Amar sin esperar el Amor de vuelta

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“Te Amo para Amarte y no para ser Amado,
puesto que nada me place tanto
como verte a ti feliz.”
George Sand

¿Qué es dependencia y qué es Amor? ¿Cómo saber si estoy sintiendo Amor o tan sólo un hábito, una costumbre que me hace estar aferrado a esa persona?

Por lo general, una relación de dependencia comienza cuando una persona espera que la otra cumpla su falta de autoestima. Es decir, como piensa que su pareja calmaría su sed de Amor, un Amor que debe tener cada uno en su interior para no depender de la energía de otra persona, de una fuente externa, ahora se sufre el vacío de depender de uno mismo.

La Naturaleza es muy sabia: obliga a todos los seres que vibran en armonía con la Naturaleza a buscarse la Vida por sí mismos. Hay pájaros que mueren porque sus padres los lanzaron al vacío y fueron depredados por cualquier animal.

Si no sabes volar, no puedes valerte por ti mismo.

La Naturaleza nos enfrenta al miedo, a esa parte oscura que tanto tememos, porque la Naturaleza responde a cómo pensamos. Tu energía mental está atrayendo una y otra vez eso a lo que tienes miedo.

¿Sabes cuál es ese miedo? El miedo a tu soledad, a indagar en tus miedos, el miedo a estar solo, el miedo a conocerte, el miedo a creer que estás loco, el miedo a sentirte diferente a los demás, el miedo a desapegarte de todo el mundo, el miedo a aislarte de eso que siempre te dijeron que debías formar parte. Tienes miedo a todo eso, y esa energía mental, la energía que te lleva a temer esos factores por tu ignorancia sobre el por qué de nuestra existencia, esa energía vibra en una frecuencia que te conecta con las situaciones que precisamente temes.

Atraes lo que temes.
Atraes lo que rechazas.
Atraes lo que condenas.
Atraes lo que odias.

Atraes a las personas que hacen posible que llegue a tu vida eso que piensas inconscientemente. Es decir, das con personas que parecen ser “las malas de la película”, a las que terminas dando Amor que no tienes, esperando recibir el que te falta.

Como no quieres sentirte solo por miedo a todas esas cosas, te aferras a una persona que, por supuesto, no va a cumplir con todo eso que necesitas… porque lo que quieres te lo tienes que dar tú. Y que tengas miedo y estés metido en una relación significa que jamás te has responsabilizado de tu propia vida.

Siempre te quedaste en el nido.
Siempre dependiste de los demás.

¿Sabes por qué te digo esto de esta forma? Porque ya también fui una persona absolutamente inconsciente que jamás se responsabilizó de su vida, de sus emociones. Porque yo era un redactor muy bien posicionado socioeconómicamente, me mantenía con mis propios gastos y mantenía a la pareja con la que estaba… pero poco más. Vivía en mi mundo de orgullo, vanidad y prepotencia, factores todos ellos propios de la ignorancia.

Pensaba que al vivir así ya era responsable de mí mismo… ¡pero qué va! Trabajar, maldecir y consumir sólo era cargar con ciertas tareas, vivir automatizado creando tareas como si fuera un robot… para eso cualquiera vale. Nada de lo que hacemos en sociedad es genuino ni especial. Todo el mundo puede conducir un coche, caminar por la calle, pulsar el botón del ascensor, manejar el programa de base de datos del trabajo, ganar dinero haciéndolo… Todo eso lo podrían hacer robots (bueno, quizás los robots no tendrían nómina), pero la mayoría de nosotros, en algún momento de nuestras vidas, no somos muy diferente de ellos.

Tras vivir aquel vacío, aquella falta de Amor propio que intentaba sufragar apoyándome en mi pareja, me di cuenta de que existía en mi un rechazo hacia mi interior que me hacía huir de él. Existía un dolor hacia aspectos de mi vida que intentaba cubrir con la aprobación de los demás. Con la aprobación de mi pareja, de mis padres, de mis amigos, de la gente de mi trabajo, gente que me dijera que lo que yo hacía era bueno.

¿Qué ocurrió cuando dejé de depender de esas personas para sentirme bien? Que caí en mi soledad, en mi falta de aceptación de mi realidad, que carecía de esa energía para Amarme tal y como los demás lo hacían, y aquella fue mi crisis personal que me llevó a conocerme, aceptarme, quererme y Amarme por mí mismo, sin depender de que otros lo hicieran.

