El Duelo Dual

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“No hay razón para buscar el sufrimiento,
pero si éste llega y trata de meterse en tu vida,
no temas;

míralo a la cara y con la frente bien levantada.”
Friedrich Nietzsche

 

Mucha  gente comenta mi metodología con algún que otro reproche del tipo: “¿es que para ti todo es pasarlo mal y abandonarse a la depresión?”.

Y mi respuesta siempre es polar. Ambigua. Dual. Es sí y no.

Recuerdo que tuve que abandonar una relación de pareja y no estaba preparado para hacerlo. Era el peor momento de mi vida. No sé muy bien de qué forma, supongo que porque mi energía “recordaba” de otra Vida cuál era el camino, pero dejé que el pensamiento negativo, el de enfrentamiento a la realidad, al dolor, se filtrara poco a poco para aprender a controlarlo.

Dejé que existiera, pero no lo hice crecer.

Lo estaba pasando mal y me automediqué con una especie de penicilina mental. De la misma forma que un médico inyecta una cepa de bacteria debilitada en el organismo, consiguiendo que las defensas aprendan a combatir esa bacteria de forma localizada y el cuerpo se inmunice, yo introduje poco a poco pensamientos negativos, esos que hablaban de la parte que no toleraba de mi existencia, alternando dolor y placer a partes iguales.

Así,  los pensamientos negativos tenían cabida, la conexión con lo dual formaba parte de mi Ser, y fui aprendiendo a aceptar el dolor, la futurible separación, de forma dosificada.

Controlada.

Es como esa pequeña dosis de realidad que yo recibía cada  miércoles cuando iba a aprender natación, algo puntual, una exposición al miedo muy dosificada que me ayudó a integrarlo en mi desarrollo personal y abandonar el miedo al agua con el paso del tiempo.

Es la forma progresiva con la que trabajo en muchos de mis Programas.

Un encuentro contigo mismo, un encuentro con una realidad como separarte de alguien con quien no quieres estar puede suceder de golpe y ser muy doloroso y la depresión devastadora. Y si ocurre esto, si algo que no quieres ocurre de repente, no es que tu vida cambie para siempre y se convierta en algo negativo, sino que apareces en el sitio en el que deberías estar y al que llegarás con el paso de los años: aceptado, sentado junto a ti mismo, viendo una puesta de sol.

Pero nadie desea vivir algo así, ¿verdad?  Nadie desea sufrir una depresión devastadora e impactante, así que rara vez nos enfrentamos a ese miedo. Por el contrario, vamos hundiéndonos poco a poco junto a nuestra realidad, dejamos que el peso muerto, todas esas personas, situaciones y cosas a las que vivimos apegados sigan tirando de nosotros hacia la profundidad del abismo… hasta que es tan tarde que uno apenas tiene oxígeno para respirar. Hasta que es tan tarde que uno tiene más remedio que zafarse de todo, desatarse de todo, desapegarse de todo, y pasar años ascendiendo a brazada limpia hasta la superficie, sintiendo como le arden los pulmones por la falta de aire.

No, eso no es necesario. Puedes dosificar el dolor. Y para ello debes utilizar el Duelo Dual.

Me explico: quizás estés preso de la realidad cálida, acogedora y reconfortante que creamos entre todos para evitar todo aquello que nos da miedo. Quizás salgas con amigos, programes tus fines de semana, acumules planes en tu agenda y, en resumen, amases el infierno al que casi todos damos forma, unos más que otros. Pero no tienes por qué darte cuenta demasiado tarde de que aquello que amasas en Vida de forma desesperada para huir de tu dolor, apenas valió de nada.

Abandonar todas esas creaciones, etiquetas creadas por el hemisferio cerebral izquierdo, y dejar que el hemisferio derecho, la parte que sólo entiende de Energía Fluyendo en el presente, lleve las riendas, es muy doloroso. Abandonar todo a lo que vivimos apegados es algo temible, pero es el único camino vital hacia el desapego porque, como sabes, algún día acabaremos perdiéndolo todo.

Sí, lo sé, suena negativo, suena trágico… pero es real. Y cuanto antes te enfrentes a esa realidad, antes comenzarás a crear una realidad que no sea ilusoria, que no se convierta en una máscara de lo que es en realidad tu vida. Cuanto antes te despojes de todas esas etiquetas, ilusiones creadas por el hemisferio cerebral izquierdo, antes comenzarás a vivir la realidad que jamás perderás: el fluir del presente .

