Cambia tu mundo utilizando tus emociones

“Sólo cabe progresar cuando se piensa en grande, sólo es posible avanzar cuando se mira lejos.”
José Ortega y Gasset

 


¿Sabías que tus emociones son vibraciones capaces de afectar al campo cuántico en el que existimos, generando cambios de acuerdo a tus pensamientos

El campo cuántico que surge de la Nada es un campo electromagnético plano, adimensional. La vibración de ese campo genera asociaciones, y la complejidad y entropia de dichas asociaciones, tal y como ocurre entre las neuronas, provoca la aparición de la consciencia.

Una conexión que permite a la energía ser consciente de sí misma.

La interpretación que da la consciencia al campo electromagnético que conforma el Todo (el Universo formado por multiversos) depende de la vibración: si la vibración es baja, la interpretación será la de energía en frecuencias bajas como ocurre en el mundo vegetal. Si la vibración es alta se alcanzan otras percepciones dimensionales (espacio y tiempo) más complejas, como la humana, lo suficientemente poderosa como para interpretar la energía en niveles de entropía que le permitan experimentar otras formas de existencia inferiores en vibración, como la de la materia que creemos inerte o la citada vida vegetal.

Es decir: vibramos en una frecuencia concreta, en una longitud de onda, que nos permite captar el mundo tal y como lo percibimos. Somos capaces de ver, oler y tocar la energía, objetos, plantas o animales porque poseen vibraciones inferiores a la nuestra y entran dentro de nuestro rango de percepción.

Sin embargo, a toda esa materia le es imposible ser consciente de nuestra realidad pues vibramos de forma superior a ella: a una planta le es imposible percibir al ser humano, y a un animal no se le puede explicar por qué es más fácil cocinar en una vitrocerámica que directamente sobre un fuego.

La energía, en realidad, es siempre la misma para absolutamente todas las formas de existencia conscientes, pero cada disposición energética, cada estructura, desarrolla una consciencia concreta que le permite “sintonizar” la realidad, de la misma forma que un aparato de radio capta emisión radiofónica emitida en diferentes frecuencias. ¿Qué significa esto? Que vemos lo que nuestro Avatar, nuestro aparato biológico, ¡nuestro cuerpo!, nos permite ver.

Ni más ni menos.

Si vibráramos en una longitud de onda más elevada, ¿seríamos capaces de interpretar la realidad de otra forma? ¿Veríamos otro mundo? Absolutamente, sí.

La planta, vibrando en frecuencias bajas, ignora nuestro mundo. El pez, de la misma forma, muerde el anzuelo sin saber por qué. El ser humano no escapa a esta paradoja: todo lo que sufrimos, como nuestra propia muerte, tiene un sentido más elevado, pero nos es imposible percibirlo por la limitación de nuestros sentidos.

Todo en el Universo, por tanto, vibra, y la consciencia interpreta el Universo dependiendo de su vibración… Pero, ¿cómo elevar la frecuencia con que “leemos” la energía para así percibir otras realidades diferentes? Es biológicamente imposible que una planta pudiera desarrollar una estructura que le permita ser consciente a nivel humano de sí misma, y ello le permitiera interactuar con su entorno, pero ¿y los seres humanos?

¿Somos capaces de infringir las leyes físicas percibidas por nuestro aparato biológico, un cuerpo animal, y trascender a esta realidad?

La ciencia, a pesar de sus limitaciones, contrasta este hecho: todo, absolutamente todo en el Universo vibra y responde a la vibración, de la misma forma que tú puedes conseguir que la cuerda de un arpa vibre cuando la punteas. Pero la energía vibra y cambia a través de su autoconsciencia, lo que significa que es la consciencia, la energía mental, lo que permite que dicha materia cambie.

Es la energía que produce el pensamiento lo que genera el cambio.

Efectivamente, el pensamiento humano es mensurable a través de un electroencefalógrafo, lo que significa que la actividad física de la mente es un hecho físico: cada pensamiento es energía. Y si todo en la Vida está interconectado y la energía se asocia dependiendo de sus vibraciones, significa que cada uno de nuestros pensamientos toca a la materia (la que creemos que está “ahí fuera”) como si fuera la cuerda de un arpa, haciéndola vibrar en la longitud de onda del pensamiento generado.

¿Existen diferentes longitudes de onda en los pensamientos que les hagan conectar con energías que vibren en dicha frecuencia? Sí. Las vibraciones más rápidas corresponden a las emociones positivas, las que crean el presente a través de la imaginación, de la visualización. Las vibraciones lentas, por su parte, corresponden al miedo, el que se desarrolla por el dolor del pasado y el temor al futuro, vibraciones que no conectan con el torrente de energía que se crea en el presente, lo que significa que las personas con miedos revivirán las situaciones que le hicieron daño y experimentarán aquellas que temen…

Tristemente, lo que dolió y aquello que se teme siempre está conectado.

Cada pensamiento, por tanto, es energía que se asocia a energías similares. Pero, ¿se crea el futuro a través del pensamiento? ¿Cómo es posible que un pensamiento genere dichas situaciones?

Recientemente, se ha contrastado en laboratorios cómo la vibración del sonido genera diferentes formas en la materia, lo que valida la teoría de que el pensamiento, el cual se genera con una longitud de onda concreta, afecta al espectro electromagnético, a la Vida:

Aquí es donde entra en juego la fe. Quizás un término que se ha cristianizado en exceso, pero cuya base y eje principal es la emoción, la cual devenga en Creación. Es decir, creer en algo permite crear algo, básicamente porque creer en algo genera una emoción, sea positiva o negativa, y esa emoción genera la energía necesaria para que el pensamiento vibre y conecte con su energía pareja en el infinito campo adimensional del que somos conscientes.