El punto es aceptar esa parte que no nos gusta de nosotros.
Es el único movimiento posible hacia la Felicidad.

Sin embargo, no nos queremos responsabilizar de nuestros problemas, y esperamos que otros nos digan que hacemos lo correcto porque cambiar es doloroso. No queremos cambiar por nosotros mismos, esperamos ser el efecto de otras causas, esperamos que el resto del mundo se mueva para nosotros hacerlo, porque movernos por nuestro propio pie requiere mucha energía.

Seguimos, por tanto, pensando que vivimos inmersos en la física newtoniana, una física de causas que no controlamos y que nos mueven. Causas que generan los efectos que sufrimos. Y como el mundo es así, como se mueve y nos mueve, nos dejamos llevar, y así no tenemos por qué cambiar.

La Vida nos cambia.

Sin embargo, vivimos en una realidad cuántica, una realidad donde tú causas el efecto. Te explico esto porque cuando nos damos cuenta de que cada uno de nosotros causa el efecto, cuando entiendes que cada uno es responsable de sus propios actos, cuando te das cuenta de que se puede y se debe ser consciente de la Vida que generamos para, entonces encontrar la Felicidad y se responsabiliza de lo que piensa, hace y dice…

… entonces ya no puede culpar al vecino de sus problemas. Cuando nos responsabilizamos ya no podemos criticar a nuestro entorno diciendo que las cosas están mal, que la crisis está mal, que el trabajo está mal, que la gente está mal, que el dinero, la suerte o el tiempo está mal.

Alguien que entra en la dinámica de responsabilizarse de su propia vida, algo que al ser dependiente de otras personas es imposible hacer, alguien que empieza a vivir de esa forma deja de culpar al exterior de sus problemas, siendo consciente de que sus relaciones destilan problemas porque él mismo los tiene. Ve cómo le pasa lo mismo con el mismo tipo de personas, problemas de envidias, de celos, de prepotencia, de apatía… problemas de cualquier tipo que se repiten una y otra vez, y que responden a un único eje: cuando no aceptas algo de ti lo proyectas en los demás.

La culpa acaban teniéndola los demás, básicamente porque necesitas mucha energía para cambiar y eso te produce dolor, así que prefieres seguir pensando que tú no puedes hacer nada por tu vida, ya que todo cambia sin que tú puedas hacer nada… cuando sí que puedes hacer algo: aceptarte para dejar de proyectar tu dolor en todo lo demás.

Se trata de aceptar esa parte de ti que no deseas, porque sólo cuando te sientas así, cuando reconozcas en ti esa forma que tanto desprecias, cuando entiendas y comprendas que rechazas algo, dejarás de rechazar a las personas que tienen esa característica, te compadecerás de esas personas.

Pensarás: “me he sentido como tú, sé lo que has sufrido, no te preocupes, no estas sola”.

Y cuando empatices con la Vida, cuando dejes de culpar al mundo de lo que sientes, y te hagas cargo de que todo lo que ves malo parte de ti, cuando te des cuenta de que todo el dolor no es más que tu propia proyección, dejarás de conectar con personas con las que mantienes relaciones única y exclusivamente para que oculten los rechazos que sientes hacia la Vida.

Porque así es la vida de la inmensa mayoría de los seres humanos, conectando por frecuencia de vibración con las personas que materializan sus rechazos, y contra las cuales cargan haciéndoles pensar que la Vida está llena de dolor y de personas malas, cuando es el propio dolor interno, es el propio rechazo interno lo que provoca que aparezcan esas personas manifestando esas Represiones.

Sólo cuando nos aceptamos a nosotros mismos, aceptamos lo que nos rodea. Pero cuando no nos aceptamos, huimos de estar en soledad, huimos de nuestro interior y nos intentamos refugiar en personas, necesitamos a esas personas para huír de nuestro dolor y, ¿qué nos encontramos? Personas que vibran en esa frecuencia de vibración que acallamos, esos pensamientos de dolor que acallamos, y nos encontramos con la persona que no nos gusta, que nos hace daño, que es imperfecta, etcétera, etcétera, etcétera.

