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Expande tu Consciencia | El Despertar
Día 4 de 7

 

Nuestros sentidos nos han engañado, nuestra frecuencia de vibración nos ha encapsulado en una visión limitada de la Vida.

Vemos lo que somos y lo que nos compone, vemos nuestros cuerpos, podemos ver nuestros átomos y moléculas…

… pero no vemos aquello a lo que componemos.

Estamos limitados, así que vemos lo que necesitamos ver para seguir expandiendo nuestra consciencia. Nuestro ADN vibra en una frecuencia concreta, y esa vibración organiza nuestra materia, agua y minerales en cuerpos vivientes, en tierras que caminan, se relacionan y se multiplican, explorando un mundo que nos parece ajeno pero que, causalmente, es nuestro propio cuerpo.

El planeta Tierra, Gaia, es el cuerpo que los seres humanos, sus extensiones conscientes, exploran y conectan.

Decía Douglas Harding que «eres un mago apareciéndote a ti mismo desde este sombrero del No-Ser, y no tienes ni idea de cómo lo haces». Y así es: toda la energía que fluye lo hace a través de ti, no frente a ti.

Todo eso que hay ahí, lo eres tú.
Aunque sólo veas lo que, en este momento, necesitas ver.

La única forma de ampliar la frecuencia de vibración de nuestro ADN para activar más nucleótidos y elevar la frecuencia de vibración de todo el organismo, es crear un punto de estabilidad entre los dos hemisferios.

la sonrisa puede ser un buen comienzo.


La Meditación, si quieres ir más allá y aprender del resultado de mi trabajo durante años, permite crear una frecuencia estable, armónica, irradiando una mayor frecuencia de vibración a través de tu Ser, de forma que las conexiones neurales se unan entre sí y el mundo que está a tu alrededor parezca más cercano, más tangible y real.

Por eso, cuando eres Feliz por lo que hay, cuando tus dos hemisferios cerebrales, derecho (vivencia del presente) e izquierdo (vivencia de recuerdos) están en armonía, el sentimiento que alcanzas es de agradecimiento. La queja, la condena, la crítica, el rechazo hacia una parte de la Vida desaparecen.

Estás en comunión, en fusión con todo lo que existe.
Te sientes en conexión con la Vida.
Por eso meditar y agradecer es vital para expandirte.

Sin embargo, y para responder a las pregunta que te hice sobre por qué existimos en diferentes realidades, en diferentes frecuencias, he acuñado un término que lo explica de una forma bastante certera.

La cuestión es: ¿por qué hay personas ricas y personas pobres? ¿Por qué si todos somos Uno y partimos de la Fuerza Primordial, vivimos de la forma en que lo hacemos? Existe una clara respuesta: las Holografías Neurales.

La manifestación física en el cuerpo como respuesta al pensamiento. La forma en la que las neuronas proyectan los conceptos en nuestro cuerpo y en nuestro entorno.


Hijos
de un mismo Sol

Ya hemos visto que el ADN, al vibrar, estructura la energía del cuerpo humano dependiendo de su código. Pero, ¿por qué hay diferentes códigos? La respuesta es la vibración.

Sin duda, la vibración parte de un punto que desconocemos.

No conocemos la fuente, que no está ahí arriba, en el infinito, ni tampoco ahí abajo, en la Nada, lo cual significa que está en el Centro; cuando ni lo de arriba ni lo de abajo es la causa, uno mismo es la Causa.

Cada uno de nosotros somos la causa de la vibración que anima el ADN al que estamos conectados. Un ADN que tiene una infinidad de variables, al menos ocho mil millones sobre el planeta Tierra.

Y en nuestra galaxia, la Vía Láctea, hay muchas más.

Esas variables en el ADN, coexistiendo simultáneamente en un plano humano, hace que todo sea diferente, que todo vibre de una forma concreta y se disponga de una forma predeterminada. Los pétalos de una flor, de diferentes tamaños, se sitúan cada uno en una posición concreta siguiendo los patrones de filotaxis, y tienen una misión concreta con respecto a los demás pétalos gracias al código del ADN que rige su posición.

En una flor habrá pétalos que reciban más o menos luz solar, otros que acaben devorados por algún insecto, y algunos acabarán arrancados por alguna mano humana en lo que, sin duda, son movimientos inextricables pero necesarios de la Vida.

De la misma forma, la posición de nuestras células está relacionada con el código del ADN vibrante en nuestro interior, conectado a la vibración del Todo que somos.

Para ver con claridad esto, si fuéramos las hojas de este gran árbol llamado planeta Tierra, cada persona tendría una posición con respecto a cada rama, respecto al tallo que nos da la vida. Por eso algunos recibimos más o menos Luz, algunos reímos más que otros y, siendo la Vida como es, algunos vivimos más o menos que otros.

Tal y como existimos, como nos movemos, cómo nos estructuramos, cada uno de los inteligentes movimientos de las ramas responde al equilibrio del propio Árbol, al movimiento de la Vida.

El ADN, por tanto, vibra Resonante con infinitas energías, posicionando nuestros cuerpos, nuestras células, nuestras neuronas. Y las neuronas, atendiendo a la Vida del exterior que nos da forma y a la que damos forma, crea la realidad que nuestro Ser debe experimentar con respecto al total.

Para resumirlo en una frase: todo lo que nos ocurre, está predeterminado por nuestro código celular. Un código animado por la vibración del planeta, que recibe su energía de un mismo Sol, una de las miles de millones de estrellas, neuronas del inmenso cerebro que es la Vía Láctea.