Ése es el único camino posible. El camino hacia la ausencia absoluta, hacia la soledad inyectada en el silencio. Hacia la oscuridad que falta por iluminar. Una oscuridad que no es más que el miedo esculpido en tu cuerpo. Un miedo tatuado con trazos de hábitos, patrones mentales que vibran en frecuencias capaces de crear la realidad que contienen. Como si fueran un proyector de cine reproduciendo sobre una pantalla inmersiva, sobre un casco de realidad virtual.

¿Has entendido esto? La realidad que vivimos está creada por lo que pensamos. La realidad está proyectada por nuestro cerebro ahí fuera, haciéndonos creer que todo es real… cuando no lo es.

Esos patrones mentales, esas etiquetas creadas por el paramétrico e imperturbable hemisferio izquierdo, conforman la existencia. Lo que creemos que es real, ¡no lo es! No son más que imágenes de nuestro cerebro a las que vivimos aferrados. Aferrados a una existencia inexistente. Esos patrones dan forma a la Energía de ahí fuera gracias a la frecuencia en la que vibran. Es decir, lo que pensamos genera una vibración y esa vibración da forma a la Energía, a la Vida.

Física pura y dura: así como pienses, así se manifiesta.

Sin embargo, de tanto aferrarnos a las etiquetas creadas por nuestro cerebro, de tanto aferrarnos a esas personas, situaciones y cosas, esas conexiones neuronales se han vuelto rígidas y resulta imposible eliminarlas… así que no hacemos muchos esfuerzos en cambiarlas, seguimos viviendo en nuestra zona de confort, reproduciendo y proyectando esa realidad que tememos.

Haciendo vibrar el campo cuántico gracias a las vibraciones que emite nuestro cerebro, moldeando la realidad.

Una realidad fabricada con el miedo.

Las conexiones sinápticas son tan difíciles de romper porque aceptar los errores lo es. Es difícil romper esas conexiones neuronales y establecer otras nuevas, porque nos cuesta abandonar la irresponsabilidad o combatir la ignorancia. Sin embargo, sólo cuando aceptamos la pérdida, cuando aceptamos que eso de fuera no es más que una creación mental podemos eliminar las conexiones sinápticas que lo definen y, entonces, superamos nuestros miedos. Sin embargo…

… ¿quién quiere abandonar todo eso que le es cómodo? ¿Quién quiere abandonar una relación o un trabajo que da sentido al resto del día? ¿Quién quiere que le obliguen a ir a aprender a nadar, cuando va a  sentir humillación y desprecio cada día? Nadie.

La cuestión es que esos miedos de los que uno tanto huye, esa realidad que de vez en cuando asoma la cabeza y la golpeamos con un martillo es el miedo que, precisamente, atraemos. ¡Atraemos el miedo! Cuando sentimos  miedo, es decir, cuando pensamos en algo que nos duele y lo hacemos vibrar con el corazón, lo convertimos en una señal electromagnética que sintoniza, esto es, crea desde el Punto Cero, desde la Nada todo eso de lo que se huye. Y lo creamos una y otra vez, sin descanso, básicamente porque la energía no sabe estar sin su otra parte, porque la Energía sólo quiere hacer danzar infinitamente a la Expresión y a la Represión.

Esa naturaleza dual que representan el miedo y el objeto del miedo, se experimentará a si misma, siempre.

El que teme y a lo que teme, van juntos

Entonces, si cuanto más tememos esa parte que nos duele, mayor es la energía mental que generamos para crear la realidad de la que huimos, y con ello más la atraemos hacia nuestras Vidas, ¿por qué no empezar a dejar de temerla? ¿Qué tal si en lugar de utilizar el falso pensamiento positivo, lo de hacer como si todo fuera bien, dedicáramos una parte del día o de la semana a enfrentarnos al dolor, dejando otra parte para recuperarnos? ¿Y si, de la misma forma que salimos a hacer ejercicio y luchamos contra las adversidades, el dolor, la lluvia, la fatiga, nos expusiéramos a nuestros miedos como si de un entrenamiento se tratara, y nos lanzáramos a hacer todo aquello que nos da miedo hacer?

Yo lo he vivido y sé lo doloroso que resulta dejar a una persona a la que quieres pero no Amas. Y sé que uno debería tener la suficiente moralidad como para abandonar a alguien a quien no Ama… ¡pero somos humanos! Seguramente hay muchos libros de autoayuda que te aleccionan y te obligan a hacer cosas que no deberías hacer, pero eres un ser humano y, como tal, eres vulnerable; es muy difícil decir no de la noche a la mañana, así que es posible que no sepamos enfrentamos al miedo de golpe pero, desde luego, es preferible que aprendamos a soltar lastre poco a poco hasta romper con lo que no deseamos.

