El derrame de la iluminación

¿Y si la Vida que vivimos, esta vida de trabajo, individualidad y competitividad, no es más que la interpretación de nuestro cerebro, concretamente la del hemisferio izquierdo? ¿Y si todo lo que creemos ser reside en ese hemisferio, en esa mitad donde se encuentran el orden, la lógica, el análisis, el pasado y el futuro?

¿Y si, por el contrario, es la parte derecha del cerebro la que nos conecta al presente, a la Energía, al fluir de la Vida, y la que nos dice lo que somos realmente?

Jill Bolte Taylor, neuroanatomista, sufrió un derrame cerebral en el hemisferio izquierdo de su cerebro y accedió a esa espectacular experiencia que Buda llamó el Nirvana.

El Amor y la paz absolutos.

La conclusión a la que científicos, investigadores, periodistas y filósofos llegamos es la misma, la que a través de mis reflexiones y talleres de meditación os muestro una y otra vez: no somos lo que nos han dicho que somos

… somos aquello a lo que estamos conectados.

La realidad física, la que constatan científicos en sus modernos laboratorios, es que toda la energía de nuestro cuerpo está indivisiblemente conectada con la Energía que nos rodea, lo que significa que eso que vemos ahí fuera es lo que somos nosotros. Es decir, eso que creemos que está fuera, es lo que somos.

Es como en la película Matrix, cuando Neo recuerda la frase de “no hay cuchara”.

Efectivamente, no hay nada ahí fuera porque todo es una creación mental.  En realidad, no hay algo separado, no hay una “cuchara”, ya que somos la cuchara, los edificios, los coches, los árboles, las personas, las situaciones, los conflictos, la fealdad y la belleza. Lo somos Todo,  y en nuestra cabeza le damos la forma…

… ¡pero esa forma sólo reside en nuestro cerebro, no fuera!

No, las cosas no son tal y como las vemos, de forma tridimensional, correspondiente a las conexiones de las partículas de luz que genera el ADN de nuestras células. Eso que vemos ahí fuera no son construcciones tridimensionales reales, eso es lo que interpreta nuestro ADN, nuestras células, nuestro cuerpo, nuestros sentidos.

La consciencia humana da forma a la Energía de fuera, así que las cosas de fuera no están ahí cuando nosotros miramos, sino que cuando miramos, las cosas aparecen ahí. Nuestra vibración, la vibración que proviene de nuestros patrones mentales, hace vibrar a la Energía en una frecuencia, y esa frecuencia crea la forma de las cosas.

¡Nuestro cerebro da forma a las cosas… porque las cosas no tienen forma!

Ése es el paradigma de mi teorema, ya que la única cosa que no tiene forma es la Nada y de ahí, de un espacio sin forma, del Punto Cero, es de donde provenimos todos (del polvo vienes, y al polvo volverás).

Por esto,  el trabajo que estoy desarrollando con mis estudios sobre meditación van en esa línea: desactivar los patrones mentales que generan las formas habituales que proyectamos frente a nosotros. Desactivar los patrones que nos encasillan en la versión del Yo que creemos ser. Si el cerebro crea formas sobre una energía sin forma, ¿por qué no acceder al panel de control que activa esos miedos, y desactivar todos los interruptores?

Una vez desactivados esos patrones, tan solo nos quedaría reafirmarnos gracias a la realidad del presente, gracias a una realidad absoluta y completa, gracias a un sentimiento de Unidad, de conexión con el Todo. La meditación busca eso, la conexión que nos reporte, aunque sólo sea por un segundo, la magnífica experiencia de sentir que lo somos Todo, que somos la Energía, que estamos unidos a Todo y a todos, y no vivimos en un espacio tridimensional con objetos tridimensionales, ya que todo eso procede de las formas a las que estamos habituados, las que están impresas en nuestro ADN.

Cientos de reputados y valientes científicos como Jill se aventuran a introducirnos en una nueva visión de la Vida. Una visión alejada del separatismo y de la individualidad. Una visión donde el mundo está inextricablemente conectado siendo nosotros su motor de existencia.

¡Nosotros somos todo eso que nos sucede, tanto bueno como malo! Ni siquiera aquello que nos parece dañino y agresivo es algo separado de nosotros, ¡es la energía que nos envuelve y nos pertenece!

En las páginas de ‪‎Conéctate a la Felicidad, conoceréis todo esto y algo aún más inquietante: el porqué de nuestro destino. Pero vamos paso a paso, entendiendo estos conceptos… ya habrá tiempo de reflexionar sobre ese porqué y cómo trabajar con él a través de la meditación.

Os dejo con Jill y su experiencia: en sus palabras encontraréis el porqué de mis reflexiones sobre neurociencia, energía y vibración, y por qué todo lo que vemos no es mas que una ilusión generada por el cerebro. Su experiencia es uno de los detonantes que nos abren las puertas de un nuevo futuro.

Amor y Luz  🙏

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