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Concéntrate para CREAR tu realidad

Concéntrate para CREAR tu realidad

La mente es un resultado de la Energía. Lo que pensamos no es un acto principal, sino secundario, es un daño colateral, un resultado de la Energía fluctuante al cual hemos llamado consciencia. Y esa  consciencia surge a partir de la comunicación de los biofotones que generan los nucléotidos del ADN.

Para entendernos, las piezas que forman el ADN vibran, generan energía, y esa energía vibrante, codificada en una cierta posición tal y como están estructurados los procesadores de nuestros teléfonos móviles, generan una información concreta. Esos chips biológicos, esas moléculas vibrantes que hay dentro de cada una de nuestras células crean una información relativa a lo que somos, a lo que experimentamos, a lo que existe.

Todo en la Vida, por tanto, todo lo que vemos ahí fuera, surge en nuestra consciencia. Surge en nosotros mismos y lo proyectamos ahí fuera, para hacer vibrar la Energía y recibir, de nuevo, la misma vibración que siga haciendo vibrar nuestras células. Esa vibración, la que se produce en el núcleo de cada una de las células de nuestro cuerpo, procede de una Señal que se produce ajena a nuestra consciencia. Es decir, lo que vibra es nuestro destino, lo que está escrito, lo que está predeterminado y que debemos experimentar en este cuerpo, en este espacio y tiempo, en este plano de consciencia al que llamamos Planeta Tierra o Gaia.

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¿Dónde CONCENTRAS tu energía?

Cuando enfocamos la mente en algo, cuando prestamos atención a algo que sucede frente a nosotros, la Energía fluye hacia esa forma de energía, a esa materia, y vibramos como ella.

El observador, lo observado y el acto de observar, se funden en uno. Surge la atención consciente, la concentración, el llamado mindfulness. Cuando conectamos con aquello en lo que nos enfocamos, nuestro Ser vibra en la misma frecuencia.

Ante esto, cabe preguntarse: ¿en qué estamos utilizando nuestra energía mental? ¿A qué prestamos atención habitualmente? ¿Qué cosas captan  nuestro interés, dónde PROYECTAMOS NUESTRA ENERGÍA, con qué personas, situaciones y cosas estamos vibrando al concederles nuestra fuerza? Porque no es lo mismo atender a una persona que nos hace daño que a un paisaje natural…

Quizás al pensar sobre esto entendamos que sólo existe aquello en lo que nos concentramos, a lo que atendemos.

¿Qué queremos que haya, por tanto, en nuestra vida?

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