Expande tu Consciencia > Día 6 de 7

Expande tu Consciencia | El Despertar
Día 6 de 7

 

Quinientos años antes de Cristo, el filósofo Leucipo de Mileto dijo: «nada sucede porque sí, sino que todo sucede con razón y por necesidad».

Nada es azaroso. Nada es caótico en su esencia. Todo tiene un sentido, porque todo procede un movimiento en espiral, que surge del Centro de Todo.

Todo tiene una precisión matemática, aunque desconozcamos las causas que preceden a todo efecto.

Imagina que llenas una pila con agua, con un montón de bolitas de corcho flotando en ella. Si abres el desagüe, verás que todas esas bolitas comienzan a dar vueltas, a chocar unas con otras, a moverse en círculos por la fuerza del torbellino.

En la Vida, los infinitos agujeros negros creados por el Punto Cero, materializado en infinitas formas, se constituyen como fuerzas centrífugas que mueven el Universo. Toda la materia, todo lo visible, está creado por agujeros negros que, al crear la Fuerza de Torsión, genera materia.

Tú, de hecho, eres un agujero negro, compuesto por infinitos agujeros negros y, al moverte, generas Luz a tu alrededor. Tal y como hace el centro de la galaxia del cual eres réplica fractal.

Nuestros cuerpos tiene agujeros negros, tantos como partículas, vibrando y animando nuestra materia. De la misma forma, todas las bolitas de corcho, las partículas, responden al movimiento del desagüe. Y en nuestra escala física, esas bolitas responden a otras muchas fuerzas menos perceptibles como la presión atmosférica, la gravedad, o el lugar de la Tierra en el que nos encontremos, y que hará que el torbellino gire en un sentido u otro en el llamado Efecto Coriolis.

Lo importante en este ejemplo es que todo en la pila de agua se mueve por efectos, agujeros negros, Fuerzas de Torsión, que desconocemos. Si cada una de las bolitas que flotan en la pila fuera una persona, ¿crees que podrían tener en cuenta las innumerables causas que hacen que choquen entre ellas, y particularmente unas con otras?

Como te dije ayer, enunciando a Pierre-Simonla inteligencia del Universo es el principio de todas las causas y de ella se derivan todos los efectos, lo que significa que pasado, presente y futuro coexisten en un mismo punto neutral, sin dimensiones ni tiempo.

Nuestras limitaciones sensoriales, como si fuéramos esas bolitas de corcho que ignoran las fuerzas que las mueven, nos impiden ver cuáles son esas causas, las que nos llevan de aquí para allá, arrastrados por torbellinos de fuerzas oscuras que componen el 96 por ciento de lo que nos rodea; vemos sólo una parte del Plan, pero eso no significa que no haya un Plan, un mapa perfectamente trazado, un predeterminismo o determinismo ontológico.

No podemos ver más que lo que necesitamos ver, de acuerdo a nuestra vibración mental.


La realidad, en definitiva, es una construcción racional, regulada y armónica. Es un perfecto equilibrio. Sin embargo, nuestro conocimiento de la realidad es parcial, caótico y relativo, lo que hace que la sensación de continuidad, el “primero esto y después aquello” y “el aquí y el allí”, esto es, la determinación causal, sea la propiedad esencial de lo que llamamos realidad.

Vivimos en un mundo de causas y efectos, de primeros y segundos, porque nuestra vibración genera las dimensiones físicas y, por tanto, el tiempo. El tiempo es lo que hace que existan causas y efectos…

… pero eso es sólo una ilusión. En realidad, todo parte del mismo Punto y obedece a una sola Ley: el Ser.

Las cosas se ponen
aún más interesantes

A estas alturas, tus reflexiones deberían apuntar a una única cuestión: ¿eres consciente de lo que haces? Aún mejor, ¿estás eligiendo cada uno de tus movimientos?

Ernst Chladni, a finales del siglo XVIII, mientras realizaba experimentos previos a la fundación de la actual acústica, registró patrones creados por las ondas de sonido generadas por las cuerdas de un violín, las mismas que adopta el agua cuando Fluye a su través ondas sinusoidales:


El agua, lo que compone el 75 por ciento de nuestros cuerpos, adopta formas dependiendo de la vibración que Fluye a nuestro través. Estas formas fueron registradas en patrones llamados Figuras de Chladni.

Me gustaría que vieras un extracto de Mundos Internos Mundos Externos, que explica magníficamente y en solo cinco minutos lo que ocurre cuando el Vacío vibra.


El documental completo —un trabajo fascinante de Daniel Schmidt y Eva Dametto que puedes conocer y ayudar a crecer en este enlace— se divide en cuatro partes que te invito a ver en cuanto tengas un par de horas libres.