Es decir, es preferible que llores una pérdida que aún no se ha dado, crear tu despido emocional poco a poco hasta que el miedo a la soledad se haya apaciguado y, entonces, puedas soltar amarras definitivamente. Es preferible eso, a vivir para siempre junto a algo o alguien que no te hace feliz.

Sí, lo sé, es inmoral engañar a una persona, es poco saludable seguir en un trabajo que no te gusta, seguir junto a una circunstancia que te hace daño… pero no te juzgues y no permitas que nadie lo haga, porque el que más te recrimine, más cerca estará de cometerlo. Ahora, perdónate porque, repito, eres un ser humano, no un electrodoméstico del que tiras del enchufe y todo se acabó: si no eres capaz de enfrentarte al duelo total, tendrás que enfrentarte a un duelo dual.

Ahora, tanto si tu duelo es condicionado por otra persona que te abandona, como si lo creas tú para abandonarla, es necesario que crees eso en tu vida, un d. Experimentar la polaridad del duelo. Es decir, tanto si te dejan como si eres tú quien deja, debes llorar y disfrutar cada día, a partes iguales.

Hablé de ello en ¿Sabes por qué te han dejado?, recomendando enfocar una parte del día al duelo y otra al placer. Una parte del día a las lágrimas y otra a la alegría. Una parte del día al dolor, a la oscuridad, y otro a la luz, al movimiento, al ejercicio físico… a seguir otro buen rato inmerso en la realidad cocreada junto a los demás. Eso es un Duelo Dual, aprender a vivir con el yin, la oscuridad, y el yang, lo luminoso.

Practicar una cada vez menos dolorosa conexión con nuestro Ser interior, con el fin de desapegarnos de aquello que no nos hace felices. Entrar en contacto con esa parte de la Vida que temíamos pero que, sorpresa, tiene muchas más buenas noticias que darnos de lo que pensamos.

¿Quieres, por tanto, dejar una relación que no quieres? Sigue viviendo junto a eso que te duele, y dedica una parte del día a crear un despido emocional, visualizando lo que perderás al hacerlo. Aprende de ese miedo que tanto rechazas, acepta lo que tiene que llegar para hacer frente a la situación cuando se haga realidad.

Mi invitación es ahorrarte el sufrimiento, conduciéndote poco a poco hacia la Felicidad. Un camino que es, para todos, accidentado y escabroso, básicamente porque hay muchas cosas de las que debemos desapegarnos. Pero a pesar de lo accidentado hay que enfrentarse a él tarde o temprano así que, ¿qué prefieres? ¿Hundirte poco a poco en el abismo hasta que apenas tengas aire, o comenzar a crear un Duelo Dual desde hoy mismo para poder respirar oxígeno dentro de poco tiempo?

Sufre lo que realmente eres, sin apegos, y conócete. Sé feliz.
Estás aquí para conseguirlo.

Fuerza 🙏

10 pensamientos en “El Duelo Dual”

  1. Me identifico con la frase de la quiero pero no la amo. Mi problema es que me gustaría amarla porque reúne todo lo que siempre he buscado, lo intenté un par de veces pero no funcionó y me gustaría volverlo a intentar pero me supera el miedo a volver a fracasar.
    Y supongo que la paciencia de la otra parte se terminó
    No consigo dejar de pensar cada día en ella, en lo que tuve y en lo maravilloso que sería si la amase

    1. Los sentimientos no se pueden forzar y tarde o temprano, volverías a fracasar. Es una verdadera pena, sé de lo que hablas porque mí me pasa igual con otra persona.

  2. Soy consciente de haber hecho esto y me considero una persona muy valiente para tomar decisiones. Sin embargo cuando una no está preparada debe darse tiempo, con una excepción: cuando se sabe que eso está dañando al otro. En ese caso es más importante sentirse bien con la propia conciencia, creo yo.
    Supongo que si no se entiende la idea del desapego dosificado es por falta de experiencias suficientes en el amor para entenderlo. Si alguien pone todo su corazón en una relación puede ser realmente doloroso cortar por lo sano y es necesario ir haciendo el duelo en la misma relación antes de tomar la decisión de separación física.

  3. Cuando superas ciertos duelos en tu vida te das cuenta que no hace falta estar feliz para vivir. Pasarlo mal forma parte de ella y es inútil intentar evitar los malos momentos. Afrontar toda circustancia de igual manera, buenos y malos momentos son realidades iguales.

  4. Yo también entiendo lo que quieres decir. Pero hay veces que el miedo a dejarlo, relación, trabajo… Etc es insuperable, sobretodo cuando sientes que es por tu supervivencia. Supongo que hay un momento que tienes que dar el salto, pero ahora mismo lo veo como un salto al vacío.
    Gracias

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