coachTÍVATE · medita para sanarte

—Y empecé a volverme loca después de que me apareciera esa mancha.

—Y fuiste al médico…

—Sí, pero no sirvió de mucho. Me dijo que podía ser vitíligo, pero que había ver que su evolución.

—¿Y que ha pasado desde entonces?

—Pues que estoy obsesionada con esa mancha, no sé ni qué hacer. Creo que cuanto más me obsesiono, peor. Estoy yendo a profesionales, pero no me dan respuestas que me ayuden…

—¿Qué profesionales?

 —A una psicóloga. He estado trabajando en lo que me dijo, pero no hay manera.

—¿Qué te dijo?

—Que pensara en algo positivo cuando llegara un pensamiento negativo. Que pensara en otra cosa cuando tuviera miedo de que esa mancha creciera…

—O sea, te dijo que taparas tu miedo.

—Eso parece…

—Eso es polarizar. Y no sirve de mucho cuando no has aceptado el pensamiento negativo. Está muy bien cambiar el disco cuando llega lo que nos duele, pero antes debemos aceptar sus consecuencias. Lo importante de todo esto es qué está pasando dentro de ti que no quieres ver.

—Creo que no te entiendo…

A ver, el vitíligo es un trastorno de la piel. La piel es una barrera, y enfermamos de la piel cuando las emociones que sentimos nos impiden comunicarnos correctamente con el entorno, cuando no podemos traspasar esa barrera. En el caso del vitíligo, la piel intenta abrirse para absorber más Luz, abrirse al mundo, ser más visible para el cariño de tus padres o incluso ser transparente al juicio de los demás. Algo de tu educación te ha hecho pensar negativamente de ti, y eso es lo que estás intentando mejorar.

—¿Mejorar algo de mí?

Sí. Hay algo en ti que Resuena, de forma inconsciente, por tu educación, pero no quieres escuchar. Algo que no quieres que suceda, pero que desconoces.

—¿Desconozco algo?

Por ejemplo esto, ¿no? El que una mancha de la piel pudiera hacerte daño. ¿O sabías que esto podría ocurrirte?

—Era lo último que me imaginaba…

A eso me refiero, a que eras inconsciente de esto… ¿A qué le tienes miedo en la Vida?

Enfréntate al miedo para hacerte grande

—Pues… no sé… a perder a mi madre, por ejemplo. Me da mucho miedo pensar en eso. En que se suba a un avión y le pase algo…

Perfecto, pues eso es un miedo consciente. Sabes que puede ocurrir pero, como ves, no ocurre, o no te ha pillado por sorpresa porque lo has hecho consciente. El problema que tienes viene porque tienes miedo a encontrarte con lo que tú eres. Por miedo a que puedes perder algo pero no sabes que puedes perderlo.

—Me he perdido…

Sí, quiero decir que hay cosas en la Vida que no sabemos que nos pueden pasar, que ignoramos por completo que pueden ocurrirnos, y esa inconsciencia es precisamente el resultado de lo que ignoramos. ¿A que nunca se te hubiera ocurrido que podrías tener vitíligo?

—Sí, es algo que nunca he pensado…

Has rechazado tu propia salud, tu integridad, porque el Programa inconsciente que llevabas grabado te llevaba a dañarte como lo hizo quien te educó. Por eso debes iluminar esa parte oscura de ti, para sacar a flote Programas que pueden hacerte daño pero desconoces que puedan hacerlo.

—Es decir, darme cuenta de que tengo miedo de cosas de las que ahora no soy consciente y que pueden darme miedo?

Que puede darte miedo verte con eso que temes sufrir; para empezar, incluso en el caso de que perdieras, no sé, parte de tu físico al cambiarte la piel, debes saber que jamás perderás nada. Los conceptos de lo que eres es parte nuestra. Lo que te da miedo es perder personas, situaciones y cosas que te hagan tener miedo al miedo. En pocas palabras, lo que temes es lo que ignoras. Es subconsciente.

—O sea, que tengo miedo de lo que desconozco.

De lo que eres inconsciente. No sabes que rechazas tu integridad, porque te enseñaron, inconscientemente, a rechazarla. Así que afloran en ti esos estados de rechazo que se traducen en nerviosismo y preocupación.

—Es que me da mucho miedo… he llegado a tener ataques de ansiedad…

Claro. Pero el miedo está ahí para caminar de la mano con él, no para ignorarlo.

