Concéntrate para CREAR tu realidad

“Para reducir lo infinito a lo finito,
lo inasequible a lo humanamente real,
no hay más que un camino:
la concentración.”
Théophile Gautier

 

La mente es un resultado de la Energía. Lo que pensamos no es un acto principal, sino secundario, es un daño colateral, un resultado de la Energía fluctuante al cual hemos llamado consciencia. Y esa  consciencia surge a partir de la comunicación de los biofotones que generan los nucléotidos del ADN.

Esos chips biológicos, esas moléculas vibrantes que hay dentro de cada una de nuestras células crean una información relativa a lo que somos, a lo que experimentamos, a lo que existe.

Todo en la Vida, por tanto, todo lo que vemos ahí fuera, surge en nuestra consciencia. Surge en nosotros mismos y lo proyectamos ahí fuera, para hacer vibrar la Energía y recibir, de nuevo, la misma vibración que siga haciendo vibrar nuestras células.

Esa vibración, la que se produce en el núcleo de cada una de las células de nuestro cuerpo, procede de una Señal que se produce ajena a nuestra consciencia. Es decir, lo que vibra es nuestro destino, lo que está escrito, lo que está predeterminado y que debemos experimentar en este cuerpo, en este espacio y tiempo, en este plano de consciencia al que llamamos Planeta Tierra o Gaia.

Seguramente has pensado que no existe el destino, que lo eliges tú; que el libre albedrío es nuestro verdadero poder como seres elevados. Sin embargo, la capacidad de Elección que poseemos no es más que una consciencia elevada, superior a la animal, capaz de poner de acuerdo todas nuestras funciones motoras y lógicas. Es decir, creemos que podemos decidir porque tenemos la capacidad de coordinar nuestro cuerpo, nuestro movimiento, tomar decisiones… pero eso no significa que nuestra energía se halle desvinculada de un propósito superior, de un Plan divino, y que vivamos ajenos a todo lo que existe.

A lo que se refiere el libre albedrío no es a que tengamos la capacidad para Elegir nuestro camino, íntimamente vinculado al destino de la Energía a la que estamos conectados a través de la vibración de nuestro ADN. Si has leído Conéctate a la Felicidad o has podido ver la conferencia que lleva el mismo nombre (si no lo has hecho, te recomiendo pulsar en el enlace), sabrás que se realizaron varios experimentos para demostrar que el ADN conecta a todos los seres humanos como si se tratara de un Internet biológico.

A través de nuestro ADN, de la vibración de sus moléculas, hacemos vibrar el Vacío, el campo unificado, el campo cuántico que une a toda la Creación, por lo que nuestras decisiones, pensamientos (que no dejan de ser configuraciones de la Energía) por muy conscientes que nos parezcan no están sino ligadas al propósito global, al movimiento de todos los seres, astros, entidades y energías de todos los planos de consciencia existentes.

El átomo y el sistema solar, la misma estructura, la misma entidad

Podría decirse que somos como esos caballos que giran alrededor de un tiovivo, conectados a un Centro, girando en torno a él. Giramos alrededor de un punto de fuerza, tal y como giran todos los electrones de todos los átomos, igual que todos los planetas de cada estrella, e igual que todas las estrellas de cada galaxia.

El Centro de la Vida, infinitamente fractalizado y alrededor del cual giramos… ese Centro, el Punto Cero, es el eje que nos une. A todos.

Esto significa que nuestra existencia está predeterminada o, como decía Albert Einstein, plenamente convencido de que la Vida no es más que un reloj perfectamente engranado: “Dios no juega a los dados“. Es decir, estamos sometidos a una fuerza intrínseca que no permite la aleatoriedad ni el caos.

No hay libre albedrío ni entropía, no hay causas imprecisas. Sólo existen efectos cuyo origen son causas concretas, que se convierten en efectos que generarán, a su vez, causas.

Hijos que tendrán hijos que serán padres y, a su vez, tendrán hijos.

Si tú cambias, la Vida cambia

Todo, por tanto, tiene un significado concreto, una necesidad precisa desde el pasado y hacia el futuro. Toda la Vida se mantiene en equilibrio, todo lo que sube baja, todo lo que se va, vuelve. Pero no acertamos a entender esto y creemos que estamos exentos de un Plan Superior, simplemente porque contemplamos el mundo desde nuestra limitación sensorial, desde nuestra limitación humana constreñida a un plano espacio-temporal limitado.

Al ser incapaces de trazar las causas y sus efectos, de saber por qué ocurre cada una de las cosas que ocurren, de las personas que viven y mueren, de las situaciones que generan placer y dolor, permanecemos anclados a nuestras creencias.

Seguimos creyendo que la Vida es lo que nuestros patrones mentales dicen, cuando tan sólo representan, Y nos conectan, a una vibración concreta de la Vida.

Todo lo que observamos en este mundo, la dualidad que está en permanente equilibrio en torno a un Cero Absoluto, en torno a la Nada, toda esa Energía que conformamos y nos conforma, el Universo que nos rodea, es una energía creada por la energía mental, por nuestra huída del Vacío, del agujero negro que reside en nuestra alma.

