Ama la impermanencia y Amarás la Vida

“Sólo la renovación puede mantener.
El que se queda parado, se retrasa.”
Everhardus Johannes Potgieter

 

Llevo desde 2002 estudiando psicología y praxis en relaciones interpersonales, y en todos ellos hay un denominador común que envuelve, parametriza y delimita todas y cada una de esas relaciones: la frustración.

Frustración ante lo cambiante. Ante lo perecedero y mutable. Ante la magia de la Naturaleza, cuya energía siempre está en constante fluctuación.

¿Qué es lo que verdaderamente ocurre cuando una persona necesitada de amor propio se enamora de otra? Que crea patrones mentales basados en una serie de características que velan la realidad, que le hacen meter debajo de la alfombra los defectos de la persona que anhela. ¿Por qué hace esto? Por ego, para satisfacer su autoestima vacía: sólo le interesa que esas características existan como proyección de su idealización.

Que esa otra persona cumpla con los patrones para, entonces, sentir que ha conquistado a alguien que responde a sus necesidades emocionales.

Tener al protagonista del cuento de hadas a su disposición. Haber sido capaz, en resumen, de que una persona con fantasiosos atributos haya caído rendida a sus pies. Simple y llanamente.

Esto quiere decir que la persona sin autoestima se enamora no de lo que ve sino de lo que piensa, lo que significa que deseará que esa otra persona, ese reflejo, cumpla en todo momento con su creación mental. «La belleza estará en los ojos del observador», que decía David Hume.

Tras esta actitud, lo que lógicamente deviene es querer cegarse a la realidad cambiante que va a tener lugar desde el mismo momento en que empiece la relación. Porque, en efecto, la realidad va a cambiar… y mucho.

A lo largo de los años ambos aprenderán que el ser humano está constituido por errores y aciertos, recuerdos positivos y negativos, palabras… unas más altas que otras. Y la idealización, ese patrón de incólume belleza que nada ni nadie debería tener permiso para tocar… acabará tocado. Y hundido.

A pesar de que la mayoría de las personas lo nieguen, la práctica totalidad de las relaciones que vivieron y se rompieron en los primeros 46 años de vida estuvieron basadas en idealizaciones. En patrones mentales que sólo existían en la mente de una persona. Dado que el paso del tiempo es inexorable, la realidad empezó a tomar distancia de ese patrón, y poco a poco esa persona perdió características que jamás tuvo. Las que sólo su enamorado le había atribuido.

En estas relaciones donde la idealización, que no es sino una forma de dependencia, suple y anula el Amor, acontecerá una indefectible línea cronológica: desaparecerá el enamoramiento a los seis meses por un cúmulo de frustraciones cocinadas por quien creó las expectativas. Llegarán, entonces, las primeras discusiones alrededor del año y medio; sobrevendrán las primeras dudas sobre el futuro de la relación en el segundo y tercer año; en el cuarto se producirá una crisis con una más que probable pero temporal ruptura; el quinto, sexto, séptimo año… en adelante, lo único que pervivirá será una dependencia, agravada por faltas de respeto, pérdida de identidad individual, duelos interrumpidos por promesas que jamás se harán realidad…

El menú del día de millones de parejas en la actualidad.

En este contexto, las personas que se duelen por sus tóxicas relaciones se preguntan: ¿existe realmente el Amor? La respuesta, por supuesto, es afirmativa, pero para que el Amor exista no debe darse la idealización, y para que no exista idealización no debe haber carencias en la autoestima, algo demasiado frecuente en el grueso de la población y que lleva a las personas a Resonar, precisamente, con sus carencias, a ver reflejadas sus vulnerabilidades en el otro, veladas por la manifestación de las idealizaciones proyectadas.

¿De qué se enamora una persona cuya autoestima es poderosa? Desde luego, no de una imagen mental sino del Ser en toda su totalidad. Un Ser que cambia, envejece, muta, evoluciona y se desarrolla, siempre en una línea hacia delante donde no existe la involución. Un Ser al que respetará y amará, y al que acompañará a lo largo de una vida independientemente de los años que esta dure. Ése y no otro debería ser el Amor que debería profesarse por el otro…

… y no el ideal de amor romántico basado en la necesidad, un ideal que rechaza el cambio, la vejez, el compromiso.

