De todo lo que te molesta, TÚ eres responsable

“La libertad supone responsabilidad.
Por eso, la mayor parte de las personas
teme tanto a la libertad.”

George Bernard Shaw

¿Verdad que es desagradable cuando la gente habla y tú quieres ver la televisión? ¿O cuando te encuentras en el ascensor con esa persona a la que no quieres ver? Aún peor es cuando tienes que ir a comprar y te encuentras a la gente de siempre a la que tienes que saludar, y encima ponerles buena cara para que no se sientan mal.

En casa es mejor estar sin nadie alrededor, porque para escuchar conversaciones banales, mejor te quedas solo. Pones la televisión y sólo ves debates estúpidos, discusiones sobre política, bloques de anuncios de quince minutos, programas de deporte que repiten escenas donde tu equipo ha sido goleado por su eterno rival…

Todo te aburre.
Te aburre y te harta.

Abres tu Facebook y no ves más que poses estúpidas, de gente estúpida mostrando músculos y escotes. Tu timeline está lleno de fotos de gente comiendo en caros restaurantes, gente fuera de tu país hablando de lo bien que están fuera, y fotos de ese colega con el que llevas tanto tiempo sin hablar y que no para de hablar del grandísimo viaje que está haciendo por Estados Unidos.

¿Para qué le tienes añadido como amigo, si apenas hablas con él? Es todo tan falso…

Tu vida es así, es una cosa tras otra. Te aburre lo que comes, te cansa vestirte siempre con la misma ropa, sueñas con el día en el que dejes de ver a tus vecinos y en el que le pase algo malo a tu jefe, para no volver a verle. Todo te harta, parece que aquí todo el mundo va a lo suyo, viviendo vidas estúpidas, sonriendo de forma estúpida, cegados estúpidamente por una sociedad corrupta plagada de hábitos y costumbres que todos siguen como si no tuvieran otra cosa más importante que hacer.

Todos son tan estúpidos, tan molestos y van tan a lo suyo, que sólo tienes ganas de insultarlos, de humillarlos, de hacerles ver lo débiles que son. ¡No se merecen otra cosa, no se merecen tu aprecio! Tú estás por encima de ellos, de sus estúpidas vidas consumistas, de sus vicios y sus debilidades.

El problema, sin embargo, es que en ningún momento te has parado a pensar qué es lo que (te) está ocurriendo. En ningún momento has pensado de forma introspectiva, haciendo una profunda reflexión de por qué la vida que te rodea es tan desagradable y aburrida. Jamás te has parado a pensar por qué te rodean todas esas circunstancias.

Te voy a decir quién tiene el problema: .

Yo aprendí a ver la Vida de otra forma… después de vivir tal y como acabo de relatarte. Harto de todo. Viví tal y como tú, si has conectado con estas palabras. Viviendo en una sociedad consumista, educado para satisfacer necesidades a golpe de bolsillo.

Seguramente habrás visto a esos niños que, cuando no tienen lo que quieren, lloran e insultan a todo el que se ponga a tiro hasta que consiguen lo que quieren. Niños que, a medida que van creciendo y por no haber sido educados en su autoconocimiento, ignoran por qué se sienten mal. Ignoran cuál es la fuente de su insatisfacción, la fuente de su tristeza, de su malestar, de su irritabilidad.

La razón es que cuando nos sentimos inestables por dentro, todo lo de ahí fuera acaba siendo el origen de nuestro dolor y nuestro mal humor. Cuando sentimos inestabilidad emocional y no hemos sido educados en la introspección, en conocer nuestro mundo interior, buscamos las razones que nos llevan a sentirnos mal.

Pero, ¿te das cuenta de que nada de lo de ahí fuera puede justificar una inestabilidad emocional? La inestabilidad emocional proviene de necesidades no satisfechas, de expectativas no cumplidas. ¿Cómo va a tener la culpa tu ordenador, que ha vuelto a colgarse por tercera vez mientras terminabas un trabajo, como para querer golpearlo y tirarlo contra la pared? Nada de aquello a lo que golpees, nada de aquello a lo que insultes, nada de aquello a lo que pongas mala cara tiene la culpa de tu inestabilidad emocional, de tu desazón, de todas esas expectativas que te has creado en la cabeza y que únicamente responden a que no has aceptado la pérdida.

Ésa es la clave a la que quiero conducirte, porque es la clave de tu progreso personal y espiritual.