Junto con este trabajo que he realizado, y que te regalo en mi web, estos cuatro vídeos, obra de otras personas enfocadas a la expansión de consciencia, te ayudará a sentar las bases del nuevo pensamiento que está despertando a miles de personas en todo el mundo:

1. Akasha: https://t.co/n5ULv0LSzg
2. La espiral: https://t.co/ws2ma73ytc
3. La serpiente y el loto: https://t.co/3DrtHOmSL6
4. Más allá del pensamiento: https://t.co/l5isUpFzfN

Después quiero ir un poco más allá, y por eso planteo un inquietante interrogante. Es evidente que al generar ondas sinusoidales en el agua se crean formas básicas. Sin embargo, ¿qué ocurre cuando la materia se complica? ¿Qué ocurre cuando no utilizamos agua, sino almidón de maíz? Lo que ocurre entonces es que la vibración no crea formas armoniosas, sino una figura caótica.

Una forma azarosa y errática, como has podido ver en el vídeo. Tan azaroso y errático como lo es, supuestamente, el ser humano.

Fíjate, y quiero que reflexiones sobre ello, cómo la figura del almidón de maíz vibrante actúa como si hubiera un montón de personas bajo una gran sábana. Personas luchando, devorándose, fusionándose unas con otras. Formas que fluctúan y se disipan, por la vibración, a lo largo del espacio y el tiempo.

Vuelve a ver el vídeo e interprétalo de esta forma.

Comprenderás, entonces, que esas formas que toma el almidón son iguales a las nuestras, a nuestros cuerpos, que fluctúan, surgen y se disipan con la vibración, que vienen del polvo y al polvo van, a lo largo del espacio y el tiempo.

Al ver la Vida, al ver nuestros cuerpos, contemplamos energía animada por la vibración. Y aquí es donde llega el paradigma del verdadero despertar, el salto más importante en tu autoconcepto del mundo: todo lo que vemos es materia orgánica animada por la vibración.

El agua y los minerales, Alpa Kamaska, la materia de la que estamos hechos los seres humanos, es una formación molecular muchísimo más compleja que el almidón de maíz. Y de ahí que las formas que luchan, que surgen, que se disipan, sean tan complejas como nuestras vidas.

La vibración tan elevada de la Tierra, animando materia tan compleja, muestra formas que no podemos anticipar, y por eso las consideramos azarosas. Así, conferimos un patrón a la materia, para poder entenderlo, eliminamos todas las otras posibilidades… pero nada es predecible en los movimientos que observamos.

Nuestros sentidos, nuestros esfuerzos por comprender esa energía, todos los cálculos matemáticos que hagamos apenas predecirán con exactitud cómo se moverá el almidón de maíz…

… así que imagina prever con exactitud cómo se moverá la inmensamente más compleja energía de todos los seres humanos que hay en la Tierra

El Punto Cero que mueve tu Ser

El agua, los minerales, el carbono, las bases nitrogenadas de nuestros cuerpos, todo está fluctuando por la vibración de la Tierra.

La vibración que mueve a seres vivos, a tu cuerpo, hace que adoptes formas, movimientos, pero la complejidad de la vibración que fluye por todo tu organismo es tal que no puedes atisbar su precisión matemática, la espiral perfecta.

Cuando en tu Ser se genera consciencia y observas tu cuerpo, consideras que tus movimientos son conscientes… pero no lo son. Ésa la observación consciente a la que se refería la Biblia, cuando en el Génesis se argumentaba que Adán y Eva se avergonzaron de sus cuerpos desnudos. En efecto, nuestros cuerpos animales experimentaron un aumento en la frecuencia de vibración que elevó el proceso de consciencia hasta el punto de la Observación.

En algún momento en el tiempo, y de forma muy paulatina, fuimos conscientes de la matrioska que nos contenía, que éramos nosotros mismos, conteniendo a otras matrioskas en nuestro interior.

En ese punto, en el que fuimos conscientes de nuestros procesos cerebrales, unificados por el lóbulo prefrontal, la Vida dejó de ser animal y pasó a ser humana. Fuimos conscientes de todo el ruido hecho por nuestro cerebro animal, de todas sus partes desconectadas, que comenzamos a controlar. A ser jueces de nuestra terrenalidad, al comprobar que éramos algo mas que un cuerpo.

Desde entonces, hemos recorrido un largo camino hasta ser conscientes de nuestra propia creación. Y hemos llegado a la conclusión de que es nuestra atención consciente lo que moldea el espacio que tenemos ante nuestros ojos.

Al comienzo surgió el control de nuestros esfínteres, la observación de los detalles, la planificación del futuro; aquellos fueron los pasos de nuestra nueva consciencia. Una consciencia fragmentada que comenzaba a estrechar vínculos: nuestro cerebro comenzaba a conocerse a través de sus funciones y nos ofrecía un desolador panorama: el mundo que aparecía proyectado era incontrolable, caótico, érrático.