Sin embargo, si has reflexionado sobre lo que estoy comentando y has entendido el trasfondo, seguramente te ocurra como a mí… ¿Así que todo lo que hacemos está predeterminado? ¿Incluso nuestros actos conscientes son, en un nivel superior, actos totalmente conducidos por energías superiores? La afirmación que te asaltará será algo así como: ¡qué desalentador pensar que no podemos hacer por nuestra Felicidad, porque el Camino ya está creado!

Sn embargo, actos conscientes como leer y entender este artículo nos permiten trascender a nuestro anclaje, al camino previamente delimitado. Ilustremos la explicación: tras el espectacular rescate de Morfeo, en Matrix, interpretado por Laurence Fishburne, éste le dice a Neo que “no es lo mismo conocer el camino que andar el camino”.

Neo quería ir en contra de su destino porque el Oráculo le había dicho “no era el Elegido”. Sin embargo, Morfeo hace hincapié en que el Oráculo le había dicho “exactamente lo que debía escuchar”. Debía escuchar que “no era el Elegido” porque eso despertaría en Neo la valentía para salvar a Morfeo y erigirse como el líder espiritual que se profetizaba.

No importa entonces lo que creamos, no importa lo que nuestro cuerpo perciba. No importa nada de lo que escuchemos o que consideremos inamovible. No importan nuestros dogmas, nuestras creencias pasadas, nuestros esquemas aparentemente imperturbables. Lo que importa es lo que la Energía es. Por eso, no importa cuál sea nuestro camino, lo que importa es cómo lo andamos.

Ahí es donde entra en juego la Atención Consciente, fruto del conocimiento interior, el que surge al crear actos meditativos, actos de observación de la materia.

Cuando andamos el camino, cuando experimentamos lo que surge, cuando observamos la materia, cuando prestamos atención a lo pequeño, a los detalles, nuestro lóbulo prefrontal, la corteza que envuelve al cerebro, crea señales estables en el cerebro que armoniza la vibración de todas esas partes del cerebro que están en disonancia. Como decía Bruce Lee, “nuestra concentración es la raíz de todas nuestras capacidades”. Nuestra mente, entonces, se vuelve Transcendente: trascendemos al espacio y al tiempo, se disuelve el ego.

Somos algo más que un cuerpo.
Vivimos la consciencia plena.
La atención consciente.

Cuando nuestra atención recaba en un hecho concreto, en una persona concreta, en una situación o una cosa precisa, nuestra Energía fluye hacia esa otra energía que contemplamos. Nuestra energía vibra con eso a lo que atendemos.

Nuestro acto meditativo se convierte, como decía Jacobe Benigno Bossuet, en “el ojo del alma”. Todo nuestro poder, nuestra energía acaba vibrando en la misma frecuencia que aquello en lo que nos concentramos. Nos conectamos y atraemos aquello a lo que prestamos atención. No importa lo pequeñas que sean las cosas en las que nos fijemos, porque acabaremos atrapados por el plano en el que vibran. Nos sumergiremos en su existencia, en sus causalidades, en sus efectos, en sus designios.

La atención consciente nos conecta a la Felicidad

Bill  Brown, director de los Detractores de Cámaras de Vigilancia, es experto en localizar cámaras, algunas no más grandes que un puño. Ha conseguido localizar, por sus propios medios, más de 6.000 de las 15.000 existentes en Manhattan. Y en un vecindario de Boston, donde sus ciudadanos fueron incapaces de localizar ni una sola cámara, Bill llegó a encontrar más de cien.

Lo que se suele decir ante estos casos es que “su mente está entrenada” o que tiene “ojo de lince”. En realidad, lo que ocurre es que gente como Bill ha desarrollado una armonía en su corteza prefrontal cerebral, una capacidad para hacer que su cerebro vibre en una cierta frecuencia, la correspondiente a los patrones que poseen las cámaras de videovigilancia, y esa vibración le conecta, indefectiblemente, con aquellos patrones. Con aquellas formas, con aquellos propósitos, con cada una de las cámaras.

Quizás estemos atados a ciertas costumbres, ciertos patrones, ciertas formas y propósitos, quizás nuestra existencia nos ha llevado por caminos que no deseábamos, porque corresponden a ideas fijas, ideas automáticas de las que no somos conscientes, como el miedo al despido laboral o una ruptura emocional. Sin embargo, todos esos miedos eran caminos necesarios. Eran caminos que equilibraban nuestra vibración con respecto a los seres que nos rodean, vibraciones resultado de la expansión de nuestra consciencia, de la elevación de nuestro Ser.

Es posible que conozcamos el camino, pero lo importante es andar el camino. Y no es lo mismo vivir con miedo, que no son más que juicios preestablecidos, a vivir sin temor a que lo que tiene que ser, será, opongamos resistencia o no. Es como la frase que tanto repetía el capitán interpretado por Jared Harris: “Puedes encabritarte como un caballo salvaje, decir palabrotas, maldecir al destino, pero a la hora de la verdad, tienes que resignarte”.