Si no has conseguido llegar a ese punto en el que sabes quedarte contigo a solas, porque esa persona con la que has quedado ya tenía plan, porque ese amigo no estaba para ti, porque ese dinero no llegó a tiempo, porque el color de la pared no ha quedado como querías, si no consigues aceptar la pérdida de todas esas cosas que no son más que expectivas tuyas que no se cumplen, si no has aceptado que las cosas no son más que cosas, y nada de eso va a estabilizar tus emociones… nada de lo que hagas va a darte paz. Quizás suceda, sí, pero será de forma transitoria, efímera, volátil.

Mañana todo volverá a estar igual… y tendrás que seguir buscando nuevos alicientes. Sitios nuevos para salir, comidas nuevas para preparar, ropa más moderna que vestir.

Cuando te sientes así, desalentado, triste, sin futuro, perdido, sin nada a lo que agarrarte porque la gente no satisface lo que quieres y el dinero no te llega para tus caprichos, cuando tus padres parecen el objetivo número uno a batir, cuando deseas la muerte de personas a las que en realidad quieres, cuando todo es tan desagradable…. detente un instante y haz un ejercicio de responsabilidad. Deja de culpar a los demás, deja de proyectar tus culpas sobre ellos, deja de cargar contra los demás lo que sólo está en ti.

Porque tus emociones son tuyas, nadie tiene la culpa o, mejor dicho, nadie puede responsabilizarse de lo que eres, de lo que piensas ni mucho menos de lo que sufres.

Cuando las personas no hemos sido educadas en el Amor, cuando nadie nos abrió el interior para conocernos y ser felices con lo que somos, cuando sólo conocemos la satisfacción de nuestra estabilidad emocional a través de la comida, la diversión, la ropa nueva o el sexo, ponemos de manifiesto carencias, vacíos, verdaderos agujeros negros emocionales, pozos sin fondo que están en nuestro interir y que jamás se llenan con nada material, porque lo material es efímero e insustancial; como decía Buda, la ilusión que tenemos frente a nuestros ojos, el mundo fenoménico en el que existimos no es satisfactorio.

Todo fluye, todo se pierde, todo se desvanece, y sólo queda el Yo. Sólo queda tu Centro, tu alma, tu Expresión, y si ese Centro no Resuena con el presente, si tus patrones mentales siguen anclados a expectativas que sólo tú has creado, el resultado más inmediato será una buena dosis de ansiedad. Ansiedad porque tus expectativas no se cumplen, porque esto no llega, eso no sabe como debería, ni aquello luce de la forma en la que creías.

¡Todo lo que te molesta es un problema tuyo, no de los demás! El problema de vivir, de chocar con las personas, de que te parezcan desagradables o malas es un problema de tu juicio interior, de tu enemigo interior, de expectativas que deberías satisfacer tú o, por el contrario, renunciar a ellas… nunca responsabilizar a otros de lo que tú necesitas.

Tus expectativas son tuyas, así que cuando no se cumplen la ansiedad también debería ser tuya no de los demás. Los problemas que te acarrea el no cumplir tus expectativas es problema tuyo, no de los demás. Tus creaciones mentales, tus patrones mentales, son tuyos… no de los demás.

No culpes a nadie de los problemas que tú mismo has creado para tu vida.

Las culpas para nadie, la responsabilidad para uno mismo.

Por eso, deja de culpar y responsabilízate de tu propia vida. Conócete y aprende a estar solo. Para conseguirlo, acepta la pérdida. Acepta que eso no va a estar contigo, que puede que no consigas eso que persigues, que es posible que eso que tanto anhelas jamás entre en tu vida. Acepta que hay hechos incontrovertibles, y que la superación personal no tiene nada que ver con la consecución de hitos para tu existencia. Es decir, asume que por muchas cosas que quieras para tu vida, ninguna de ellas va a contentarte, Jamás.

Seguro que ya lo has experimentado, ¿qué tal si cambias? A fin de cuentas, tu crecimiento personal no tiene nada que ver con esos logros materiales, con esos nombramientos, esos aumentos de sueldo, esa moto último modelo.

Todo eso no hará más que permanezcas insatisfecho, tanto tiempo como vivas si sigues comportándote de la misma forma.

Por eso, nuevamente, acepta. La aceptación es la herramienta mental del siglo XXI, la herramienta que te abre las puertas al encuentro de la completitud de tu Ser. Acepta que existe en ti una parte oscura, una parte negativa, una parte que jamás podrás tapar con absolutamente nada físico. Acepta que hay patrones mentales en tu cerebro que te hacen vibrar en frecuencias bajas, tan bajas que te sumen en un estado depresivo y doloroso.

Acepta la pérdida. Dalo por perdido. Dalo por inalcanzable. Deja de desearlo. No desees. No persigas eso que crees que va a hacerte más Feliz. No esperes que la gente, que tus padres, familiares, amigos y colegas del trabajo se comporten de otra forma a la que se comportan, porque ese miedo subconsciente originado por tu falta de autoconocimiento, esos patrones mentales subconscientes de miedo a no conseguir lo que deseas del mundo en el que vives están creando una energía mental inconsciente que te llevan por el camino que, precisamente, odias y rechazas.

