coachTÍVATE · la Represión Consciente

—Tengo una duda con esto que planteas sobre la aceptación.

—¿El qué?

—A ver, si lo he entendido. Dices que la Vida nos pone delante de las cosas que rechazamos.

—Sí…

—Vale, por refrescar la memoria, ¿esto a qué se debe?

—A ver… de pequeños somos educados en el miedo. No hagas esto, no hagas aquello, por aquí no puedes cruzar… Se nos ha educado en un sistema de valores sobre la Vida que nos hace Reprimir ciertos aspectos. Ciertos rincones. Caminamos por la media naranja de la Vida, la que deseamos, pero no la que es.
La Vida es un Todo, no sólo la parte que, por ser humanos, nos gusta y nos es agradable.
El caso es que como nos Reprimieron el estar junto a esa parte de la Vida nos hemos vuelto desconfiados y distantes. Nos hemos alejado de esa parte, ese Yin de nuestro Yang. ¿Qué hace eso? Que dependamos, al máximo, de nuestra parte habitual. Es decir, nos acogemos a nuestra dependencia emocional positiva, creando nuestra dependencia emocional negativa.

—¿No son todas las dependencias negativas?

—No. Las negativas son aquellas que creamos de las cosas que rechazamos. Las cosas no pueden existir sin su contrario, así que si rechazas algo que no te gusta, si lo has Reprimido, es evidente que tu energía mental junto a la de todos sigue vibrando en esa frecuencia, en la de pensamientos de rechazo.

—¿Seguimos vibrando?

—Sí. Nuestra energía mental está creada con pensamientos. Los pensamientos activan redes neuronales, patrones mentales, que son los que están generando una frecuencia u otra. Por supuesto, el que tú no seas consciente de lo que no quieres en tu vida, no significa que eso de lo que huyes no esté ahí, delante de tu cara. Las Represiones, que se convierten en pensamientos subconscientes, en programas mentales, nos dirigen. Vivimos una vida automática, como robots. Así que vamos buscando siempre las cosas seguras, lo que se ha llamado zona de confort. Lo tranquilo, lo seguro, lo previsible, y todo eso nos hace vibrar, de forma consciente en lo que queremos e inconscientemente en lo que no queremos. Nuestros pensamientos conectan con la realidad en la que vibra nuestra energía, porque ambas energías Resuenan y conectan.

—Así que si rechazo a un ladrón, ¿es posible que venga y me robe?

—Si piensas que es mala persona, diferente a ti, en lugar de compadecerte de su ignorancia y su miedo… Claro, eso es lo que pasará. Eso es lo que me pasó a mí cuando me atracaron siendo un chaval. Es algo de lo que hablo en Conéctate a la Felicidad.

—Porque lo rechazabas.

—Así es.

—O sea, que diste con esa gente porque no sabías que podías dar con esa gente.

—Efectivamente. Conecté con lo que Reprimía pero no era consciente. A ver si me explico: de pequeño se me inoculó un miedo. Ten miedo a los yonquis, ten miedo a los atracadores. Y sin mucha más información, consciencia ni experiencias de qué era todo ese mundo, sencillamente, lo Reprimí. Conectaba con el hecho del atraco, no con el atracador. El perfil del atracador no lo conocía porque lo había Reprimido en mi subconsciente, había alejado de mí esa parte yin de la Vida. Sólo buscaba la yang, la agradable, mi dependencia emocional positiva, la que me alejaba de la negativa… así que ignoraba que la Vida puede manifestar su dolor en cualquier parte.

—¿Ignorabas lo que era un atracador?

—Lo que ignoraba es que podía ser cualquier persona. Ignoraba que esos que vivían en mi entorno y que parecían normales podían actuar de esa forma. Había creado en mí una distorsión de la realidad, concebía a esas personas como monstruos no humanos y, ciertamente, no es así.

—Eran tan humano como todos.

—Difícil de ver… pero así es… Creía que sabía huir del dolor de la Vida por elegir esto o aquello, y ese desconocimiento de la totalidad de la Vida me hizo Resonar con la persona que manifestaría esa Expresión, la del atraco, pero que yo no ni me había parado a pensar que podría ocurrir.

—Entonces debemos aprender que el dolor está en cualquier parte…

—En cualquiera. Y si creemos que estamos a salvo en algún sitio, eso será lo que traiga el dolor.

—¿La Vida trae el dolor?

—La Energía resuena y conecta. Lo hace para sanar, para equilibrarse. Por esto, el que algo condena, ese algo le condena. Las partes que no se entienden, están obligadas a entenderse.

—Bien, así que si yo vibro en el rechazo, si no acepto a alguien, entonces eso va a venir a mi vida.

—Así es.

—Vale, pero yo te llevo leyendo un tiempo, y tengo una duda. A ver, te pongo un ejemplo: tengo un par de compañeras de piso que no aguanto, no acepto su comportamiento. Últimamente hasta ellas se están dando cuenta de su actitud, pero he pasado las de Caín hasta que dejaron de molestar con sus gritos y su música, y sus quejas… Yo no las aceptaba así que conecté con ellas, ¿es así?