Por ello, como sabemos que la Vida nos llevará por el camino por el que vibran nuestro ADN, dependiente de lo que la Humanidad desea que Expresemos, tan sólo nos queda ser conscientes de este proceso y comprender que la Vida no nos vapulea sino que nos hace crecer. Cuando empezamos a ser conscientes de que lo que existe en la Vida se debe a nuestro diseño, creado en otros planos por energías superiores, y lo que vivimos es necesario vivirlo, nos adaptamos y aceptamos lo que llega, y trascendemos al sufrimiento.

Nuestra consciencia, despertar, abrir los ojos, elevar la consciencia, es la forma de andar el camino a pesar de su predeterminación.

Podemos elegir ser Felices. Ése es el paso para serlo de verdad.

Tienes miedo a quedarte contigo a solas

Sólo cuando seamos plenamente conscientes de que la realidad parte de nuestra aceptación del presente, de que lo que ocurre es inevitable, de que hemos atraído los patrones con los que vibramos, de que somos responsables de las experiencias que elegimos vivir, sólo cuando entendemos que la energía vibra dependiendo de cómo vibremos (patrones mentales creados por la resonancia de nuestro ADN), comprenderemos que hemos sido los diseñadores de nuestra realidad, y podemos serlo de nuestra Felicidad.

Podremos encontrar esos indicadores en las Señales del mundo, esos acontecimientos que responden a nuestra vibración, a lo que necesitamos ver y escuchar para proseguir el camino.

Por eso, acabemos con la reacción a los miedos. El miedo puede existir, pero no su reacción. Reflexionemos sobre la verdadera esencia de la Vida, que se puede resumir en el equilibrio absoluto, la existencia perfecta, el propósito adecuado, las Nobles Verdades de las que hablaba Buda, si no entendemos que todo lo que sucede es, en esencia, perfecto, y que ha sido justo en cada una de sus casuísticas no acabaremos de ser conscientes de nuestra divinidad, de nuestra existencia elevada; seguiremos, entonces, prestando atención al dolor del ego sin hacerlo a la causa mayor que nos rige.

Nos resultará imposible prestar una atención plena a lo que en realidad deseamos de la Vida, sea localizar cámaras de vigilancia, abrir una exposición de arte, grabar nuestro primer single o cualquiera de las otras Señales que la Vida nos ofrece para escribir nuestro destino.

La conclusión en la que deberías enfocar tu mente es: ¿en qué realidad quieres concentrarte? ¿Qué realidad quieres crear? Porque, recuerda: una vez eres consciente de que la energía ya está creada y de que el camino ya está trazado, y de que era necesario que sucediera todo lo que sucedió y sucederá para encontrar tu Felicidad…

… tan sólo queda aceptar y empezar a vivir tal y como deseas hacerlo. Creo que puede ayudarte mi serie para Expandir tu Consciencia.

Fuerza para el camino 🙏

21 pensamientos en “Concéntrate para CREAR tu realidad”

  1. Hace unos días terminé de leerme el Tao Te Ching.
    He leído “Encuentra tu expresión” y “Conéctate a la felicidad”,…ayer leí el artículo y se me siguen escapando muchas cosas.
    Curiosamente, anoche terminé de leer “Las Cuatro Nobles Verdades”… y me encajan más cosas al leer el artículo otra vez, pero se me siguen escapando otras.
    Solo puedo decir que lo entiendo un poco más (me conformo con eso por hoy), aunque no sé si sabría transmitirlo ni sé si debo intentarlo.
    Creo que estamos acostumbrados a leer, intentar entender todo, y que el mensaje sea exactamente igual para todos (empiezo el libro, termino el libro y saco conclusión ya, clara y concreta, 2+2=4).
    Solo se me ocurre en estas cosas el paralelismo que he oído a pintores de que su cuadro nunca está terminado, que si una mañana sienten que hay que retocarlo se retoca. Igual creo que debe ser nuestro conocimiento con todo ésto, a su ritmo y leyendo lo que nos vaya llegando.

    1. Así es, Alberto. El cuadro nunca acaba de terminarse por completo, porque la evolución personal tampoco termina.

      Sigamos conectados a la evolución de unos y otros para desarrollar la nuestra.

      Fuerza 🙂

  2. contigo no se me pasa al leer todo lo que me has puesto llegue a comprar una biblia de otro pais era de niños me trajo recuerdo que aprendi la biblia de acuerdo a la religion evangelica es con dibujos a veces de lo siento veo en las demas personas me llega a dar miedo porque se en lo que pueden terminar las cosas y cuando me hieren wen vez de decaer no se la fotañeza med a dios es tan grande que me hace salir a flote tambien se que si mori en alguna circunstancia que hace temer a la altura fue horrible me encantaria poder estar en vuestro pais para ver mas de cerca todo loq ue tu haces cuidate jannifer

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