Tu miedo te está conectando a eso de lo que te apartas, a eso que tanto criticas, a eso que te produce dolor, angustia y ansiedad.

Si sigues pensando que los demás tienen la culpa de tus problemas, es momento de cambiar. De darte cuenta de que no hay causas y efectos descontrolados, que te hacen daño, sino que tú causas el efecto y, por tanto, tú eres quien debe responsabilizarse de todo lo que te sucede.

Te propongo este ejercicio para los próximos días: fíjate en todo eso que te molesta o que te irrita. Lee y comprende tu interior (eso es hacer introspección), date cuenta cómo te comportas con las personas o qué reacción tienes cuando algo no te gusta.

Si haces una introspección válida y poderosa, acabarás por darte cuenta de que todo eso que te molesta se debe a una expectativa que tú tenías sobre esa cosa, y suponías que eso debería darte a ti algo que, al no conseguirlo, te ha creado malestar. Pero todo eso que anhelas es una petición tuya que no tiene por qué ser satisfecha por otras personas, situaciones y cosas.

Tú eres el principio y fin de todo, y en ti se encuentra el decir no a esos deseos y necesidades que te hacen chocar con todo lo que te rodea.

Fuerza 🙏

8 pensamientos en “De todo lo que te molesta, TÚ eres responsable”

  1. Dices, “nunca responsabilizar a otros de lo que te pasa”. NADA en la vida se da por un solo factor, sino por una combinación de VARIOS factores. Qué hipócrita y manipulador eso de que “todos somos culpables, pero nadie es responsable”. ¿Qué pasa con esos “padres” que destruyen las vidas de sus hijos? ¿Qué pasa con la gente que hace el mal porque sí, y a conciencia? ¿Seguirás con la cantaleta de “no echarle la culpa a los demás” para captar clientela ingenua?

    1. Todos somos responsables, nadie es culpable. Es posible que haya padres que destrozan la vida de sus hijos, pero se debe a que los suyos se la destrozaron a ellos. Es posible que haya personas que hagan daño a conciencia, pero es porque son inconscientes.

      Es tu caso, por ejemplo: dices, muy inconscientemente, que “es necesario culpar a los demás” y que yo hago esto “para captar clientela ingenua”. Es decir, me estás intentando convencer de que es necesario culpar a otros de los problemas propios y, en segundo lugar, me tildas de ser una especie de embaucador que capta a ingenuos para sacarles el dinero… ¿Por qué atacas a otras personas así? ¿No te das cuenta de que el daño te lo haces tú?

      Mi trabajo es guiar tu experiencia, y cuando atacas a otros, por ejemplo a mí, sólo te haces daño a ti mismo, y todo porque no asumes tus propias responsabilidades.

      Nadie tiene la culpa de lo que nos ha tocado vivir, Laodiceo, pero somos responsables, cada uno de nosotros, de mejorar nuestras condiciones sin cargar en el hombro de los demás las tareas de superación personal que hemos venido a experimentar. Cada uno tiene los obstáculos que necesita para aprender y evolucionar, Laodiceo, y el mundo no es tu sparring para liberar el dolor que llevas en tu interior.

      Mucha Resonancia 🙂

  2. Yo creo que laodiceo tiene razón, quizá no sería tan dura para decirlo, pero me parece honestamente que este artículo es como una invitación indirecta a dejar de lado los valores personales, que todo nos tiene que dar lo mismo, que cuestionar lo que pasa alrededor es malo, que el único malo de la película es uno y “los demás están bien”. Es obvio que en la vida no todo va a ser color de rosa, pero estar en contra de algo que no nos gusta es inevitable, además creo que sí hay gente que hace el mal por puro gusto y no necesariamente por “inconciencia”, si así fuera entonces no tendríamos concepto de lo bueno y lo malo, o caeríamos en un relativismo absurdo (valores morales a la carta). Pienso que, así como instas a los lectores a examinarse, también debieras replantearte el propósito de tu artículo.

    1. Lisa, todo lo que se proyecta ahí fuera, por ley física, es una vibración de un campo cuántico causado por la fluctuación de tu mente.
      Es decir, es tu mente la que está creando personas, situaciones y cosas, tanto lo que aceptas y a lo cual te aferras, como de lo que huyes y no toleras.

      Gracias por tu Resonancia

  3. Carlos,

    Soy Laodiceo. Te pido una disculpa por mi actitud conflictiva y las incomodidades que causé en mi comentario anterior.

