¿Hacer caso a la cabeza o al corazón?

¿A quién hago caso? ¿A la cabeza o al corazón? ¿A ese sentimiento que me dice “no lo hagas, que te hicieron daño”, o a ese de “lánzate, no sabes lo que está por llegar“?

Y aquí se presenta uno de los debates más falsos y estereotipados de todos cuantos maneja el ser humano:

Dudar entre si hacer caso a la cabeza o al corazón.

Por supuesto, la mayoría de las personas entiende al revés su mensaje.

En primer lugar, tengamos claro qué es la cabeza y qué es el corazón. La cabeza es la mente, y la mente, la que genera el pensamiento, es un registro de programas conscientes.

Un sistema que organiza caminos, esquemas, formas de hacer las cosas, patrones de conducta, ese rollo.

Por otro lado, el corazón es un órgano intuitivo, provisto de sus propias 40.000 neuronas, propietario de una extensísima red nerviosa que interconecta hasta la última célula del cuerpo, capaz de percibir esa masa crítica de pensamientos subconscientes que la mente ignora, todas esas “corazonadas”, “feelings” y sentimientos, que están en el interior, que sienten la verdadera Resonancia con el mundo, pero que van más allá de la comprensión intelectual.

Es habitual ver, entonces, el típico debate de querer volver con una persona con la que ya se estuvo, querer retomar una relación que no fue buena, y pensar algo así como: “mi cabeza me dice que no lo haga, pero mi corazón quiere que volvamos”.

Ala, mentira al canto. Y nos quedamos tan panchos.
Nos creemos nuestra propia mentira.

En realidad, quien está diciendo que no a una relación dañina es el órgano sensitivo, el emocional, el que está conectado a un cuerpo que registró emociones, que registró dolor, que registró conflictos…

… el que sabe evitar todo eso.

Por el contrario, quien está diciendo de volver a algo que no funcionó es la cabeza, una mente que sirve a un cuerpo, una mente que sólo mira por cumplir con todas las funciones animales, digestión, locomoción, excreción, y hacer todas esas tareas con el mínimo de energía.

La mente sólo busca ahorrar energía, funcionar cumpliendo la ley del mínimo esfuerzo. No se le puede hacer caso. Sólo mira por el ahorro.

En este sentido, cuando una mente está llena de programas del tipo el café de por las mañanas, la llamada de a mediodía, ir a comprar juntos, el cine de los domingos, los ratos de sexo, las vacaciones en el pueblo, y todos los millones de situaciones que la mente almacena durante una relación, es lógico que quiera seguir cumpliendo con todos esos patrones de conducta, con los programas ya registrados, porque crear otros nuevos requiere prestar atención consciente a la Vida, esforzarse por investigar nuevos entornos, nuevas personas, nuevas situaciones y cosas, y eso necesita de mucha energía mental.

Cuando el cerebro rompe con situaciones ya vividas y debe aventurarse a crear otras nuevas, necesita poner toda su atención en el presente, y eso requiere de agua y glucosa.

El combustible del cerebro.
El mismo que utilizan los músculos.
Conflicto servido.

Así que cuando una persona se separa y cree que su corazón le está pidiendo volver con su ex… Lo que está experimentando, en realidad, es la llamada de su corazón diciéndole “no vuelvas”, que se junta a la llamada de su mente diciendo “vuelve, me cansa la incertidumbre, quiero vivir como antes lo hacía, no me hagas vivir cosas nuevas que me agoto”.

Por esto, seguir a tu corazón es la decisión más sabia.
Él sabe dónde debes estar.
Y hay una forma de escucharle.

Si alguna vez te sientes en esa tesitura de no saber bien hacia dónde tirar, qué camino escoger, si volver con una ex pareja, si aceptar un trabajo o si emprender un largo viaje… escucha a tu corazón.

Tiene una respuesta instantánea. Una respuesta que, por lo general, acaba maquillada. Es fácil identificarlo: es un sí o un no, seguido de un pero.

Si quieres aprender a escuchar al corazón, escucha lo primero que sientas. Haz caso a ese primer impulso. A eso que te dice “sí, hazlo, coge ese avión y vete de aquí”Y no escuches todo lo que venga detrás del pero.

Recuerda: los peros son el ego.
Son la mente, impidiéndote vivir como tu alma desea.

Por eso, la próxima vez que pienses:

“quiero dejar el trabajo y crear el mío propio”

… y lo siguiente que pienses sea:

“pero no sé si voy a saber hacerlo bien, quizá lo mejor es que siga haciendo lo que hago, que es seguro y me evito problemas”

… duda.
Duda de que esa sea una llamada de tu corazón.

Recuerda, todos los peros que vengan detrás de un instantáneo, repentino, emocional, sensitivo, apasionado e intuitivo o NO, todos esos peros que acompañan a tu verdadera decisión, la decisión del corazón, son mentira. Mentira podrida.

Por eso, a quien debes hacer caso siempre es a tu corazón.

Feliz Elección 🙏

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