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coachTÍVATE con Carlos Burgos - agradece lo que sientes

coachTÍVATE – Agradece lo que sientes

—Así que así está mi vida. No sé ni qué hacer con el trabajo, con la rutina, con esta impotencia que siento…
—¿Qué esperas de tu trabajo?
—Espero sentirme bien en él. Por lo menos eso. Sé que tampoco puedo aspirar a mucho más, tal y como están las cosas.
—Ahí está el problema, y eso es un bloqueo energético muy importante.
—¿El qué, pensar que no puedo aspirar a otra cosa?
—Sí.
—¿Por eso me pasa lo que me pasa? ¿Por pensar que no puedo aspirar a otra cosa?
—Somos creadores de lo que nos ocurre, ¿qué esperas obtener si piensas que no puedes aspirar a otra cosa?
—Ya, pero ahora es imposible. No tengo dinero, no tengo posibilidades. No puedo dejar a mi familia y romper con todo. No puedo dar el cambio y se acabó.
—Y te comprendo… es difícil dejar de ser dependiente, pero nadie te pide que hagas eso. En realidad, debes crear desde lo que tienes hasta lo que deseas.
—¿Cómo? No te entiendo…

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Concéntrate para CREAR tu realidad

Concéntrate para CREAR tu realidad

La mente es un resultado de la Energía. Lo que pensamos no es un acto principal, sino secundario, es un daño colateral, un resultado de la Energía fluctuante al cual hemos llamado consciencia. Y esa  consciencia surge a partir de la comunicación de los biofotones que generan los nucléotidos del ADN.

Para entendernos, las piezas que forman el ADN vibran, generan energía, y esa energía vibrante, codificada en una cierta posición tal y como están estructurados los procesadores de nuestros teléfonos móviles, generan una información concreta. Esos chips biológicos, esas moléculas vibrantes que hay dentro de cada una de nuestras células crean una información relativa a lo que somos, a lo que experimentamos, a lo que existe.

Todo en la Vida, por tanto, todo lo que vemos ahí fuera, surge en nuestra consciencia. Surge en nosotros mismos y lo proyectamos ahí fuera, para hacer vibrar la Energía y recibir, de nuevo, la misma vibración que siga haciendo vibrar nuestras células. Esa vibración, la que se produce en el núcleo de cada una de las células de nuestro cuerpo, procede de una Señal que se produce ajena a nuestra consciencia. Es decir, lo que vibra es nuestro destino, lo que está escrito, lo que está predeterminado y que debemos experimentar en este cuerpo, en este espacio y tiempo, en este plano de consciencia al que llamamos Planeta Tierra o Gaia.

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