    No suelo contar mis problemas a quienes no conozco, pero quiero que sepas, simplemente, que soy cesante ilustrado. Es más, fui estafado hace 8 años por una carrera universitaria que, al menos en mi país, no ofrece igualdad de acceso laboral digno y estable. Mis ex “compañeros” (gente de mierda que jamás me ayudó con nada cuando sabían de mi situación) hallaron ocupación sólo por tener lo que en Chile llamamos “pitutos” (redes de contacto informales y corruptas), sin poseer ningún mérito académico ni valórico, sino por pertenecer a estratos altos o por ser “hijo de papi o mami” profesionales y forrados en pasta. Si te pudiera mostrar mi currículo académico, mis buenas calificaciones y supieras todo lo que sacrifiqué (tiempo y hobbies) por nada, me entenderías mejor.

    Mis “padres” me obligaron a estudiar por la fuerza cuando niño, pero eso en realidad no pesó tanto, porque de todas formas siento que la vida me engañó, y si ellos no hubiesen intervenido así en mi desarrollo, seguramente yo habría elegido otro camino más satisfactorio. Me considero pacífico, no me meto con nadie y en general soy respetuoso (excepto cuando me salgo de mis casillas, como ya viste), y aún así sufrí bullying escolar y me han humillado muchas veces en trabajos miserables por motivos totalmente arbitrarios.

    Si estoy en contra de las ideas expuestas en tu artículo, es porque viví en carne propia la maldad premeditada y sistemática del mercado educacional (además de sufrir intento de asalto recientemente). A mí me valen gorro las ideas de física mental cuántica, cuática, siútica o como se llamen; yo seguí mi vocación humanista, fui honesto y no me aproveché de nadie para sacar mi título o para buscar trabajo. Quizá tus conceptos sirvan para algunas personas, pero no a todas. A la gente no le interesa mi dolor, nadie me está ayudando (ni siquiera las instancias judiciales para interponer querellas) para encontrar ocupación en otra cosa y tengo que conformarme casi siempre con trabajos de mierda, denigrantes y mal pagados, además de convivir con gente bruta que jamás ha leído un maldito libro en su vida, y que tienen como único “tema” de conversación el sexo, el alcohol y el fútbol.

    En un comienzo debí haber criticado más tus ideas, no tu persona. Sin embargo, la fraseología “nueva era” y su sarta de imbecilidades mercachifles, para mí, no sirven en absoluto, como tampoco sirven para mí ni la política, ni la religión adoradora de imágenes muertas. Si no fuera por el budismo y la teosofía, me habría suicidado hace rato. Y, si alguien me hubiera enseñado a tiempo que “saber venderse” es más respetable que tratar de ser honesto y correcto en el mundo laboral, a lo mejor no estaría mordiendo el polvo como ahora.

    Por todo esto, Carlos, te advierto que tengas mucho cuidado si no quieres herir sensibilidades con eso de que “el único responsable de tu vida eres tú y nadie más”. Ten mucho cuidado, y no te lo digo como amenaza o en tono agresivo, sino porque habemos quienes sí fuimos dañados adrede por un sistema satánico, y las incomprensiones o “burlas piadosas” hacia nosotros no se perdonan fácilmente. Ni siquiera es necesario que publiques este mensaje en tu blog, y tampoco te pido ayuda para nada: mi única intención es que entiendas que, en base a la dura realidad que muchos vivimos, no es posible generalizar la existencia con axiomas metafísicos que son más asequibles para personas con mucho dinero y ocio, paladines de un clasismo encubierto e inaceptable que bien merecería más palabrotas para describirlo.

    Gracias.

    1. Laodiceo, comprendo lo que dices. Sólo puedo decirte, nuevamente, lo mismo: el mundo es un reflejo de tu actividad mental.
      Todo lo que sucede, parte de ti.

      Sé que es duro asumir que somos los responsables de nuestras vidas, pensar que no hay otros culpables. Lo sé porque yo mismo tuve que asumirlo, y me llevó años.

      Si esta máxima, la del mundo como reflejo de tus afirmaciones y negaciones, puede ayudarte, perfecto.
      Si no, eres libre de seguir el camino que creas más conveniente.

      Gracias una vez más, mucha Resonancia.

  4. Yo tengo odio fastidio a las personas vivo ya 6 años con la familia de mi esposo pero todos me caen gordos los detesto los veo tan igpocritas tan falsos saludan de la boca para afuera los odio a todos no se como hacer pero quiero largarme de aquí xq es un infierno aquí viven todo el mundo y los primos de mi espsoso pelean mucho con mi hijo y eso me inrrita y no hacen nada ellos.

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