Todo era tan caótico como las partes del Ser que desconocíamos.

Lo de dentro reflejado en lo de fuera.

La fluctuación que hacía vibrar nuestro cuerpo, nuestro cerebro, el flujo electroquímico de nuestras neuronas, nos hizo observar un cerebro desconocido que proyectaba un Universo desconocido.

De ahí el abandono del Jardín del Edén, el eterno presente que vive el reino animal animales, para vivir una vida en la que había que ganarse el pan con el sudor de la frente. Porque, a partir de entonces, el cerebro registraba la memoria de lo impermanente, lo de fuera y ajeno, lo que viene y se va, y con esos registros, los recuerdos, comenzó el miedo a la pérdida.

Nuestros cuerpos, sus procesos, sus fluidos, sus pensamientos, siempre vibraron al son de su centro, siendo el más inmediato el núcleo de la Tierra. Pero cuando el cerebro fue consciente de sí mismo, comenzó la ilusión de la separación, del “yo aquí y tú allí”, y nos hizo pensar que todo estaba separado de nosotros. Y, lo que es peor, creímos que los pensamientos también estaban separados de nuestra experiencia consciente, algo rotundamente falso.

Los pensamientos, como toda materia vibrante en la Tierra conectada fractalmente al Punto Cero en el matemáticamente inextricable puzzle del Universo, pertenecen al TodoLa actividad mental que consideramos ajena al mundo y que nos diferencia de él… forma parte del Todo.

Esto significa, en pocas palabras, que no pensamos por nosotros mismos, sino que el Todo piensa por nosotros.

 

A pesar de todo nunca puedes elegir

Ninguna materia está desconectada del Plan Divino, del Propósito Global, del OM Primordial.

Ni tú ni yo lo estamos.

Crees ser libre en tus elecciones, pero existe un destino del que eres limitadamente consciente; vives un presente que observas y experimentas, como si fueras una mente dentro de un avatar.

Todo está conectado al motor del reloj universal que lo mueve todo y, por tanto, nada te es ajeno. Ni siquiera lo que consideras más tuyo, como tus pensamientos, es tuyo.

Vives creyendo elegir una realidad, vives creyendo ser consciente de lo que piensas. E incluso crees que pensar otra cosa radicalmente diferente de la anterior y de forma supuestamente consciente, es un proceso que tú determinas. Si, por ejemplo, ahora decides hacer algo inesperado, ese flujo electroquímico que consideras consciente no lo es.

Sube un brazo. Mueve una mano. Levántate. Haz algo que tú elijas hacer.

No estás eligiendo. Elige la Vida por ti.

Todo son actos subconscientes, cuyas causas desconocemos, y que nos empujan, atraídos por la observación consciente del hecho, a pensar que vivimos un libre albedrío. Sin embargo, ninguno de los movimientos, ni siquiera los más conscientes, escapan al pulso vibratorio del Universo, determinado en primera y última instancia por tu ADN.

Todo esto significa que tus pensamientos están determinados por el Universo, no por ti. Insisto, haz algo, lo que ahora mismo te apetezca, sin que nadie te diga qué hacer, ni siquiera yo, y ninguno de tus movimientos será caótico ni será ajeno al gran Plan. Todo está conectado. Todo forma parte del puzzle.

Dios no juega a los dados, como decía EinsteinNinguna de sus tiradas, a través de tus manos, es fortuita. Ninguno de tus pensamientos resulta una sorpresa para la Fuerza que todo lo rige.

Como te dije con anterioridad, que no puedas ver el Plan completo, por la percepción sensorial limitada que te permite entender el patrón fractal, no significa que no haya un Plan.

Somos el resultado consciente de la energía fluctuante. Somos observadores de los cambios de la energía que se suceden espacialmente, y que nuestra memoria registra como momentos en el tiempo. Pero la fluctuación, la vibración… es la causante de la voluntad humana.

Dios es el Ojo que te Observa

Está comprobado físicamente: a medida que aumentamos nuestro conocimiento del Universo, el Universo arroja un infinito inabarcable. Es imposible tocar techo, porque el Universo es infinito, tanto como el poder de nuestra consciencia.

Lo mismo sucede, de forma paralela, cuando fractalizamos la materia, cuando la observamos de cerca: células, moléculas, átomos, protones y neutrones, bosones… Subpartículas que son cada vez más y más minúsculas y fugaces.

El Universo no tiene fin, en cualquiera de sus dimensiones.

Esto significa que el ojo que observa el mundo, el tuyo, ya sea hacia el vasto Universo o hacia el minúsculo átomo, jamás encontrará un tope porque, en realidad, no hay materia.

Todo es un reflejo que emite el Punto Cero vibrante.