Y, como ves, ese movimiento de huir del propio Centro y buscar a personas para ser feliz sólo tiene un nombre: necesidad. ¡Necesidad de tener personas a nuestro lado para ser Felices, porque no nos aguantamos a nosotros mismos! ¿Cómo van esas personas, que manifiestan nuestras Represiones, las personas que van a lograr darnos la Felicidad, el Amor, la paz y la estabilidad emocional que sólo conseguimos cuando nos Amamos y aceptamos todo eso que no nos gusta de nosotros?

¿Cómo podemos esperar que sean los demás los que nos Amen, para entonces Amarnos? ¡Cuando esas personas no estén volveremos a sentir rechazo por nosotros mismos, y seguiremos buscando parejas con las que sentirnos felices!…

… siendo infelices de por Vida.

Por eso, no se trata de estar con alguien para ser Feliz, sino ser Feliz para estar con alguien.

Si necesitas a la gente, te necesitas a ti

Sólo cuando eres Feliz, cuando te sientes bien estando contigo mismo, sólo desde esa felicidad podrás escoger a una persona, no necesitarla. Te repito esto: escogerás a la persona siendo ya feliz, así que no la necesitarás para sentirte bien. En ese momento, tu conexión será con alguien que ya es Feliz y tampoco te necesita para serlo, porque vibráis en la misma frecuencia y ésa es la relación que llena de mayor Felicidad a dos personas.

Dar significa dar de forma incondicional, es decir dar sin esperar nada a cambio. Si esperas obtener algo ya no estamos hablando de dar, ofrecer, servir, entregar… sino de negociar. Un negocio en el que vendes algo poniéndole un precio. En el caso de una relación sentimental el precio es energía, emociones: “te doy esto y tú me das aquello que me hace feliz”. Y si no me lo das, sentiré que lo que doy no se valora. Por  esto, si uno espera que los demás valoren lo que se les da, es evidente que no esta dando sino que está negociando. No da porque le sobra sino porque le falta.

Ése es el paradigma erróneo del Amor: creer que uno Ama a la Vida y siente gratitud hacia ella cuando, en realidad, está esperando algo a cambio de todo lo que da.

En este sentido, si tienes miedo a que tu pareja deje de Amarte o te duele que haya escogido otro camino junto a otra persona, estás dependiendo de esa persona porque el verdadero Amor no entiende de negocios. Si tu pareja quiere ser feliz (como todos queremos, estando cada una de nuestras acciones encaminada a serlo), y tú Amas de forma incondicional a tu pareja dejarás que se vaya porque no estarás negociando.

No la Amarás dependiendo de si ella te da o no te da. La Amas con todas sus circunstancias y decisiones. Incluso la decisión de abandonarte, si lo que busca es ser feliz. depender de esa persona es, por el contrario, quererla, buscarla, necesitarla, regalarle flores y decirle cosas bonitas, con la única intención de que toda esa energía te sea devuelta.

Amar de forma condicional, con condiciones: te Amo pero para que me Ames. Y eso no es Amor. Eso es dependencia.

Podrías ser una persona valiente y decirle: “te libero de esa obligación que te estoy creando a que me quieras, porque soy dependiente e infeliz. Porque tengo miedos. Porque no sé vivir sin la versión que me he creado de ti a mi lado. Porque no acepto plenamente lo que eres, porque lo que busco es un Amor de madre que perdí en algún momento de mi vida, y no he sido capaz de sustituirlo con nada ni nadie. Por eso, dejo que te vayas”.

Sí, podrías ser tan valiente como pocas personas han sido y decir a esa persona que te deja: “haz tu camino y sé Feliz. A mí me gustaría elegir esa opción, decirle eso, hacerme responsable. Y reconozco que es muy complicado porque eso significa hacerse uno mismo responsable de lo que no tolera de su interior, y le ha llevado a conectar con una persona que manifiesta esos rechazos, y que ha acabado por alejarse de una persona que intenta modificar su conducta para eliminar sus propias Represiones.

Espero que entiendas gracias a esto qué es el Amor incondicional, qué es la dependencia, por qué las personas con las que conectamos cumplen con aquello de lo que huimos, y por qué el secreto de la Felicidad estriba en estar bien con nosotros mismos y, después, utilizar estas máximas para, en la medida de lo posible, elegir con quién vivir, pero nunca necesitar a alguien para vivir.

Fuerza 🙂

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