coachTÍVATE · equilibra tu energía

—Y así son todas mis relaciones con las mujeres. Y por eso ya no me siento motivado ni para echar un polvo.

—Ya…

—Dejo pasar oportunidades, porque pienso: ¿y mañana qué? ¿Quiero despertarme al lado de esta tía por la que no siento nada?

—Ya veo… Y supongo que te sientes cruel cuando te acuestas con una mujer y no quieres saber nada más de ella. Cuando te vas de su casa o la echas de la tuya.

—Sí, exactamente. Me ha pasado muchas veces. Además… el último año sólo he tenido gatillazos. Nunca había tenido problemas de erección, y ahora es traer una chica a casa y ya aparece el problema…

—Ya… ¿a qué crees que se debe?

—¡No sé! Me vine a Estados Unidos a superar la ruptura con mi ex, estoy sacándome un posgrado, estoy aprendiendo muchas cosas, voy al gimnasio, conozco a gente… Estoy creciendo, me siento fenomenal, no sé qué me pasa con las tías…

—¿Estás creciendo?

—Sí…

—¿En todos los sentidos?

—Sí… no sé, ¿a qué sentido te refieres?

—Pues en todos. Somos dualidades, estamos compuestos de nuestra parte racional y nuestra parte emocional. Veo que has crecido mucho en lo racional. ¿Puedes decir lo mismo de la emocional?

—¿Qué tiene el lado emocional?

—El lado emocional está dirigido por hemisferio derecho del cerebro; el lado racional, el analítico y concienzudo, por el hemisferio izquierdo. El hemisferio derecho representa el comportamiento femenino. Es un comportamiento que percibe la Energía de forma holística, percibe la Energía como un Todo conectado. Sin embargo, el hemisferio izquierdo estructura ese Todo, lo separa y le da forma. Digamos que percibimos las cosas y el hemisferio izquierdo es el que se encarga de procesar todas las formas, los esquemas, los hábitos, los caminos. Como si cuadrara las piezas del puzzle. Es decir, cuando el hemisferio derecho percibe el presente, el hemisferio izquierdo le da las formas necesarias para saber qué es bueno y qué es malo para nuestra vida…

—¿Y qué tiene que ver eso con mi lado emocional?

—Espera, continúo: cuando tienes un desequilibrio se debe a que los dos hemisferios, derecho e izquierdo, no se ponen de acuerdo porque rechazas el ahora. Sientes un rechazo del presente: lo que percibo no es lo que mis formas, mis hábitos, me dicen que es lo mejor. Así que lo abandono. ¿Sabes por qué se produce ese rechazo?

—No sé…

El miedo es una incoherencia cerebral

—Por el miedo. Abandonamos y rechazamos todo lo que nos da miedo. ¿Sabes cuál es la esencia del miedo?

—Ni idea…

—¿De verdad no te imaginas cuál es la causa de todos los miedos?

—No sé… ¿Miedo al dolor?…

—A la pérdida. Todos los miedos son a la pérdida. A la pérdida sentimental, a la pérdida física, a la pérdida de lo que somos… Ese miedo es lo que nos convierte en seres racionales, en seres que han dado más importancia al mundo de las formas, al mundo de los esquemas, hábitos y costumbres. ¿Por qué damos tanta importancia a ese mundo? Porque al explorar la Vida lo hacemos de forma animal, intentando ahorrar combustible; el cerebro es el órgano que gasta más combustible, necesita grandes cantidades de agua y glucosa para funcionar.
Sin embargo, el ego no está dispuesto a que toda la energía se pierda, así que cuando exploramos el mundo, nos agarramos a las cosas que pueden permanecer, porque perder lo que sentimos que nos da Energía es un destino poco deseado para el ego. Es decir, no queremos perder cosas porque estaríamos obligados a seguir explorando la Vida, a concentrarnos en el presente para obtener cosas nuevas.

—Así que buscamos cosas que no puedan perderse…

—Exacto. Buscamos la solidez, la imposible permanencia de las cosas. Buscamos cosas que no se gasten, que no se rompan, que no se pierdan para, así, no tener que explorar el mundo y crear nuevos patrones mentales.

Deja que la Vida fluya

Por este movido acabamos centrados en personas, situaciones y cosas que, por supuesto, siempre se pierden. Pero aprendemos pronto: las personas, los seres queridos, no se pueden reemplazar. Así que, ¿en qué nos centramos?

—En las cosas…

—Exacto. Nos centramos en las cosas, en todas esas cosas que se rompen y se desgastan, pero siempre podemos comprar otras nuevas.

—Y por eso vivimos en una sociedad consumista.