El Día 3 te planteé una reflexión importante: somos imágenes de un espejo que se refleja contra otro espejo. Si haces la prueba, verás que la imagen que se refleja se proyecta hasta el infinito. Seguramente hayas hecho este experimento: si pones un espejo frente a otro verás cientos de imágenes, réplicas del espejo reflejado. Y si mueves uno de los espejos, las imágenes fluctuarán con el movimiento.

Puesto que no hay un ojo que mira en una dirección concreta, esto es, puesto que no hay un ojo que mira hacia arriba, el Universo, ni hacia abajo, el mundo atómico, y no hay direcciones posibles hacia donde buscar techo, es evidente que no hay direcciones físicas en el Universo, así que el único valor tangible es el Punto Cero desde donde parte el hecho de la observación.

Es decir, no hay mundo arriba ni mundo abajo.
Todo es un reflejo del Centro.

Es como si colocas dos cámaras, un objetivo frente a otro: los objetivos se filman, reflejándose infinitamente, y crean una película con el teorema del espejo como trasfondo: un fractal infinito que se mueve de acuerdo a la imagen superior.

En este sentido, si no hay dirección de los objetivos de las cámaras porque ambos se miran, es evidente que la conexión no está en una u otra dirección, sino hacia el Centro, hacia el cual miran los dos ojos o espejos. Para entenderlo: no hay una imagen pequeña que se mueva como la grande, ni una grande como la pequeña. Todo es lo mismo.

No es que seamos imágenes fractales de un Dios que se refleja en infinitas formas, y nos movamos como esa forma que nos mueve, sino que nosotros somos la forma.

Si no hay direcciones físicas, humanas, hacia las que mirar y estando el objetivo en el Centro, Dios no es la imagen grande ni nosotros la pequeña, sino que Dios es, sencillamente, el objetivo de la cámara que es la consciencia.

Esto desata la reflexión final, definitiva y que supone el verdadero Despertar, que me gustaría que tuvieras a lo largo del día de hoy junto con todo lo que estoy comunicándote: si Dios es el Centro, todo en la Vida es un reflejo de ese Punto Cero

… lo que significa que Dios, en dos palabras, eres tú.

 

Puedes conocer el camino.
Ahora, 
camínalo

Como Dios concretizado en un fractal humano, tienes una memoria que vibra con las secuencias de la vibración de la materia, la vibración de ese objetivo.

Vibras de acuerdo a un Punto Cero, tu consciencia, que proyecta imágenes grandes y pequeñas, todas reflejos de la Nada.

En tu mente llevas registros de lo que fue y de lo que es, y creas imágenes de lo que podría ser. El Todo reflejándose desde sí mismo, a sí mismo y sobre sí mismo, es la experiencia habitual de tu mente. Sin embargo, toda esa fluctuación del Punto Cero responde a un pulso neutral, atemporal y adimensional, que hace vibrar a tus moléculas de ADN, replicadas 50 billones de veces a lo largo y ancho de tu cuerpo físico.

Todas tus memorias son reflejos registrados en tus células.

Aquí es donde debes comenzar a resolver todas las incógnitas de la Vida, donde toma forma el Maktub musulmán, el «todo está escrito» que hace que sus adeptos pronuncien ante toda desgracia el «Insha’Allah», lo que en el cristianismo se conoce como «que sea lo que Dios quiera».

Creemos elegir, creemos ser conscientes de nuestras elecciones. Nos culpamos por no haber tomado ciertos caminos, pero lo cierto es que sólo tomamos un camino. Es habitual escuchar esos “podría haber hecho esto”“podría haber sucedido aquello”“tenía que haber sido más simpático para conseguir ese trabajo”“debería haber cambiado mi actitud y así ni pareja no me hubiera dejado”

… pero sólo experimentamos una sola cosa: la que debe suceder.

Sólo recorres un camino, el que tienes predeterminado.

El resto, todos esos caminos posibles que podrías haber tomado, lo que podrías haber hecho, la decisión basada en creaciones mentales generada por tu cerebro, es lo que ha creado tus posibles futuros.

Experimentas, a fin de cuentas, el camino predeterminado por la Vibración, tal y como le sucede al almidón de maíz.

¿O crees que puedes cambiar algo? Esta es la pregunta que tengo hoy para ti: ¿crees que si el almidón fuera consciente de sus movimientos, podría dejar de moverse a pesar de que la vibración es lo que le permite pensar? ¿Crees que tus pensamientos son ajenos a la vibración que los mueve?

Aún mejor, ¿crees que puedes tener pensamientos independientes de la vibración, cuando es la vibración la que da vida a tu cerebro?

Mañana, Día 7, podrás leer la reflexión final,
y sabrás por qué tu pensamiento
está plenamente conectado a la Vida
.

Tu comentario, aquí. Consultas, sólo en Encuentros.