—Sí.

—Pero es que ahora las sigo rechazando. Las cosas han cambiado, pero yo no quiero algo así otra vez en mi vida. ¿Las tengo que aceptar?

—Aceptar no significa «contigo pan y cebolla». No tienes que estar junto a la persona con la que Disuenas.

—Ya, pero según tú si yo tengo que aceptar a alguien, a esas chicas o, por ejemplo un jefe ególatra que me trate como a  una mierda, si tengo que aceptarles tengo que comprenderles.

—Sí. Entender y comprender que eres como ellos, pero comprender que depender de esas energías es lo que te está haciendo daño. Permanecer a su lado.

—Vale, he conectado con esa gente, con ese jefe, porque he sido inconsciente de que esa parte de la Vida estaba ahí, la de los jefes sociópatas que castigan a sus empleados.

—Eso es… Te negabas, te menospreciabas, socavabas tu autoestima y diste con tu reflejo. Con personas de las que depender, porque tú no te sentías suficiente, y permitiste que la dependencia anulara tu vida frente a esas personas.

—¿Yo me he menospreciado?

—Sí… No conscientemente, desde luego, pero lo has hecho y has obtenido el reflejo de personas que, desde luego, no son como tú en acto, pero tú podrías ser ellas. De hecho, lo eres. Ellas te desprecian porque tú lo haces contigo. Y cuanto más condenes su actitud, más ceguera tienes con este tema. Menos te conoces… y, ya sabes, cuando lo condenas, te condena.

Aquello que condenes te acabará condenando

—Vale, está bien, acepto que yo pueda ser así, pero el que yo entienda que esta persona es como yo, porque me desprecio, pero no voy a estar a su lado soportando sus desprecios.

—Esa es la clave. No depender de lo que nos dieron los demás.

—Pero, ¿qué me dieron?

—La aprobación de lo que eres. Cuando creemos que somos fuertes, poderosos, atractivos, inteligentes, y todo eso procede de la valoración de los demás, sentimos rechazos a esa pérdida. Sentimos rechazo a quienes pueden dejarnos sin todo eso porque ellos fueron los que nos lo dieron.

—No lo entiendo. Si somos algo no podemos perderlo.

—No… no te confundas. Eso lo eres porque los demás te dijeron que lo eras, no porque tú lo pensaras. Así es la necesidad de aprobación, ponemos en manos de los demás nuestro autoconcepto, lo que somos, si debemos ser Felices o no. Así que si hemos conseguido nuestra Felicidad gracias al aplauso de otros, tememos que entre esos otros haya personas que puedan hacernos daño, tememos que la Vida esconda a gente que nos quite lo que otros nos dieron. Tememos que esa parte negativa nos quite la positiva. Sin embargo, nos pueden quitar lo que tenemos porque nos lo dieron ellos. Por ejemplo, la estabilidad emocional, la estabilidad económica, la estabilidad social…

—Nos sentimos bien porque ellos nos lo dieron. Y sin ellos estamos perdidos.

—Eso es… sin esa gente somos poco o nada. Cuando actuamos en la Vida nos encontramos a un público que viene de la calle. Y ese público tiene a todo tipo de personas, reflejos todas de tu vibración mental. Gordos, altos, flacos, bajos, tontos, listos, agradables y desagradables, y siempre cada uno responde a tu prisma. Para lo que unos es agradable, para otros no lo es, así que tus rechazos no son objetivos sino subjetivos. Son etiquetas tuyas que no corresponden a la Energía. Las personas, las situaciones y las cosas son, sin etiquetas.

—Pero… si no quiero tener un público, ¿no puedo evitarlos de ninguna forma?

—No… El público, la Vida, la calle, tiene toda la diversidad. Y se trata de aceptar el aplauso y la crítica, porque aceptarlos a todos es aceptar todos tus aspectos. El placer y el dolor. Los rechazos son subjetivos tienen que ver con lo que somos, no con lo que es. Si queremos arreglar eso que sufrimos tenemos que arreglar algo de nosotros, no algo de ahí fuera.

—Vale, todo esto quiere decir que Reprimimos a esas personas, a ese dolor porque no lo conocemos. No sabemos que existe dentro de nosotros y, entonces, no lo vemos fuera, ¿es así?

—Sí…

—Pero, ¿y si ya lo conocemos? ¿Y si ya sabemos cómo son esas personas? ¿Tenemos que Amar a esas personas que nos hacen daño una vez las conocemos?

—Ése es el camino que nos espera a todos. Sin excepción: Amar a los demás, en toda su extensión, sean como sean. Pero hasta que eso llegue hay que generar mucho valor interior, hay que dotarse de mucha autoestima, creer mucho en uno mismo sin necesidad de que lo crea otro. Mientras pongamos nuestra valía en manos de los demás, seguiremos conectando con esos rechazos para aprender a aceptarlos y transcenderlos.