Visto con perspectiva, es evidente que nuestra madre, la galaxia, nos mece, nos alimenta y nos cuida.


Un cuerpo
que responde al pensamiento

El pensamiento, el Fluir electroquímico generado por los 100.000 millones de neuronas de nuestro cerebro, es un Fluir de energía, como el de nuestro cuerpo, determinado por la Vía Lactea, por la vibración de la galaxia que nos da la vida.

Somos los bailarines que danzan al son de la Madre que todo lo mueve en nuestro pequeño Universo, fluctuante en movimientos en espiral a través de un vasto Omniverso que desconocemos.

Esa vibración, la del centro de la galaxia, ha determinado que tu cuerpo, tu mente, tu Ser, ocupen un lugar dimensional en el espacio-tiempo que experimentas. Es la vibración lo que genera la ilusión de las dimensiones, tal y como puedes leer en el artículo sobre nuestro inminente viaje hacia la quinta dimensión.

Todo el tejido de tu cuerpo, todas las células de tu Ser están animadas por una vibración que crea materia en cuatro dimensiones, ocupando un lugar concreto, con un comportamiento concreto en un tiempo concreto; cada una de las posiciones de tus células está dirigida por las Holografías Neurales, que son algo así como patrones, esquemas, programas, grupos de neuronas con funciones y diálogos específicos que dictan al cuerpo, a tus 50 billones de células, cómo deben lucir y cómo deben comportarse.

Holografías creadas por la vibración del Universo, que consiguen que las neuronas actúen como el reflejo del cuerpo, convirtiendo a cada grupo de células cerebrales en palancas de mando del cuerpo físico.

Bien, está claro que todo nuestro cuerpo está animado por la vibración. La gran pregunta que puedes hacerte en este punto es: si estamos decidiendo lo que queremos que suceda, si somos conscientes de lo que existe… ¿cómo es posible que una vibración, al parecer ajena a nuestra consciencia, determine nuestra posición, nuestra vida, nuestros movimientos?

Para responder a esta pregunta, que es el inicio de tu verdadero camino de expansión a partir de ahora, tras llegar al punto intermedio de este trabajo, es necesario comprender algo más: todo ocurre en el cerebro o, mejor dicho, todo se registra en él.

Desde que nacemos, el cerebro se convierte en el experimentador de la realidad. Es algo así como los datos del ordenador, que registran la fluctuación de la Energía en forma de programas.

A medida que nuestra experiencia consciente comienza a asentarse en el mundo, el cerebro establece bloqueos emocionales. Hay una inmensa cantidad de datos que no puede procesar para evitar saturarse, y la consciencia comienza a limitarse.

La ignorancia, la inconsciencia, es la avería, el bloqueo emocional que impide contemplar la Vida en su totalidad.

De los 400.000 millones de bits que el cerebro puede procesar, acaba manejando apenas unos 2.000 bits.

Una mota de polvo en una inmensa biblioteca.

Todo hecho mínimamente traumático, como puede ser una caída al suelo, obliga al cerebro a hacer un esfuerzo extra, un esfuerzo hacia el cambio. A crear nuevos registros. Y este gasto de energía para crear registros, nuevas asociaciones neuronales, es censurado, bloqueado, sepultándose en una frecuencia subconsciente, ajena a la frecuencia consciente.

Al ser animal no le gusta gastar energía, así que impide el cambio, y surge el miedo, que es la inconsciencia.

Puedes saber más sobre la distintas frecuencias de esos pensamientos de miedo en conCENTRO®, páginas 148150.

Nuestra percepción consciente, por tanto, es limitada, y está basada en patrones neurales habituales, no bloqueados. Patrones conscientes, no subconscientes. En pocas palabras, vivimos sólo a lo que estamos habituados, vivimos una vida basadas en recuerdos, en cosas seguras, predecibles, que aseguran el ahorro de energía del cerebro. Esquemas que sirven para forzar lo justo y necesario al cerebro a la hora de hacer cambios.

Ya sabes: la ley del mínimo esfuerzo.

Esos recuerdos, programas y esquemas, distribuidos en Holografías Neurales determinan, entre muchas otras cosas, el estrés de nuestro cuerpo, que retroalimenta el discurso negativo de nuestra mente.

Lo que se piensa, se manifiesta en el cuerpo… y el cuerpo devuelve la respuesta al cerebro.

 

Vagamos dormidos,
creyendo estar despiertos

Así que tenemos un cuerpo que vive de acuerdo a la ley del mínimo esfuerzo utilizando recuerdos… pero los recuerdos son energías determinadas por la vibración del Universo.

Atención, porque esto es importante.

Nuestros recuerdos, los que determinan la posición de nuestras células y nuestro comportamiento, nos están haciendo vivir una realidad predeterminada, nos mantienen encarcelados en una configuración precisa y concisa de la materia.

Es como si estuviéramos obligados a vivir limitados en Matrix, una especie de fake, un espacio virtual creado con recuerdos que funciona como una prisión, y que hace que algunas hojas del árbol reciban más Luz que otras.

Nuestra mente, los recuerdos que forjan nuestra consciencia colectiva, nos han atrapado durante milenios, construyendo una realidad física que retroalimentamos, una y otra vez.

Permanecemos en un flujo energético constante, una mentira cíclica, asfixiante.

¿Cómo es posible que nuestra mente no sea capaz de ir más allá, de percibir otros planos cuánticos? ¿Por qué no podemos hacer vibrar la realidad en otra frecuencia y crear lo que deseamos?


La respuesta a esta imposibilidad de crear otra realidad,
mañana, en el Día 5, pulsando aquí.

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