Carta Cuántica III | disfrázate del otro y serás Él

Si estás siguiendo las Cartas Cuánticas, así como otros trabajos de Expansión de Consciencia de mi espacio, estarás conociendo tus procesos y retrocesos, estarás conociendo las energías que te han dirigido hacia el interior, y habrás aprendido a dinamizar esas fuerzas para crear poderosos cambios.

Yo llevo unos días trabajando en nuevas formas de Meditación, mi mejor medicina para desapegarme de las costumbres, de los hábitos, de mis viejos esquemas, y me gustaría compartir contigo otra forma de ver las cosas para los próximos días.

¿Sabes lo que encuentro al trabajar sobre mí? Un espacio donde ninguna forma es necesaria porque la Vida se explica a sí misma, tal cual es, a través de su código especial, el OM primordial.

Cuando en mis talleres de Meditación llegamos a ese estado alfa, ese estado de tranquilidad, buen rollo, silencio, ese estado de mismidad y bienestar que surge en el silencio, nuestro cerebro llega a su Punto Cero.

El cuerpo se duerme, la mente permanece despierta.
Entonces, se liberan los bloqueos.

La mente sigue siendo consciente de lo que ocurre, así que todos esos bloqueos empiezan a manifestarse, a sonar en tu interior, a evidenciar que existen, y gracias a ese autoconocimiento que no te ha permitido Expresarte con libertad, te lleva a la empatía, al reconocimiento en el otro de eso que surge en ti mismo.

Es lo que yo llamo un estado de conCENTRO®, el conocimiento vital, la primera y única Fuerza que las rige a todas desde la inexistencia.

Es difícil explicarlo con palabras. Es uno mismo quien debería hacerlo, sin duda.

El autoconocimiento incita al desapego a cualquier forma, porque al autoconocerte entiendes que todas las formas son una proyección de la necesidad que surge en el interior.

Todo lo que vemos es el reflejo que surge tras una llamada del Ser hacia su interior, para conocer la Luz.

No es casualidad que Dentro y Centro sólo se diferencian por una letra 🙂

En ese Vacío, la otra parte sólo es un reflejo. Descubrimos que la única Luz era la de nuestra consciencia, que éramos todo aquello en lo que nos enfocamos. Y descubrimos que el mundo se tiñe de nuestro pensamiento, de esa fuerza mental que brota como una espiral de la glándula pineal, el Punto Cero, concéntrico, que se activa cuando los dos hemisferios están en plena comunión.

Vibrando con la Energía de aquello que vemos semejante a nosotros, cuando los dos hemisferios dialogan, y tanto el que recuerda como el que percibe, están de acuerdo.

Nuestra concentración crea la realidad, nos reconocemos como el Ser del que brota la existencia, vemos que el otro no es más que uno mismo y, entonces, comprendemos que nuestra Fuente es la misma Fuente de la que todo surge.

Nos damos cuenta del disfraz.
Vemos un disfraz sobre todas las cosas.
El disfraz tras el que se esconde Él.

Tú eres Él. Llámalo Dios, Energía, Yaveh, Alá, Brahma.
Es lo que todos sentimos que somos.

Cuando te disfrazas del otro, y te pones en su piel, en sus zapatos, te sientes tal y como se siente Él siendo el otro.

Por eso, pregúntate: ¿cómo tengo que sentirme para ser como ese de ahí fuera? No te importe lo que hace, sólo pregúntate: ¿cómo tendría que sentirme para convertirme en Él?

Haz eso con cada persona que veas. Sentirás el poder que ordena, el poder primigenio desde el cual Fluye toda la experiencia, brotando y regresando a Él.

En todas las formas de energía posibles.

Si lo haces, si haces ese ejercicio con cada persona que veas, estarás haciendo un ejercicio divino. El ejercicio de Dios. El ejercicio de ser como todo aquello en lo que se refleja.

Te sentirás el Ser creador, el Centro Creador que habita en el Punto Cero.

Haz este ejercicio, por tanto: quítale las formas a todo para sentir en tu interior la espiral divina; prueba a reconocerte en todas y cada una de esas personas que Fluyen ante ti, reflejos de lo que tú eres, vibrando en infinitas formas diferentes.

Todas las formas, te darás cuenta, en algún momento, son Diossiendo todas esas formas .

El mundo será tu disfraz.

Compártelo: disfrázate del otro y te disfrazarás de Dios.
Es la forma en que Él desea unirse a ti
… 🙂
No hay mejor sensación que sentirte así de forma consciente.

Y recuerda: soy tu reflejo, tú eres el mío.
El mundo, también yo, se disfraza de lo que  deseas ser.
Si quieres que charlemos, estoy por aquí 😄🙏💜

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