—Pero, ¿y si sigue en mi vida? ¡La tengo que rechazar para limpiar mi vida de lo que no quiero!

—Siempre hay un comienzo de tu nueva vida. Que decidas apartarte de ciertas personas habla de que estás cambiando tu vibración, tus pensamientos.

Practica la NO-CONFORMIDAD

Cuando dejamos atrás a personas que no nos Aman, prefiriendo el Amor que sentimos por nosotros mismos, nos lleva a resonar con personas que se Aman y, por tanto, nos Aman.

—O sea, que si me Amo ya no perderé mi tiempo ni mi salud con ese tipo de personas, las que quieren hacerme daño.

—Es que esa gente te hace daño porque tú te lo haces. Si tú no quieres, ¿cómo esperas que te quieran? Si tú decides estar junto a quien te desprecia, ¿qué esperas que llegue a tu vida? Si crees que tu valía profesional es escasa o nula, ¿quién crees que vendrá a recordártelo?

—Vale… yo me hago daño y esas personas me lo demuestran. Y cuando ya lo he vivido ¿habré aprendido a no encontrármelas de nuevo?

—Serás lo suficientemente consciente gracias a tu experiencia como para haber abierto los ojos, resolver tu inconsciencia, poner Luz en tu vida y saber cómo son esas personas antes de toparte con ellas. ¿A que no volverías a estar junto a una persona como tu primera pareja, que te dejó el primer mes, y lo hizo una y otra vez? ¿A que ya no toleras esa actitud de desprecio? ¿Pero a que si viene alguien igual, tardas unos días en despachar la relación? Pues eso es la consciencia, ver venir al toro. La Vida te pone delante de personas que pensabas que eran muy diferentes a ti, que vivían en otro planeta, alejadas de tu entorno… pero que están ahí, entre la muchedumbre. Y conectas con ellas en tanto en cuanto más rechaces a todas las personas.

—Vale, pues yo ahora digo basta… pero eso es rechazo.

—¡Consciente! ¡Es un rechazo consciente!, no inconsciente. Ya sabes por dónde entra y por dónde sale el tren de la bruja, ya sabes cómo es esa pareja insegura que te deja cada mes, ya sabes cómo es ese jefe explotador que te hace la vida imposible. Y, lo mejor de todo, es que sabes que se comportan así por pura inconsciencia, por el maltrato que tú tienes contigo. Su maldad es inconsciente, no tiene ni idea de que hacen daño, Resonando con el daño inconsciente que tú te haces.

—Darnos cuenta de cómo somos y despertar.

—Eso es. La Vida nos trae a esa gente para saber qué es lo que no queremos.

Nos atraen para enseñarnos lo que rechazamos

—Así que si yo entiendo y comprendo que una persona que me hace daño lo hace por inconsciencia, significa que ya soy un poco más consciente que ella.

—Y es la clave. Tener esa consciencia que te hace ver a los demás como personas inconscientes.

—… aceptar sus problemas.

—… porque aceptas los tuyos, porque te reflejas en el otro.

—… aceptar es más consciencia.

—… sí, y más energía. Cuanto más consciente eres, más patrones mentales vibran en la misma frecuencia y más estables son tus Señales al estar conectado con el presente, aceptando las cosas que vienen y se van.

—Así que, si estoy más estable con la Vida, si no me enfado ni me disgusto por las cosas que van y vienen, significa que estoy bien conmigo mismo.

—Significa que estás a salvo en tu islote, que eres un náufrago emocional. Que estás en tu Centro

—Y estando en nuestro Centro prescindimos de las personas que intentan darnos cosas que luego nos pueden quitar, estamos solos pero más felices porque no dependemos de fuentes externas.

—Yo no podría Expresarlo mejor.

—Así que si yo ahora rechazo cosas, son cosas con las que no voy a conectar.

—Dejarás de conectar con ellas, poco a poco. Así funciona la Represión Consciente. Una Represión, un rechazo, que parte de la experiencia y el dolor, no del miedo. Que te enseña a comprender a las personas que hacen daño, no a rechazarlas porque consideras que son, por naturaleza, malas, pero que están manifestando lo mala persona que tú eres contigo.

—Gracias por hacérmelo ver…

—Ya lo sabías… Estaba en ti. Sólo tenías que atreverte a abrir los ojos.

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9 pensamientos en “coachTÍVATE · la Represión Consciente”

  1. A veces no he querido abrir los ojos y despertar a la realidad por miedo a mi misma, y por creer que aún es posible rescatar una relación que construí de forma invertida, consciente de mi inconsciencia empiezo a aceptarme y aceptar a los demás, y entender los rechazos en mi. Gracias Carlos por tu luz y tu apoyo.

  2. Gracias!!!! Unas horas antes de leer éste artículo pedí está aclaración al universo porque estaba muy confundida y algo angustiada, y llegó! estoy realmente impresionada por eso! 🙂

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