—Sí, por eso luchamos tanto por el dinero, porque creemos que es el que nos da la estabilidad, la Felicidad. Vivimos en una sociedad que nos obliga a permanecer produciendo, a resguardarnos de lo inexplorado y a confiar en las formas de siempre. Nos educan para llevar vidas parametrizadas y secuenciales. Vivimos con miedo a la pérdida, así que desarrollamos nuestro lado racional, el lado productivo, el lado que no vive el presente. Dejamos de explorar el mundo y nos ceñimos a las formas, a los horarios, a la certidumbre.

Las funciones del cerebro: el izquierdo procesa el ego, el derecho las emociones

—¿Yo he hecho eso? ¿Soy más racional que emocional?

—Sí… la educación que recibiste en casa consiguió eso, ceñirte a lo que puede perderse pero es fácil reemplazar.

—Pero mi educación en casa fue buena, nunca me castigaron demasiado. Me pagaron la Universidad, y los estudios de…

—No, no hablo de estudios. No hablo de tu educación académica. Hablo de tu educación emocional. Hay un gran desequilibrio en tu energía por tu educación emocional.

—¿Un desequilibrio?

—El desequilibrio entre tu lado racional y tu emocional. Justo lo que te está impidiendo relacionarte correctamente con las mujeres. Justo lo que hace que encuentres a lobos con piel de cordero, mujeres muy femeninas y sensibles que acaban siendo auténticos militares.

—Joder… es justo lo que me pasa… ¿Por qué?

—Por el desequilibrio de tu energía masculina y femenina. El desequilibrio entre el lado racional y emocional…

—¿Y de dónde viene ese desequilibrio?

—De tus padres.

—¿De mis padres?

—¿Cómo te llevas con tus padres? ¿Cómo te llevas con tu madre?

—Fatal… llevo un año sin hablar con ella. Se metió demasiado en mi relación de pareja, llegó a contratar a una vidente para echarme un mal de ojo y conseguir que yo me separase.

—Es una persona con miedo, tu madre. ¿Qué le pasó de joven? ¿A quién perdió?

—No sé…

—¿Hubo alguna muerte en su casa cuando ella era joven?

—Sí… A los 14 años; perdió a su madre. Y hace veinte años perdió a su padre.

—Y cada vez que sale el tema, ella llora.

—Sí…

—No lo tiene superado, al parecer. Y para no hablar del tema, supongo que ha ocupado su vida con tareas de todo tipo. Está todo el día ocupada para no escuchar lo que ella es…

—Sí, se pasa el día en la casa, obsesionada por la limpieza.

—Eso es propio de las personas con miedo. Personas agarradas a las formas, a lo racional, a lo que puede perderse pero es fácilmente sustituible… Tu madre, la que representa tu educación femenina, tu lado emocional, se alejó de las personas y se centró en las cosas. Así somos la gran mayoría en esta sociedad consumista, regida por el lado masculino. Nos creemos, como tu madre, que alimentar y cuidar a los demás para que no les pase nada es suficiente para educar. Pero no fue así y necesitaste a tu padre, que tampoco estaba allí.

—Es verdad… nunca me apoyó.

—Y estaba dominado por tu madre, igual que dominó a todo lo que le rodeaba por su miedo a la pérdida. Así que tu padre, su capacidad para crear, no estaba contigo.

—¿Su capacidad para crear?.

—La energía masculina es una energía de incisión, de creación, de cambio. Si tu padre estaba anulado por tu madre, su capacidad para crear cambios no se dio, tú no la adoptaste, no la integraste en ti, en tu actuación, así que perdiste la capacidad para generar cambios en tu propia vida.

Si tu relación falla, quiérete mas

—¿Y eso es lo que está haciendo que mis relaciones no funcionen?

—Absolutamente…

—¿Por qué? ¿Qué sentido tiene que yo esté desequilibrado para encontrarme con esas mujeres?

—Porque tienes una incoherencia cerebral y tus señales son erráticas. Tienes un desequilibrio entre lo que percibes de la Vida y lo que para ti es la Vida. Para ti todo es recibir sin crear, ¿con qué crees que vas a conectar?

—¿Con relaciones problemáticas?

—Con mujeres que hacen lo mismo que tú, que buscan recibir sin crear, niñas que buscan padres, que rechazan, precisamente, eso que tú eres.

—No lo he entendido…

—¿Qué busca una persona como tú que no se ha desarrollado emocionalmente? ¿Qué busca una persona que lleva instalado un software emocional defectuoso porque su padre no le transmitió la energía masculina?

—No sé… ¿qué busco?

—Buscas energía femenina, es decir, una madre. Buscas una madre. Te falta el aspecto emocional en tu vida. Así que lo que buscas son madres<. ¿Con quién crees que vas a dar si buscas madres?
—¿Con maduritas? Jaja…

—No… pero esa ha sido buena… No, no vas a dar con maduritas. Lo que vas a dar, más bien, es con inmaduritas… Vas a dar con mujeres que tienen justo lo contrario a ti.