El miedo es tu pareja de baile


El miedo es lo que te ayuda a evitar caer en el pensamiento inconsciente, el que sigue haciendo funcionar a la mente en un discurso inconsciente. El miedo es el que te abre los ojos a una realidad que hay en tu interior y desconoces. El miedo funciona como un activador de todas las alarmas, enciende tu capacidad para defenderte. Debes concebir al miedo como un bloqueo, como una escayola, que funciona para mantener inmóvil a todas esas partes que antes te llevaban a dolerte.

Esas partes que te mueven inconscientemente y te hacen sufrir son bloqueadas por el miedo. Y te sientes paralizada. Con la escayola dejas de sentir dolor, sí, pero muchas veces te olvidas de quitar la escayola, hacer consciente el miedo, y sigues con el bloqueo, sin saber cómo actuar cuando llega el dolor. Con ganas de gritar y dolerte, comida por la inmovilización de tu Ser, absolutamente Reprimido.

—Se trata entonces de quitar los miedos.

No, no se trata de quitarlos. No puedes quitarte los miedos. Se trata de aceptarlos. Todos crecimos con la idea de que había un hombre del saco que te raptaba si no te dormías pronto. Era lo que nos decían nuestros padres para obligarnos a dormir.

Algunos temíamos más o menos esa historia, pero con el paso de los años el hombre del saco no ha desaparecido: hemos transformado el concepto. Hemos aceptado su figura. A día de hoy, el hombre del saco sigue existiendo en esencia tal y como antes, pero nuestra forma de verlo es diferente.

Eres más fuerte que tus miedos

—O sea, se trata de darnos cuenta de que no hay tal daño…

Es que nunca lo hay, ni siquiera en las cosas que más tememos. Nada te va a dañar, por mucho que le temas. Quien te daña eres tú. Por eso hay que bailar con los miedos, dejarse llevar.

—Pero, ¿y si es la crema que utilizo es la que ha causado el problema? Me dijeron que llevaba un componente que blanqueaba la piel…

Vale, ¿y qué si ha sido la crema? No debes centrarte en eso, en evitar el dolor, porque si no conoces tu parte Yin es imposible crear el Yang. Lo importante no es combatir el miedo, no es culpar fuera, sino aceptar lo que puede ocurrir y descubrirte, a ti, viviendo con el concepto al que tienes miedo totalmente cambiado.

»Lo sano es vivir en un futuro junto al hombre del saco, junto a ese cambio en tu piel sin que nada haya ocurrido para dejar de ser feliz. Se trata de aceptar que puedes no ser quien crees ahora ser….

—¿Y qué hago para aceptar esa parte de mí que puede cambiar?

—Meditar. Meditar para encontrarte. Para iluminar esas partes que aún están oscuras en tu psique, a las que tienes miedo. Es lo que yo llamo Disonancias. Programas que, cuando los conoces, entiendes que eran el camino que debías recorrer. Partes que descubres de forma inconsciente, pero que te corresponden…

Ya, pero es que cuando lo he intentado me siento peor… Es como si me diera más ansiedad ponerme a meditar…

Lógico. Mira Ajahn Sumedho, que decía sentirse peor persona después de meditar. Cuando empezamos a meditar nos encontramos la Oscuridad que somos, nos encontramos con esa parte que no aceptamos de nosotros. Una parte dolorosa que somos y que no ha sido aprobada por los demás. Las partes verdaderas pero inconscientes que pugnan por salir.
»Así, nos encontramos con el Vacío; y el Vacío da miedo, porque nos desliga de lo que siempre pensamos que fuimos…

¿De verdad me puedo dar miedo? ¿Puedo sentirme peor persona? ¿No se supone que se medita para conseguir la calma?

Eso es otro concepto erróneo. La Meditación crea, por un lado, calma mental, y por otro sabiduría. No se trata sólo de relajarse sino de conocerse. Conocerse para aceptarse y aceptarse para no generar tensión emocional que afecte a tu cuerpo. Eliminar las Disonancias para transformarlo en Resonancias.

—¿Y conocerse puede ser malo?

Malo en un primer momento. Bueno para después. Mira, hay un proverbio chino que dice que “ahondar en la mente es como perforar un pozo: al principio el agua sale turbia pero después se clarifica”. A medida que ahondas en tu subconsciente te encuentras con esas partes que no quieres ver de ti, el Vacío, sobre el cual debes construir.

La fluctuación en el Vacío es lo que genera la dualidad


A medida que confíes en la Meditación, en asentar lo que eres sin que otros lo ratifiquen, dejarás de tener ansiedad.

