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¿Crees que estás ayudando a los demás?

¿Crees que estás ayudando a los demás?

Me encanta que la gente ayude a otras personas cuando está superando sus propios problemas pero, por lo general, no creo que la mayoría estemos preparados para ayudar a alguien cuando le hacemos mirar por el prisma desde la perspectiva del DOLOR.

Me explico: si estamos superando un cambio, un duelo, una ruptura, reciente o lejana en el tiempo, no importa, e INTENTAMOS SER CONSCIENTES de nuestro comportamiento, y nos damos cuenta de que tenemos cierta necesidad de hablar del tema, de darle vueltas, de escribir sobre ello y ese larguísimo etcétera de hábitos que forjamos cuando queremos liberar el dolor, si nos damos cuenta y somos plenamente conscientes de que hablamos de algo que nos duele, significa que aún seguimos anclados en el recuerdo y que nos es difícil ir al concepto.

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Jamás conocerás a tus polos opuestos

Jamás conocerás a tus polos opuestos

Para llegar a odiar, la gente tiene que aprender a hacerlo. Por eso, si las personas pueden aprender a odiar, también se les puede enseñar a Amar. El Amor llega más naturalmente al corazón humano que su contrario. Nelson Mandela.

Ponte en situación: una persona que te hizo mucho daño en el pasado y de la que prefieres no saber nada, resulta que le va muy bien en el trabajo, con su familia, está obteniendo reconocimiento y fama. ¿Qué le desearías? ¿Que siga así de feliz o mejor si no disfrutara tanto de lo que tiene?

Ese polo opuesto que te ha hecho daño, por ejemplo una persona prepotente y altiva, es una persona con miedo a perder lo mismo que el resto desea. Se aísla de las personas que le envidian. Se aísla de quien le desea circunstancias negativas, en primer lugar porque NO PIENSA DE LA MISMA FORMA. Una persona envidiada y la persona que le envidia son dos mentes emitiendo en las mismas frecuencias.

Polos que parecen opuestos, pero que acaban atrayéndose, así ocurre con millones de personas en el mundo que aún siguen dormidas; personas que no han iluminado su subconsciente, que no han puesto Luz en su interior y, por tanto, que siguen sin conocer eso que les duele de sí mismas, enterrado en lo más profundo de su Ser, grabado a fuego en sus tejidos, en sus neuronas.

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