Como respondió Jesús a la mujer que le dijo que una sola palabra suya bastaría para sanar a su hija: «hija, tu fe te ha salvado; ve en paz y queda curada de tu enfermedad». Es la creencia absoluta de la persona que escucha esas palabras lo que provoca un pensamiento que genera la emoción que desata la curación.

La emoción, por tanto, es el motor que intensifica la vibración del pensamiento y genera su conexión con la Energía. Al emocionarnos con un pensamiento funcionamos como un amplificador de simples imágenes, como si estuviéramos viendo una película sin sonido y, de repente, subiéramos el volumen. En ese momento, cuando la emoción aparece, cuando todo suena a todo volumen en nuestra cabeza al sentir emoción por algo que pensamos…

… comienza la creación.

Sin embargo, y esto es lo más importante que la gente no entendió del panfleto consumista El Secretosólo nos emocionamos cuando creemos en algo. Sólo nos emocionamos cuando lo imaginamos y visualizamos con tanta fe que llega a afectarnos.

Esto significa que sólo las cosas en las que creamos son las cosas que nos emocionarán y, por tanto, crearemos. A este respecto, podemos ver cómo mucha gente circunscribe su visualización en torno a figuras que no le emocionan, pensando que por visualizarse teniendo dinero conseguirán mucho dinero. ¡Qué gran error!

La creatividad emocional debe basarse en tangibles, en hechos que sean absolutamente creíbles. De nada te vale imaginar que conduces un descapotable si ignoras cómo has llegado hasta el punto de tener un coche tan caro, resultando poco creíble… incluso para ti.

La creatividad emocional, por el contrario, debe sustentarse en hechos que creas absolutamente posibles. Tan posibles como que las llaves que tienes en el bolsillo abren la puerta de tu casa, y que a la vuelta de la esquina hay un quiosco donde compraste ayer un paquete de chicles.

Así es como debes creer en tus visualizaciones: emocionándote para intensificar la vibración del pensamiento, que éste irradie al campo electromagnético y, así, modificar el ahora que, en algún momento, será el siempre.

Y si tus visualizaciones no te emocionan, ponte metas más cortas que creas absolutamente factibles, quítales todos los accesorios y deja el sueño inalcanzable para más adelante, ¡no tengas prisa!

Se trata de ir creando tangibles de forma escalonada, y que cada progreso sea tan factible como el quiosco de la esquina. ¿A qué te llevará esto? A crear tangibles que te traerán contratiempos.

Por ejemplo, si quieres correr una maratón tendrás que visualizarte primero comprando tu equipación, después buscando horas cada semana para entrenar, después variando tu dieta para incrementar tu rendimiento… Y todas esas situaciones se asociarán a aspectos negativos que conforman la parte positiva de tu visualización: será necesaria una inversión económica, tendrás que hacer muchos esfuerzos, quizás lleguen lesiones, o te sientas irritable por seguir una dieta demasiado exigente.

Todos esos contratiempos serán consecuencias físicas inevitables generadas por un mundo dimensional como el que vivimos, fruto de los tangibles creados a través de la emoción, pero…

… no te frustres por esa parte negativa, el Yin que complementa al Yang, que se asocia inexorablemente a tus tangibles: esa es la forma de que tu pensamiento eche raíces y tu sueño se aproxime.

Aunque científicamente complejo, es humanamente sencillo: la única fuerza que mantendrá en pie tu felicidad será pensar en tangibles emocionantes a desarrollar en el futuro, tangibles que sostengan tu propia autoconsciencia en el futuro. Que pinten tu vida en el futuro, por cercano que sea; que sostengan tu autoconcepto, como ser creador que eres, en este gran campo de energía que se abre ante ti invitándote a crear absolutamente lo que desees.

¿Por qué no empiezas a crear sencillos tangibles a través de tus emociones y compruebas lo fácil que es cambiar poco a poco tu mundo? Si quieres, puedo ayudarte de forma personal para encontrar una forma de crecer y expandirte.

Felices emociones 🙏

2 pensamientos en “Cambia tu mundo utilizando tus emociones”

  1. Habitualmente, vivimos en un nivel de consciencia limitado a nuestro Avatar, donde nuestra consciencia se limita a nuestro cuerpo, y a un espacio-tiempo concretos.

    Podemos trascender esos límites, y ampliar nuestra consciencia? Así lo han hecho todos los maestros espirituales y místicos, consiguiendo un estado de unión cosmica, dónde sólo está la Nada que a su vez contiene Todo.

    En cuanto a limitarse a metas tangibles y escalonadas, tal y como hablábamos en life coach, he podido comprobar cómo esa es la forma de vivir el presente y hacer las cosas por disfrute, más que por obligación o por ego, perdiendo la motivación tarde o temprano. Demasiados y complejos mapas no permiten encontrar el camino.

  2. Los tangiblesw emocionantes. Nunca les había puesto nombre… sin embargo, siempre he sentido que cuando decidía no tener miedo a algo y hacer algo aunque fuera pequeño que me emocionara, SUCEDÍAN COSAS. Es muy motivador poderle dar forma científica a ese sentimiento que ya he experimentado…

    Lo resumiría en: cuando te sientes capaz, entonces sucede

Tu comentario, aquí. Consultas, sólo en Encuentros.