Toda actitud Reprimida encontrará su actitud Expresada

Tu Expresión es la búsqueda de la Madre, porque tienes un enorme agujero en tu energía femenina, así que conectarás con la Represión de esa energía femenina que desea crecer y hacerse masculina. Para que me entiendas, vas a dar con una actitud femenina manifiesta que, poco más tarde, se convierte en una energía masculina desbordante.

—¿Doy con mujeres que van de una cosa cuando son otra?

—Exactamente. Ellas Expresan lo que tú Reprimes, y tú Expresas lo que ellas Reprimen. Tú no quieres padres, te sobran. Lo que quieres son madres. Y ellas no quieren a una madre que las cuide esperando obtener algo a cambio, sino un padre que las proteja. Pero tú te empeñarás en dar lo que necesitas. Por eso, seguramente, cuides mucho a las mujeres, te comportes como un siervo, un tío dócil y solícito que se encarga de agasajar a sus mujeres…

—Así es… ¿Es malo hacer eso?

—El problema es que lo haces para obtener algo a cambio. Esas mujeres tuvieron problemas, del tipo que sea, con la figura de su padre. Su energía masculina falló, tendieron a la femineidad excesiva, y eso es lo que te atrae. Te enamoras ciegamente de lo que no ves, te ciega esa Luz que necesitas, esa energía vibrante, femenina, que en ti es escasa y en ellas abundante. Te sientes atraído por la energía femenina de esas mujeres, pero esos culos y esas tetas que tanto te fascinan esconden una necesidad de crear energía masculina. Están incompletas…

—Yo también lo estoy, ¿no?

—Sí…

—Entonces, ¿no podría darles mi energía masculina y ellas darme su energía femenina?

—La Vida no funciona dando sin tener. ¿O quieres quedarte sin nada? Si todo lo que  eres, tu autoconcepto, tu autoestima, si todo está pasado por el rasero de tu energía masculina y la entregas… ¿qué esperas ser? Debemos dar lo que nos sobra, no esperar a darlo para obtenerlo a cambio. También ellas, ellas deben completar su lado masculino sin esperar a obtenerlo en sus relaciones. Así funciona todo.

Riega el Universo con tu Amor

—¿Y qué tengo que hacer para estar completo, para equilibrar mis energías?

—Completar tu lado femenino. Ser más emocional. Y para eso y antes de concretar qué te viene bien para este nuevo período de crecimiento, tienes que empezar arreglando las cosas con tu madre…

—No puedo… No puedo hablar con mi madre. Siempre tan víctima, siempre sufriendo, obsesionada con la casa, preocupada de gilipolleces… Y después de lo que me ha hecho… Sé por mi hermano que quiere pedirme perdón, pero no puedo hacerlo…

—Ya tienes una ventaja, tu madre quiere pedirte perdón. Pero eres tú quien debe hablar con ella para que te perdone. El perdón es la liberación de nuestra condena, porque todo lo que no aceptamos de los demás es lo que nos falta. Te está pasando con tu madre, no le perdonas el no haber sido educado correctamente en tus emociones, llevas un programa defectuoso que te hace vibrar de forma desequilibrada y das con mujeres con las que no conectas. Y lo peor es que, inconscientemente, la culpas a ella. Cargas contra tu madre, la culpas de que no te da lo que necesitas… Pero es que ya no te lo puede dar. ¿Cuántos años tiene?

—¿Mi madre? Sesenta…

—¿Sesenta? ¿Y esperas que cambie? Si quieres que las cosas cambien, tienes que cambiar tú. Tienes que dar tú el paso. Tienes que dar tú para obtener.

Queda con ella. Ten un diálogo maduro con ella, pon tus límites. Tienes que acercarte a tu madre, entenderla, comprenderla, pero hacer tu vida sin intentar cambiarla. Sólo la cambiarás cuando hagas tu vida y ella tome tu referencia.

—Ya…

—El paso lo tienes que dar tú. Una vez des el paso, las cosas cambiarán. Cualquier malestar, cualquier discusión, cualquier rechazo con el que vibres está creando un desequilibrio en tu energía, ya sea masculina o femenina. Y, a partir de ahí, surge todo lo demás. Conexiones, relaciones, situaciones que no deseas. ¿Cómo esperas llevarte bien con la energía femenina, si tu base femenina está fallando porque no eres capaz de crear como energía masculina? Haz tu vida y busca tu Felicidad, y esa capacidad de crear equilibrará tu energía.

—¿De verdad ése es el paso? ¿Aceptar y crear va a arreglar mi situación sentimental?

—No tengas ninguna duda.

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