Dignidad: mantenla siempre en tu vida

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“Nadie se nos montará encima,
si no doblamos la espalda.”
Martin Luther King

Si te han dejado, te darás cuenta de que tu relación se había deteriorado a la par que tu actitud hacia tu pareja.

Te habías convertido en alguien que no querías ser.

Bien, siempre tendemos a pensar que si hacemos cosas que desagradan a nuestra pareja hará que nos deje irremisiblemente. Pues bien, primera buena noticia, una persona no deja a su pareja que hace lo que quiere. Y cuando hablo de hacer lo que quiere me refiero a practicar sus hobbies o mantener otras parcelas de su vida sin tener que pensar en si ella o él estarán de acuerdo o no.

Salir de fiesta si es oportuno. Mantener la forma de vestir o de peinarse aunque a ella o a él no le guste (obviamente, siempre que sea una forma higiénica y correcta de peinarse… a lo que me refiero es a no cambiar nunca el estilo).

Los ejemplos son ilimitados. Y el objetivo es siempre el mismo: que la otra persona no controle ni cambie ningún aspecto de tu vida. La razón es que nada más la otra persona consiga controlarte al cien por cien, evidenciando su debilidad y necesidad de control, dejarás de ser una persona atractiva a sus ojos. Pasarás a ser una persona sumisa que ha cambiado su personalidad por ella o por él… Como un perro que babea y mueve la cola cuando ve a su dueño llegar a casa.

Recuerda que tu autoestima, tu personalidad íntegra debe ser siempre independiente de una mujer o de un hombre. El comenzar a cambiar por otra persona no te va a beneficiar a ti ni a la relación, contrariamente a lo que se suele pensar. De hecho, ¿de qué persona se enamoró ella o él? ¿De la que vestía de un modo antes de conocerse, o como ha querido que lo haga después?

Así pues, mantén siempre la dignidad. Si empieza a manifestarse algún tipo de problemas como los que encontrarás en esta categoría, ya sean los clásicos escarceos de fin de semana en los que tu pareja siempre está ocupada, el dejar de hablar de alguien del que antes hablaba a menudo, el no estar disponible al teléfono en horas a las que antes si estaba, si esto ocurre lo mejor que puedes hacer es actuar con dignidad.

Debes quererte.

Por eso, debes comunicar lo que ocurre aún a riesgo de que se estropee la relación. Actuar con aplomo. ¿No te coge el teléfono después de un par de llamadas? ¿Entonces para qué insistir de nuevo con 5, 10 o 20 llamadas? ¡Ya sabe que llamaste! ¡Es estúpido insistir!

Del mismo modo, presentarse en la facultad o el trabajo por sorpresa, regalarle algo para que demuestre el cariño que empieza a faltar o cualquier tipo de acción forzada por provocarle atracción y que se salga de lo que realmente te gustaría hacer, está de más. Porque, lo que deseas es tener tranquilidad y que tu pareja esté pendiente de ti, ¿cierto?

Recuerda: todo lo que hagas en los momentos en los que tu pareja está distante es igual que decir: mi personalidad no tiene el suficiente tirón, no tiene el suficiente gancho para que tú estés pendiente de mí. Por eso te compro cosas caras y te llevo a cenar a sitios de lujo. Para ocultar lo que soy. Para ocultar mis carencias. Para ocultar mis debilidades.

Cualquier persona acaba rechazando eso, porque nadie quiere sentirse mal. Cesa en ese comportamiento cuanto antes.

La falta de dignidad provoca, asimismo, que tu pareja no te valore y te respete como debe. ¿Por qué? Porque si no te valoras tú, tu pareja tampoco lo hará. Es decir, imagina que vas al baño público de un pub nocturno. Abres la puerta y lo ves con todo el suelo ennegrecido y mojado. Hay un grifo abierto, parte de un espejo roto… Los dos urinarios están hasta arriba de escupitajos y orina. Y en el fondo, chicles, que es lo que ha provocado que se taponen. Abres la puerta del baño, mojándote la mano con el pomo (a saber de qué). Y, por supuesto, no hay papel higiénico.