La Vida es Cambio permanente, y sólo amando la impermanencia, siendo consciente de que todo cambia, muta y fluye, se aceptará la pérdida, el desapego. Al aceptar el desapego se aceptará lo único que le queda al Ser por disfrutar, que es su propia vida. Al disfrutar de su vida no tendrá más remedio que amarse, y al amarse potenciará su autoestima. Será entonces con ese amor propio con lo que ame al Ser que se cruce en su camino, sea el tipo de relación que sea.

Creo, sinceramente, que nadie o prácticamente nadie en nuestra occidentalizada forma de vida ama a su pareja por cómo es, sino que ama por cómo cree que es. El verdadero Amor es un ejercicio de desapego, en el que se Ama para que la otra persona sea feliz no para que reporte una correspondencia, error de todos aquellos que aman esperando algo a que la energía de otros completen la de su Centro, tan vacío como sus intenciones.

Cierto día tuve ocasión de conocer a un Maestro de la Luz. Recuerdo como cada mañana salía de su pequeño templo, caminando muy despacio. Paraba constantemente para saludar y bendecir, con una luminosa sonrisa, a las flores e insectos con los que se cruzaba. Aquélla era una persona que Amaba verdaderamente la Vida, que amaba el Cambio. Una persona que sonreía porque se había despojado de sus patrones mentales.

Una persona que no vivía bajo el yugo del parámetro del Ser, dejando que la Vida le sorprendiera a cada segundo.

Sólo cuando nos desprendamos de nuestras ideas preconcebidas, patrones mentales aparentemente inamovibles, entenderemos que la Vida, las personas, cosas y situaciones son cambiantes.

Y, entonces, cuando no nos guiemos por expectativas propias, aprenderemos a Amar todo cuanto nos rodea.

8 pensamientos en “Ama la impermanencia y Amarás la Vida”

  1. Mi padre solía decirme “las personas no cambian”, con el tiempo descubrí que,en realidad, las personas sí cambian, pero que tenemos unos patrones básicos de nuestro carácter que son innatos,y que si tratamos de cambiarlos,en realidad nos estamos “forzando” perdiendo nuestra naturalidad. ¿crees que eso no es cierto?

    1. Por supuesto que las personas cambian, Mario06… pero sólo si es necesario un gran cambio.

      Es decir, una persona que se siente profundamente frustrada con su pareja, siendo eso lo que le ha llevado a constantes discusiones con ella, no va a reenamorarse por haber pasado un par de semana separados.

      Esos son cambios que nadie se cree no porque no sucedan, que también, sino porque son irrealizables.

      Ahora, si una persona sufre una pérdida realmente dolorosa, ya sea afectiva, sentimental o de su propia integridad, y eso le lleva a sumergirse en un profundo duelo, entonces sí cambiará.

      Habría que matizar si las características de una persona, esas que algunos dicen tener innatas, no están referidas al ego y, por tanto, deben desaparecer a través de duelos que le pongan en contacto consigo misma.

  2. Muy interesante, pero tengo una pregunta. Como se hace para que una persona cambie y adquiera esa impermanencia de la que tanto hablas? Más si tienes en cuenta que toda su vida ha sido así.

    1. Para que una persona cambie, y volviendo a la respuesta anterior, es necesario que esa persona lo pierda todo.

      Mientras no haya renunciado a lo que cree ser y tiene, no habrá cambio posible.

  3. Demasiados “mensajes” se nos ponen delante de las narices para realizar ese necesario CAMBIO. Pero si aún así no los vemos y seguimos con los mismos patrones de vida, entonces, ocurriran “desastres”(enfermedad, muerte, perdida de trabajo etc.) que nos empujaran con fuerza para que realicemos esos necesarios CAMBIOS.
    Ha sido me esperiencia personal y por todo ello, doy gracias por sentirme VACIA y tan VIVA.

  4. Hola Carlos, que bueno es poder seguir tus pensamientos en diferentes sitios. Me gustaría saber como sería el camino más sencillo para desprenderse de años de frustación al lado de una persona. Es muy cierto cuando dices que las separaciones cortas crean una pequeña fuente de enamoramiento que se seca rápidamente con el tiempo. Perocuiando decides que ya has cumplido el cliclo con una persona, que hacer?

Tu comentario, aquí. Consultas, sólo en Encuentros.