—El psiquiatra me recetó unos ansiolíticos que he estado tomando tres días… pero es que no quiero caer en tomar pastillas y todo ese rollo…

—Me alegra que no quieras caer, porque se puede convertir en la trampa que haga más y más grande tu miedo inconsciente. Las pastillas pueden hacer que sigas sintiendo ese miedo pero no te duela. Que todas esas vibraciones en bajas frecuencias, las que corresponden a lo que eres pero no quieres ser, el autoconcepto negativo que está en tu interior haciendo de las suyas siga en marcha.

Ese discurso inconsciente de lo que crees ser, de cómo te educaron, seguirá vibrando, pero los ansiolíticos frenarán su acción en el cuerpo. No notarás que está sucediendo. Además de perjudicarte físicamente, de dañar a tu cuerpo, te hará Resonar con personas que te muestren la frecuencia de rechazo hacia ti a la que te debes enfrentar.

—Seguiré llevando la misma vida que hasta ahora porque tapo el cambio…

Eso es. Obstaculizas tu crecimiento por miedo, y seguirás recreando la misma realidad en tu cuerpo y en tu mente.

—Entonces, si aparecen los miedos, ¿cómo los controlo sin tomar pastillas? No quiero que se me vaya de madre todo esto…

El miedo es una incoherencia cerebral

Meditando. Es la única forma. Por lo general, sentimos miedo ante la Vida. A ti te genera ataques de ansiedad. Otros reaccionan de otra forma, llevando una vida estresante, por ejemplo, para evitar enfrentarse a él.

»Esos miedos representan una realidad de ti que no estás aceptando al verla proyectada en el presente. Y como siempre has huido, proyectando la realidad de tu mente en vigilia, en frecuencia beta, una frecuencia elevada, donde hay mucho ruido, tu mente acaba comportándose como un potro desbocado.

Frecuencias cerebrales


»Digamos que hay cosas de ti que hablan en segundo plano y tú ni te enteras. Deberías conocer eso que hablas de ti desde la relajación y el silencio, no desde el ruido. Es imposible escucharte en el ruido. Por eso, al meditar puedes bajar a frecuencia alfa, donde hay silencio y puedes ver cómo eres sin que el ruido te desboque. Para aceptar lo que sientes desde la calma. Ahí encontrarás tu autoconcepto sintiéndose bien con lo que ahora sucede.

—¿Y eso me ayudará a sentirme bien?

Sí, porque ahora te rechazas, rechazas el ahora intentando taparlo, y te sientes mal… Cuando piensas en pasado o futuro, huyendo de lo que piensas de ti y que debería estar en conexión con lo que vives, generas frecuencias diferentes al presente. Piensas en lo que ocurrió, lo que te gustó, aquellos bonitos momentos, lo que ocurrirá en el futuro, lo que ocurrirá si no sucede, etcétera, etcétera. Entonces ciertas partes del cuerpo se resienten porque están vibrando en una línea que no existe en el presente. Por ejemplo, cuando piensas en la muerte de un ser querido, pero estás en el salón de casa tomándome un café: creas una discordancia entre lo que percibes y lo que sientes. Esas Disonancias, esos rechazos del ahora te llevan a poner tu mente en modo imaginación, y cuando hay mucho miedo esa imaginación se vuelve contra ti, afectando a tu salud.

»Lo errático de la señal que sientes, entonces, aumenta; se tambalea tu mundo y comienza el ataque de ansiedad. Muchos lo tapan haciendo cosas. Tú también. Sin embargo, si vas al silencio, ¿qué sucede?

—Que no se escucha nada…

Pero, ¿qué sientes?

—Ansiedad. Miedo.

Te incomoda meditar porque te escuchas…

—Sí…

No somos el ruido de fuera sino el silencio de dentro

Claro… hablas de ti. Al meditar habla tu interior, y si haces bien el ejercicio y te fuerzas a no crear discordancias centrándote en el presente, te duele. No puedes evadirte y te duele…

—Así que tengo que meditar para calmar la frecuencia mental y aceptar lo que venga…

Sí. Al aceptar lo que salga a medida que salga, dejarás de crear señales erráticas que dañan a tu cuerpo. Para conocer todo desde un punto de vista de aceptación del ahora, que es un punto de vista de aceptación de tu Yo, en armonía contigo.

Se trata de que medites para conocerte, de que medites para iluminarte por dentro para entender lo que eres sin necesidad de lo que hasta ahora has sido y a lo que tanto te agarras. Esa señal más estable es la que va a sanar tu cuerpo. Si quieres puedes trabajar con mi método de Meditación Punto Cero®.

»Sólo descubriendo a tu verdadero Ser ganarás salud.

Puedes seguir los comentarios a este coachTÍVATE en facebook

Un pensamiento en “coachTÍVATE · medita para sanarte”

Tu comentario, aquí. Consultas, sólo en Encuentros.