Tiene un rastro de algo innombrable por encima de la taza que ha hecho que se atranque.

En este momento ves que el bajo de tus pantalones está totalmente mojado por ese agua negra y sucia que hay por todo el suelo.

Te dispones a hacer pis… ¿Para qué atinar en la taza? No merece la pena. Al hacerlo salpicará aún más. Así que lo que haces es mear desde, lejos para no salpicarte y, obviamente, todo cae fuera.

Al final, sales de allí con bastante disgusto.

Bien, ahora pongamos que entras al baño de un pub. Al entrar, todo tiene espejos, suelo gris de pizarra limpio y seco. Lavabos impolutos, nada más entrar se ha encendido todo sin que tú pulses un botón. Cada wáter tiene su papel higiénico, con la punta cuidadosamente doblada. Y la taza huele bien. En ese escenario, tú te pones a mear con sumo cuidado, incluso es posible que se te escape alguna gota y tú mismo la limpies.

Menuda diferencia, ¿eh?

Bien, pues esto es lo que ocurre cuando una persona no se quiere a sí misma, cuando está tan sucia como ese baño que te he retratado. Cuando alguien se siente y se concibe así, conecta con personas que no tienen respeto por ella. ¿Para qué van a tenerlo? Si una persona no se valora, nadie lo hará.

Sin embargo, si tú te quieres, si tú no te “ensucias”, si no permites que nadie te ensucie, nadie lo va a hacer. El problema es que si vibras en una frecuencia de “no me quiero”, ¿qué esperas obtener? Pues básicamente energía que Resuena contigo con esa frecuencia, es decir, personas que resuenan en tu misma longitud de onda, y que no van a tener ningún respeto por ti si no lo tienes tú. Tal y como tú te quieres, así te querrán.

Y, por eso, se encargarán de ensuciar aún más el baño, de ensuciar aún más tu vida.

Cuidado con esto: no se trata de que esas personas sean malas por haberlo hecho: fuiste tú quien vibrabas en esa onda y atrajiste a tu vida a personas que van a demostrarte lo que llevas dentro; te enseñarán a cuidarte, a respetarte, a no permitir nada contra tu persona.

Permítete, por tanto, ser Feliz. No tengas miedo a lo que esté por llegar, enfréntate a lo que te duele: si tienes que hablar con tu pareja para decirle lo que no quieres, y eso conlleva a la ruptura, ¡mejor!

Practica la NO-CONFORMIDAD

Sobre todo, quiérete. No permitas que nadie haga contigo cosas que tú no querrías para ti mismo. Di no a todo eso que no quieres en tu vida y, así, vibrarás en una frecuencia en la que Resonarás con personas que respetarán lo que eres.

Ten dignidad, cuídate como persona, y atraerás personas que deseen cuidarte tanto como te cuidas a ti.

3 pensamientos en “Dignidad: mantenla siempre en tu vida”

  1. Buenas,
    He tenido que dejar a la persona que quiero porque sus actos no coinciden con sus palabras, aunque me consta que me quiere. Tiene mucho miedo de dar el paso de la separación por sus hijos a los que adora pero su casa es un infierno y he presenciado peleas y gritos de su mujer que lo maltrata psicológicamente.
    Ya hace un mes que lo dejé y no he vuelto a saber nada de él, me encuentro muy triste y a veces pienso que debería llamarlo, fui bastante dura con él. Qué debo hacer? esperar a que reaccione o mejor, olvidarlo?

    1. Hola Valvanera, echa un vistazo a la lectura de los tanteos. En cualquier caso, quizás quieras trabajar conmigo en un encuentro personal. Te dejo el enlace 🙂

  2. He entrado a esta página desde hace semanas y poco a poco, he encontrado respuestas que buscaba desde hace años. Y aunque aún tengo dudas, poco a poco voy llegando adonde deseo llegar.Te lo agradezco infinitamente, por favor no dejes de escribir. Un abrazo. 😀

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