanecerá.

Cuando conozcas a más personas, más situaciones y más cosas, a medida que tengas más experiencias entenderás que no debes depender obsesivamente de una misma fuente, como si fuera el último recurso.

Comprenderás que la Fuente de la Vida es de un caudal ilimitado, infinito, gracias al cual siempre existirás, y dejarás de depender, de atarte a experiencias, de asegurar vivencias, de blindar y escayolar a un mundo vivo que necesita mover sus huesos.

La Vida te dará un premio si decides hacer un cambio

Un mundo en cambio permanente, una Vida en expansión constante, que necesita que lo dejes pasar, que disfrutescon su caudal dejándote llevar.

Sólo así, viviendo sin miedos, sin ataduras, sin necesidades ni dependencias ni muletas donde apoyarse, el mundo se abre y la abundancia llega. Sólo cuando dejes de rechazar a los mundos de los que huyes te integrarás con ellos, se eliminarán tus miedos y se ampliará tu consciencia.

A medida que cambias, que haces cosas nuevas, que hablas con personas y conoces más el Todo que te rodea, aceptando la existencia de las cosas tal y como sucede, unes tus patrones mentales, generas Luz en tu consciencia y proyectas una fiel película, ahí fuera, donde eres el protagonista de una infinita travesía hacia la Felicidad.

Feliz viaje 🙏

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