Cambia de opinión y te encontrarás

“Quizá haya enemigos de mis opiniones
pero yo mismo, si espero un rato,
puedo ser también enemigo de mis opiniones.”
Jorge Luis Borges

 

Cambiar de opinión es darnos cuenta de que lo que vivíamos no nos gustaba. De que trabajar en algo sacrificado no era lo que creíamos necesitar. Que estar junto a una persona que nos trata mal no era lo que esperábamos de una relación.

Vivimos bajo un angosto y asfixiante sistema de creencias que nos ha hecho pensar que somos seres humanos procedentes de una sociedad de valores corruptos e inadmisibles, cuando no es así.

Pensar así limita nuestras capacidades.

Nuestro potencial como ser humano, totalmente Reprimido, se forja cuando no cambiamos de opinión abiertamente. Cuando por miedo no decimos esto, no actuamos de tal forma, no dejamos a la pareja de toda la vida, no cometemos una locura infantil.

Cuando dejamos de cambiar de opinión y permanecemos con los viejos patrones, creamos una escayola que inmoviliza nuestro progreso, y nos enredamos sonando en la misma canción.

En ese momento, cuando cambiamos de opinión, dejamos de ser niños. La Vida deja de ser flexible, moldeable, ajustable a nuestros deseos. ¿Por qué ocurre esto? Porque somos dependientes: nuestra dependencia se debe al miedo a perder de vista a los demás, lo que implica que tenemos que crear patrones mentales nuevos de eso que no conocemos, gastar energía en prestar atención consciente.

Empezamos a dejar de cambiar de opinión cuando la sociedad quiere que seamos autodependientes, pero el educador no lo logra y sigue haciéndonos depender de otras personas.

Un sinfín de familias viven este conflicto: en lugar de convertir a sus hijos en seres seguros de sí mismos, les hacen seguir dependiendo del regazo, del cobijo, de la ayuda del hogar, así que cambio no se produce.

Eso hace que las personas teman cambiar de opinión, y que Expresarse tal y como sienten que deben hacer sea un conflicto, porque eso supone perder a las personas de las que dependen.

El problema de este mundo es que hay gente que depende de personas que no quiere en su vida. No me puedo ni imaginar cuántos empleados honrados pero sin otras posibilidades trabajarán en todas las casas lujosas cuyo dueño sea un narcotraficante. O cuántas mujeres drogodependientes estarán viviendo junto a un maltratador que les da su heroína. O cuántos hijos de 40 años que aún duermen en su habitación de siempre, en la casa de sus padres, poseen un tristísimo currículum de relaciones sentimentales fallidas.

A veces dependemos tanto de ciertas personas por miedo a lo desconocido que nos quedamos donde estamos. Lo desconocido requiere de un gran gasto de energía porque debemos crear atención consciente sobre nuestra realidad , así que preferimos vivir con los patrones mentales de siempre, atascados en la llamada zona de confort; permanecemos inmutables, como zombies, defendiendo sistemas de valores que destrozan nuestro autoconcepto y nos limitan.

Y todo por no querer cambiar de opinión.

Hacemos malabares de todo tipo, sufrimos lo que jamás éramos capaces de imaginar con tal de no defraudarnos a nosotros mismos, de no fallarnos, de seguir el camino que, a día de hoy, aún pensamos que es el correcto. Cuando defendemos algo que nos parece correcto, ese algo es un concepto, un patrón mental, una creación mental a partir de una manifestación de la Energía.

Una creación limitada a su extensión y, por tanto, alejada de otros patrones mentales.

Cualquier cambio personal implica perdonar a eso que hicimos daño porque consideramos que no era como nosotros, y esa aceptación implica conectar con muchas cosas nuevas a las que el perfil anterior no permitía acceder.

Cuando cambiamos de opinión creamos nuevas conexiones, nuevos patrones que requieren más atención consciente, más energía… y el ego, una obsoleta pero funcional máquina de ahorro de energía seguirá evitando ese despilfarro energético, tan procedente de la pulsión animal por defender el territorio, una pulsión que nos hace sentirnos separados, desconectados de la Vida.

Unir los caminos que nos separan de todo los demás, unirnos a nuevos campos neuronales, experimentar aquello que nos parece desconocido y peligroso es, sencillamente, el camino hacia el Amor, porque cuando conectamos con lo que tememos, reflejo de las personas y cosas que no aceptamos en la Vida, nos ofrecerá un nuevo prisma para completar nuestra visión de la Vida, oscurecida por el inconsciente de patrones mentales sin construir.

Ojalá conozcas a personas con otro punto de vista, porque lo que consideras el otro punto de vista, la opinión del otro que jamás adoptarías y que rechazas de base, no es más que una de las múltiples proyecciones de tu inconsciente y, por tanto, de tu miedo.

El perfil que tanto defiendes y no quieres cambiar no es más que una escayola que tu personalidad forjó, que te inmoviliza y te aleja de tener una vida Feliz.

Esa escayola te hace Resonar de forma estática con aquellas cosas que te duelen, es decir, con las que Disuenas, pero son, indefectiblemente, una parte tuya que estás rechazando.

Cambia de opinión siempreCuando lo hagas dejarás de rechazar, encontrarás lo que eres y, entonces, el dolor que parecía haber en tu mundo desaparecerá.

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